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domingo, 30 de diciembre de 2018

¿Cómo le digo que Papá Noel no existe?



Una profesora fue despedida hace días por haberles revelado a niños de seis años que Papá Noel no existe, que los regalos son colocados por los padres, y también les contó la verdad sobre el ratón Pérez, el conejo de Pascua y los elfos.

¿A qué edad y cómo se le dice a un niño que Santa Claus no existe? ¿Realmente podemos dañarle si le contamos la verdad?

Para empezar no hay una edad para revelarle la verdad, el evento simplemente se dará. A los seis o siete años, el pensamiento mágico da paso al pensamiento lógico o abstracto y serán ellos mismos quienes preguntarán al respecto. No hay por qué forzar las cosas.

“Y en la psicología del niño no hay nada que se vaya a dañar si se enteran que Papá Noel, los Reyes Magos o el ratón Pérez no existen. Sí, es bueno mantener la ilusión el mayor tiempo posible, ya que ahora los niños crecen y maduran muy rápidamente y la etapa de fantasía, de magia y de inventar y de vivir historias imaginarias es muy corta”, considera la psicóloga infantil Anneceline Requena.

¿Y si alguien ya se lo dijo? En tal caso —añade la especialista— no es aconsejable mantener la mentira, “ya que perdería la confianza en sus padres, pero la forma de explicárselo debe ser bonita y cariñosa, sobre todo si tienen hermanos pequeños que aún creen en estos personajes”.

Por ejemplo, pregúntale qué cree, él o ella y así sabrás hasta dónde llegan sus sospechas, recomienda el sitio bebesymas.com. “Si ves que lo tiene clarísimo, no le des más vueltas, le explicas que es una tradición que se hace para mostrar a los niños que hay personas buenas que disfrutan haciendo felices a los demás sin pedir nada a cambio (...). Si se enfada, acepta su opinión y su sentimiento, no se lo niegues, y permítele que se exprese y pregunte. Dile que lo último que querías era mentirle y hacerle enfadar, y que todo responde a un juego, a una tradición para que entiendan la época como de amor y felicidad”.

Tips para contárselo

¿A qué edad?

Espera a que tu hijo pregunte si Santa es real. No lo apresures.

¡No en Navidad!

Mejor si se lo dices en otra fecha, para que el impacto emocional sea menor.

¿Cómo?

Habla con claridad y evita dar demasiados rodeos. Así no tendrás que explicárselo varias veces.

Con datos de: anneceline requena, tel: 77223543, the sun y www.etapainfantil.com

viernes, 27 de julio de 2018

Disciplina a tus hijos positivamente

Muchos padres han tenido que lidiar con una serie de dificultades al momento de ejercer la disciplina con sus hijos, en ocasiones con buenos resultados y en otras no. Frente a esto surge la disciplina positiva como una alternativa que ofrece una serie de herramientas para modificar dichas conductas en niños y adolescentes.

Al respecto, la psicóloga Ángela Hurtado explica que la disciplina positiva es un método no tradicional y respetuoso que incorpora la amabilidad y firmeza en la educación de los hijos. Una ayuda que permite llegar a la causa del mal comportamiento, a conocer los estilos educativos y lograr una comunicación eficaz, entre otras.

“Muchas veces los padres ven el mal comportamiento como la punta de un iceberg, pero no las causas profundas que las generan entre las cuales están: falta de habilidades socioemocionales, rechazo, rabia, dolor, sentimientos de inferioridad, celos, cansancio, hambre, resentimiento, inseguridad, sueño, abandono, tristeza, desilusión, frustración, entre otras”, afirma la psicóloga.

A ellas se suman los diferentes estilos educativos que manejan los padres con sus hijos, es decir, el comportamiento que tienen con ellos, como el estilo autoritario, estilo democrático y estilo permisivo.

Estilo autoritario.- Se caracteriza porque exige y no escucha. Tiene un nivel de exigencia alto, así como un excesivo control, sus normas se basan en pautas restrictivas con un mayor empleo del castigo que del refuerzo positivo, en cuanto a sus metas educativas estás fomentan la obediencia a las normas y la sociabilidad.

Estilo democrático.- Va de la mano con la disciplina positiva, porque utiliza como normas la disciplina inteligente que es inductiva y que va a invitar a los niños y adolescentes a desarrollarse en todo aspecto tomando las decisiones correctas y, en caso de equivocarse, sabrá cómo rectificarlo. Sus metas educativas fomentarán la responsabilidad y la autoconfianza.

