lunes, 14 de septiembre de 2015

¿Cuánto tiempo necesita un niño para comer?

Sentarnos a la mesa siempre es un placer, un descanso e incluso un premio a todo un día de trabajo. Sin embargo, a veces nos quejamos porque al tener que estar pendiente de cómo comen mis hijos, no disfruto de las comidas como a mí me gustaría.

Como los niños pasan por etapas, por picos de crecimiento, por épocas en las que tienen más o menos hambre en función de si es verano o invierno, de si hace calor o frío, de si están malitos o haciendo mucho deporte, en ocasiones me parece que engullen la comida y, en otros momentos, las cenas o las comidas me han parecido eternas porque tardan demasiado en comerse lo que hay en el plato.



UN NIÑO NECESITA UNOS

40 MINUTOS PARA COMER

Aproximadamente, los adultos tardamos una media de 20 minutos en comer, pero ¿cuánto deben tardar los niños? Sin duda, lo mismo que nosotros no. Nunca se debe pretender que un niño coma en el mismo tiempo que un adulto, es lógico que vaya más lento. Aproximadamente, un niño de cuatro años necesita 40 minutos para comer un primer plato, un segundo y un postre. Cuando se pasa el tiempo y vemos que está remoloneando alrededor de la comida, que no quiere comer, los expertos aseguran que lo mejor es retirarle el plato.



ESTRATEGIAS PARA

COMER CON NIÑOS

Si al leer esto se te acaba de erizar el pelo, tranquila, no te asustes. Los expertos puntualizan que esta técnica no vale para los niños que están bajos de peso, ni para los que vivirían del aire o son especialmente inapetentes.

Sólo funciona con los lentos para comer, pero que no tienen ningún otro problema asociado. En estos casos, lo mejor es reforzarle con una actividad que no le apetezca perdérsela. Es conveniente que el niño sepa que debe terminar en 40 minutos su comida, y si lo hace bien podrá ir a ver los dibujos animados o a jugar con sus hermanos. Y para ponérselo más fácil a tu hijo, es fundamental que seas justa con la cantidad de comida que le pones en el plato.

Los expertos recomiendan que sea proporcional a la edad del niño y al tiempo que emplea en comer. Aunque a nosotras nos gustaría que además de los espaguetis y un filete, se comiera las patatas, la manzana y el yogur, es mejor empezar con cantidades y objetivos coherentes que puedan alcanzarse de forma realista.

Cada madre sabemos perfectamente lo que nuestros hijos comen y lo que no. Es mejor poner una cantidad adecuada y razonable, antes que entrar en el juego de perdonar trozos, para que los niños entiendan que hay que comer lo que está en el plato, siempre que la cantidad sea razonable para ellos. Sin embargo, cuando está malito es diferente. Si no quiere comer, déjale, ya comerá más adelante cuando se ponga bueno.

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