Estilo permisivo.- Tiene la particularidad de tener un nivel de exigencia bajo, un control bajo, las normas de las pautas son mínimas e imprecisas. Además de fomentar la autodirección, autonomía e iniciativa. Sin una dirección clara.

TÉCNICAS

La disciplina positiva tiene ciertas técnicas que ayudan a comprender las etapas evolutivas del niño y el adolescente, y como poderlas aplicar a largo plazo. A continuación citaremos algunas de ellas:

1 Ayudar a los niños o adolescente a tener un sentido de conexión (pertenencia).

2 Tiende a ser respetuosa y alentadora (amable y firme a la vez)

3 Tiene su efectividad a largo plazo (el niño piensa, siente, aprende y decide sobre él mismo y sabe qué hará en el futuro para prosperar).

4 Enseña habilidades sociales y de vida (respeto, preocupación por los demás, solución de problemas y cooperación, entre otras).

5 Invita a los niños a descubrir sus capacidades.

HERRAMIENTAS

La idea al aplicar la disciplina positiva es que se entienda que para que un niño se porte bien no se necesita primero hacerle sentir mal. Sino por el contrario cuando este se siente feliz y motivado será capaz de realizar cualquier actividad de la mejor manera. Existen cerca de 50 instrumentos que son muy útiles al momento de aplicar la disciplina positiva entre los cuales están: las reuniones de clase, la rueda de las opciones, tiempos fuera en positivo, enseñarles cómo funciona el cerebro, enfocarse en las soluciones y el error como base del aprendizaje.

a- Las reuniones de clase son ideales para resolver conflictos de manera democrática. Debe ser una vez a la semana y la hora más conveniente. Las decisiones que se tomen deberán ser en consenso. Se debe tener un orden del día para la siguiente reunión y debe concluir con la planeación de una actividad de ocio.

b -La rueda de las opciones permite adelantarse al conflicto y buscar opciones para cuando este sobrevenga. Ser parte de hacer una lluvia de ideas (con los niños) de qué opciones se tienen frente a un conflicto. Se construye una especie de rueda y en cada arista se plantea una solución que puede decorarse con dibujos.

c-Tiempo fuera en positivo (pausa) consiste en aprender a calmarse antes de solucionar un conflicto. Está diseñado para hacer sentir mejor a los niños. Por ello, se debe evitar ordenar al niño cuando está molesto y, en su lugar, invitar a que se relaje para luego conversar.

d- Enseñar cómo funciona el cerebro cuando las personas se enfadan o tienen rabia. Que puede ser apoyado con un video.

e- Enfocarse en las soluciones, es decir, no buscar culpables y en su lugar enseñar a los niños a buscar soluciones. Para ello se debe seguir algunos pasos: identificar el problema, lluvia de ideas, evaluar y elegir, acción y seguimiento.

f- El error como base del aprendizaje, cuyo objetivo será ver que un conflicto es la oportunidad para aprender a resolverlo. Y de esta manera se reducirá drásticamente la frustración. Primero responder con amabilidad, segundo cuando sea apropiado ayuda al niño mediante preguntas curiosas y tercero invite a compartir un error que cometió en la semana y qué aprendió de este.

miércoles, 28 de marzo de 2018

¿Qué hacer cuando tu hijo se destapa por las noches?

Uno de los mayores miedos de las madres es el frío. Le tienen tanto miedo que se pasan el día abrigando a sus hijos con bufandas, chamarras, gorros y guantes. Por la noche, les ponen unos magníficos pijamas y les tapan hasta el cuello para que duerman bien calentitos.

Sin embargo, ese miedo de las madres choca frontalmente con uno de los mayores miedos de los niños: la noche, la manta, edredón o nórdico acaban en los pies de la cama y los niños en el lado opuesto, como huyendo, con el pijama subido, la barriga al aire y sus madres aterrorizadas al verles así. Por eso, para ayudarles en esta escena hoy respondemos a la pregunta: ¿Qué hacer cuando tu hijo se destapa por las noches?

Si ves que tu hijo se destapa por las noches, antes de empezar a comprar sacos inmovilizadores, sábanas fantasma que atrapan al niño o pijamas modelo oso polar tenemos que preguntarnos por qué se destapa. Seguro que pronto llegaremos a la conclusión de que se destapan porque tienen más calor que nosotros.

Les abrigamos un poco más, por si acaso, y resulta que ellos tienen menos frío que nosotros de noche y lo que estamos haciendo es que no duerman cómodos, con tanto calor.

Lo tengo comprobado. Le pones a un niño un pijama gordito y lo tapas con el edredón y en una o dos horas lo tienes llorando completamente sudado. A la noche siguiente le pones un pijama más fino, pero lo vuelves a tapar con el edredón y a las dos horas empieza a moverse, a quejarse, y cuando lo miras ves que tiene la espalda mojada y la almohada también húmeda.

Sigo con las pruebas caseras, lo dejas con un pijama más bien fino y lo tapas con el edredón, pero no hasta arriba, sino de manera un poco holgada y solo hasta la mitad del tórax y ahí sí parece que duerme bien. Así, hay días en que se destapan más y días en que se destapan menos, pero al menos no sudan.

domingo, 11 de febrero de 2018

Cómo ser un 'digipadre' y cuidar a los hijos en Internet



En el Día Mundial del Internet Seguro, que se celebra este 6 de febrero, la compañía especializada en detección de amenazas informáticas ESET comparte consejos para hacer de esa 'red de redes' un lugar confiable para navegar.

A través de su sitio web Digipadres brinda información para facilitar y acompañar a los adultos en la compleja tarea de ser padre en la era digital y proteger a los más chicos sin necesidad de ser un experto en tecnología.

Estos son sus recomendaciones para tomar muy en cuenta:



1.- Familiarizarse con Internet y con tecnologías relacionadas

Si bien no hay que ser un experto en tecnología, es importante saber de qué se está hablando para comprender las herramientas y los sitios web más populares entre los niños y para estar al tanto de los riesgos. Leer sobre las señales de abuso online, aprender sobre las amenazas que afectan a los 'gamers' o familiarizarse con las redes sociales, dan una gran ayuda.



2. Introducir la tecnología y la seguridad online lo más temprano posible

Mientras se haga de una manera controlada, pueden sentirse seguros de las cosas que sus hijos ven y hacen online. Si bien no se recomienda darles desde muy pequeño acceso inmediato e ilimitado al mundo cibernético, se puede lograr una introducción gentil y guiada, motivándolos a probar cosas nuevas, a hacer preguntas y a tener un diálogo constructivo.





3. No dejar de hablar sobre las redes sociales y la privacidad

Es esencial mantener las conversaciones sobre las redes sociales siempre activas. Enfocarse en el rol centralizado de esas redes (para mantener el contacto, compartir y aprender), pero también abordar los peligros asociados, tales como la 'sextorsión'.

Además, es importante explicarles por qué compartir la información personal debe limitarse en las redes sociales, ya que esos datos se pueden copiar fácilmente y seguir compartiéndose, incluso después de que el usuario eliminó el post original.



4. Asegurarse de que todos los dispositivos móviles estén seguros y protegidos

De los smartphones a las tabletas, los equipos portátiles a las computadoras de escritorio y los televisores inteligentes a las consolas de juegos conectadas a Internet, hay disponibles una gran variedad de dispositivos portátiles con acceso a la web.

Una manera de supervisar la actividad online de sus hijos, incluso cuando están fuera de casa, es el uso de aplicaciones móviles de control parental. Padres e hijos pueden ponerse de acuerdo en la configuración más apropiada para ellos. Esto no solo los hace más responsables sino que también permite sentirse cómodo con las libertades que se da




lunes, 22 de enero de 2018

Se porta mal solo conmigo, ¿qué hago?



Agustina apenas tiene cinco años, pero arma berrinches a su madre como si fuese una adolescente rebelde. No obedece a las órdenes que le da, cuando van al supermercado llora si no le compra lo que quiere y la hora de comer se convierte en una tortura.

Muchas veces Carolina, la mamá, ha tenido temor de dejar a su niña con sus abuelos o tíos, porque piensa que se comportará de la misma manera, pero al recogerla le dicen que su comportamiento fue espectacular. Ahí viene la pregunta: ¿Por qué se porta mal solo con ella?

Estudios revelan que no es una idea de las mamás que los hijos se portan peor solo con ellas. Investigadores del departamento de Sicología de la Universidad de Washington estudiaron a 500 familias, observando a los hijos en los momentos en que pedían ayuda, gritaban, lloraban, intentaban golpear, se negaban a caminar o hablar y actuaban de manera indiferente ante una orden.

La investigación reveló que los niños se comportan hasta un 800% peor ante la presencia de su madre y en niños menores de 10 años, la probabilidad se duplica a 1.600%.

Se pudo evidenciar que niños de ocho meses de edad podían estar jugando felices y de repente, al entrar su mamá en la habitación, empezaban a llorar, a liberar su rabia y a demandar su inmediata atención. Esto sucedió en el 99,9% de los niños, pues el 0.1 restante fue un niño con dificultad de visión, que al oír la voz de su madre empezó a tirar cosas y a pedir comida a pesar de haber comido.

Según K.P. Leibowitz, autor del estudio y profesor de Matrimonio y Sicología familiar, esto tiene una sencilla explicación: El olor y feromonas de las mamás modifican el comportamiento del hijo. Actualmente el doctor está trabajando en un aerosol que podrá enmascarar las feromonas ayudando a que el niño tenga un mejor comportamiento.

No obstante, agrega Leibowitz, no todo se debe a las feromonas, o a la falta o exceso de tiempo. “Tampoco significa que tu hijo sea malcriado o te falte autoridad; otra razón por la que el niño se comporta así en cuanto te ve, es porque representas su zona de confort. Cuando está a tu lado sabe que puede descargar sus emociones y problemas, pues es consciente de que no hay nadie mejor que tú para hacerlo sentir bien”, explica el investigador.

Acerca de los berrinches la sicóloga Paula Benedict dice que sobre todo en niños pequeños prima el principio de placer y un punto de vista egocéntrico, quienes se van educando y gobernando en la medida que ellos crecen y se socializan.

“Lo que sucede es que no siempre los padres tienen el tiempo o el conocimiento de que la instauración de límites es un proceso que lleva tiempo y requiere paciencia, así como fortaleza para no ceder a sus caprichos. Los límites firmes y gentiles, de a poco, construyen la capacidad de postergación en lugar de la demanda y satisfacción inmediata. Lamentablemente muchos padres consideran más cómodo y rápido satisfacer para que el niño deje de molestar. Es ahí donde se van formando los pequeños tiranos”, asegura.

Demandan atención
Según la sicóloga Ana Calvo, el mal comportamiento infantil es una manera torpe de llamar la atención de sus progenitores y, para estar con el objeto de amor, exteriorizan su ansiedad con impulsos descontrolados.
Explica que los hijos, sobre todo en edades muy tempranas, no quieren fastidiar a propósito. Llorar, patalear o gritar, no es otra cosa que una llamada de atención hacia sus padres. “Necesitan de todo el cariño y afecto que les podamos dar, incluso cuando les damos mucho, ellos necesitan más”, manifiesta.

El problema, señala Aída del Río, autora del libro ¿Conoces los sentimientos de tus hijos?, es que en ocasiones se deja de lado el aspecto afectivo, el interés que se pone en ellos y, por increíble que parezca, los chicos también valoran cuando se les marcan los límites y se establecen reglas a seguir, por lo que si no perciben atención de sus padres, su manera de responder es con el mal comportamiento.

La sicóloga Tiba Araujo, asesora de parejas y familia, acota que el problema es que las madres vemos la mala conducta como si fuera algo en contra de nosotras, como si el niño nos estuviera castigando, cuando en realidad él se está comunicando. “Habla con acciones porque todavía no sabe hacerlo con palabras”, remarca.

Relación madre e hijo
Paula afirma que con mayor frecuencia los hijos se portan peor con las mamás que con los papás, debido a que la relación con la madre es más estrecha y sin límites durante la gestación y los primeros dos años de vida.

“Suele pasar que la relación simbiótica madre e hijo se prolongue más allá de lo normal por diversas situaciones. Entonces el niño, o niña, demoran en asimilar y responder a la realidad de acuerdo a su etapa evolutiva. La relación de llanto y de inmediata satisfacción, al igual que sucede en la lactancia; se reproduce con las diversas demandas y caprichos del niño mayor”, argumenta la sicoterapeuta.

Supuestamente, agrega Paula el padre es el que ayuda al desprendimiento madre-hijo al tiempo que promueve la instalación del principio de realidad. En esos términos el padre sería menos permisivo y aportaría a la socialización de sus hijos; si no lo hiciera podría caer en los mismos excesos de la permisividad y sobreprotección.

Para la sicóloga familiar Claudia Tórrez la intensidad de los berrinches está directamente relacionada en cómo es la relación con la figura de apego con la mamá, el papá o de quien esté a su cuidado y el manejo de esta persona tiene directa relación en cómo se desencadene el berrinche o la duración del mismo.
Expresa que esa es la manera que tiene el niño de comunicar su frustración y es en esta situación donde los padres deben ser capaces de contener a los niños para que puedan manifestar su frustración de una manera adecuada y no siempre armando tremendos berrinches.

¿Mamás permisivas?
Ana resalta que los bebés y los niños comparten el sentimiento de supervivencia con sus progenitoras junto con un vínculo emocional muy fuerte por lo que si no están bien serán las madres las que más les ayuden a encontrar el bienestar. A los padres, aunque también existe un vínculo fuerte, los asocian más al juego, que a la supervivencia.

Las madres suelen estar más pendiente de sus hijos, por lo que ellos se sienten más cómodos expresando sus sentimientos más internos y fuertes. Por ello, acota, si tu hijo actúa de este modo para llamar tu atención, es una señal de que está muy seguro a tu lado.

Indica que los hijos buscan consuelo las mamás, porque en ellas encuentran ese abrazo cuando tienen una pesadilla, ese beso cuando se han caído o esas palabras de aliento cuando no han conseguido sus objetivos. En cambio en sus padres buscan diversión, juegos, expediciones, experiencias o consejos.
“Generalmente las madres somos esa protección que nuestros hijos asocian de forma innata con la supervivencia”, remarca.

En criterio de Paula puede ser que uno sea más permisiva que el padre. No obstante, cuando existen diferencias de criterio o contradicciones en el hogar, se crea un vacío de autoridad que es propicio para que los hijos impongan sus deseos sin considerar conveniencia o posibilidades de ser satisfechos.

Respira y mantén la calma
Claudia señala que a veces no funciona nada porque no existe una barita mágica, pero para sobrellevar esta etapa de los hijos, los padres y en especial las madres sugiere lo siguiente:
Hay que respirar profundo y mantener la calma, si les pegan o les gritan están poniéndote en la misma actitud que ellos, no resolverán nada, pero sí se empeorarán las cosas.

No utilicen por norma el NO. Es bueno darles opciones. Decir no a la primera es represión, plantéense si de verdad hay que negar al niño lo que pide o es por pura comodidad suya.

Cuando les pida o les enseñe algo demuestren suficiente interés, miren lo que les está mostrando y díganle: ¡Qué hermoso que está! ¡Me encanta!

Negocien y hagan acuerdos con ellos. Dínganle: Ahora es tiempo de jugar, pero después tienes que hacer esto o aquello.

Si van al supermercado, de compras o a una tienda de juguetes tienen que ser conscientes de que el niño está acercándose a una confrontación: puede querer todo lo que vea en la tienda. En la medida de lo posible eviten esas confrontaciones.

Si ven que va a empezar a llorar, lo ideal es cambiarle la jugada y hacerlo reír, pueden hacer sonidos imitándolos, corran de un lado a otro o imiten a algún animal. Usen su imaginación.

Si están en un lugar público, lo ideal es hablar con ellos a su nivel y mirándole a los ojos, explicarles el porqué de las cosas, es importante que hagan conexión con él en lugar de gritarle.

Si el niño es más grande y se puede comunicar, permítanle llorar, que exprese su frustración. Díganle algo que les ablande el corazón como: “Te extrañé. Quieres que juguemos. Te amo ya te lo había dicho?”.

Es posible, señala Claudia, que con este consejo, provoquen más lágrimas, pero también expresará lo que tiene guardado y el motivo de su molestia. “Le permitirán expresar lo que tiene dentro, se sentirá escuchado y así creará una conexión con sus papás”, concluye la terapeuta familiar.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Vacaciones provechosas Grandes ideas para los pequeños emprendedores

El emprendedor nace o se hace? El exitoso escritor Stephen King suele decir que “lo que separa el talento individual del éxito es la cantidad de trabajo esforzado y difícil que la persona pone”. Algunos niños nacen con una mente brillante para los negocios como el británico Henry Patterson, que a sus nueve años de edad ya tenía tres negocios. Otros niños desarrollan habilidades relacionadas con los negocios como la inversión y el ahorro a lo largo del tiempo. Sin importar en cuál de estas dos categorías entre tu hijo(a), sobrino(a) o alumno(a), es recomendable enseñar herramientas de administración y organización en la infancia para que las apliquen tanto en su vida personal o en un negocio.

La primera aclaración que debes hacerle es la siguiente: ¡No hay que ser un adulto para emprender! Todos conocemos el puesto de limonadas de las películas estadounidenses o del bazar improvisado de objetos de segunda mano en el garaje de nuestro vecino para generar un poco de dinero. Hay casos asombrosos de genios que nos recuerdan a Jimmy Neutron. Uno de ellos es el de la mexicana Vania Rodríguez Montes, que inventó un cinturón que alerta a ciegos de posibles obstáculos, y otro es el mexicano Ángel de Jesús Martínez Baldazo que, a sus once años de edad, desarrolló el “ElectroCel” (una funda de celular antirrobo).

Hay muchísimas ideas que resultan atractivas para los niños y aquí te dejamos unas cuantas para que lo intenten:

PERSONALIDAD DE INTERNET

Los niños nadan como pez en el agua en Internet. Para los más grandes que tienen habilidades comunicativas, tener un blog puede ser altamente rentable (un botón de muestra: Pequeño Cerdo Capitalista de Sofía Macías). Para los que son carismáticos, es una buena opción tener un vlog (video blog) en servicios como Youtube, Vimeo o Dailymotion. Cualquier tema puede tener cientos de miles de suscriptores como el caso del youtuber de los 10 millones de seguidores . También los tutoriales, los reviews y los gameplays tienen el potencial de ser un negocio cotizado. No en vano tenemos YouTube Stars como Jenna Marbles o PewDiePie, que ganan más que las personalidades del mundo del espectáculo. Claro, todo con supervisión y atención de un adulto.

REGALOS HAND-MADE

Si tu niño(a) tiene un interés en las artesanías y las manualidades, entonces puede realizar un emprendimiento creativo: los regalos originales, personalizados y hechos a mano. ¡Puede ser desde una tarjeta pintada por él o ella!

JOYERÍA

Si notas que tiene un ojo para la moda, entonces motívale a hacer accesorios como aretes, pulseras, collares, entre otros. No tienen que usar piedras semipreciosas de alto costo. Tampoco tienen que ser piezas complejísimas. Hay diseños sencillos e increíbles hechos con madera, cáñamo y otros materiales que son vendibles y de bajo costo.

MINICHEF

Siempre se puede lucrar con la comida. Hay recetas que pueden ser elaboradas por los niños como las galletas, por ejemplo. Estos productos hornedos son fáciles de elaborar y de transportar con una inversión mínima.

PINTACARITAS Y GLOBERO

Estos servicios son altamente requeridos en fiestas, pero también pueden presentarse en eventos especiales como festivales comunitarios. Con un poco de creatividad y práctica, se hacen obras de arte en la piel de los clientes.

MÚSICO(A), CANTANTE

Si cuenta con un talento especial para la música y/o el canto, puede tocar o cantar en fiestas o reuniones familiare. Si quieres mejoría y tiene interés, inscríbelo(a) a clases particulares. ¿Ubicas a Taylor Swift? Ella comenzó a cantar y componer a temprana edad y fue la celebridad mejor pagada el 2016.

SERVICIO DE LIMPIEZA

Desde pequeños, los niños pueden involucrarse en las actividades de limpieza. Con una mano extra puede generar una fuente de ingresos, no solamente en su propia casa, sino con personas de confianza que requieran este servicio.

Nunca es demasiado pronto. Todos tenemos talentos ocultos y todos podemos desarrollar habilidades. No tienen que ir muy lejos para encontrar clientes, comiencen a ofrecer sus servicios con los parientes, los vecinos, los compañeros de trabajo, los conocidos… Emprender les enseña a los niños el valor del trabajo y del dinero. También les proporciona un sentido invaluable de responsabilidad y uso productivo del tiempo. Recuerda que siempre requieren supervisión y apoyo.

lunes, 9 de octubre de 2017

Cómo ayudar a los hijos en la adaptación a la guardería



¿Estará mejor cuidado si se queda conmigo? ¿Cómo se relacionará con otros niños? ¿Lo pasará mal sin mí? ¿Estaré haciendo mal? Todas estas preguntas suceden en la mente de muchos padres. Pero la adaptación a la guardería no tiene por qué ser traumática y está en su mano facilitarles el paso hacia esta nueva etapa.

Sobre esta cuestión, que tan especialmente preocupa a los padres, nos resuelve las dudas Silvia Álava Sordo, psicóloga y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes (España).

“Tenemos que pensar que el problema muchas veces es que los padres lo pasan casi peor que los niños”, apunta Silvia Álava.

Según nuestra entrevistada, debemos comprender que “el temor que podemos sentir es innato y lo tenemos que trabajar“. Asimismo, los padres tienen que ser conscientes “de que en muchos casos tienen que reincorporarse al trabajo y no es posible quedarse con ellos; no queda otra”.

En este sentido, la adaptación a la guardería deberá realizarse tanto para los hijos como para los propios padres. “Es bueno que vayan trabajando y madurando sobre esta cuestión desde el principio. Hay que partir de la pregunta: ¿queremos que nuestro hijo vaya a una guardería? ¿Cuáles son los puntos positivos? Y valorar las opciones”, comenta Silvia.

“Es importante que tengas presente que nadie va a querer a tu hijo tanto como tú (su madre o su padre), pero sí que sus cuidadores lo van a cuidar muy bien. No olvidemos que son profesionales“, matiza.

Así pues, resalta que llevar a los niños a la guardería es una muy buena opción para los niños. Adquirirán una mayor autonomía, sus padres podrán reincorporarse a sus trabajos y, además, los pequeños aprenderán muchísimas cosas: Desde socializar e interactuar con otros niños a estar muchísimo mejor preparados cuando vayan al colegio con tres años.



Aspectos a cuidar para una buena adaptación a la guardería

El proceso va a depender mucho de las características de cada niño. Hay que saber que no todos están preparados. “Hay niños a los que los pediatras recomiendan no llevar porque tienen un sistema inmunológico más débil y contraen muchos virus”, afirma la psicóloga.

No obstante, “a excepción de estos casos, la mayoría están preparados y pueden acudir sin problema y tener una correcta adaptación a la guardería o escuela infantil”, sostiene.

Es muy importante cómo llevamos a nuestro hijo. ¿Llegar a la guardería caminando o en brazos de mamá o papá? Dejar al pequeño a las puertas de la guardería con tristeza infinita “es algo que el niño va a percibir y que les hará echarse a llorar”.

“No nos damos cuenta, pero los bebés tienen una capacidad de observación impresionante y se dan cuenta de nuestras preocupaciones”, señala Silvia Álava.

Así pues, llevar al niño tan abrazado que el educador se lo “tenga que arrancar literalmente de los brazos”, va a ser negativo. Lo ideal es, si el niño ya anda, que llegue andando hasta el centro. Todo ello porque, como afirma Silvia Álava, “la cuestión es darle la máxima naturalizad y desdramatizar”.

Ligado a lo anterior, la experta insiste en que “no puede ser que el niño llegue dormido a la guardería y más tarde se despierte allí”. La sensación de abandono que puede experimentar al despertarse en un sitio completamente extraño estará asegurada.

Se trata de una práctica erróneamente utilizada por muchos padres pensando que es lo mejor para el niño. Según la psicóloga, “aunque dé mucha pena, debemos despertarle y explicarle, por muy pequeño que sea, que vamos a ir esa mañana a la escuela infantil o guardería, que va a estar con más niños, que se lo va a pasar muy bien, etc.”

Generalmente, cada centro posee unos sistemas de adaptación para ir poco a poco. “Hay que respetar los sistemas de adaptación y darles mínimo unos 15 días para ajustarse. Lo más probable es que a los cinco minutos los niños se lo estén pasando fenomenal”, explica la experta.

Por ello, añade: “Es muy importante hablar con los cuidadores sobre cómo pasa el niño el resto del día porque no es lo mismo un niño que se pasa llorando el día entero y que no es capaz de jugar con el resto de compañeros, que un niño que al poco de irse sus padres se le pasa el berrinche”.

Entre los beneficios de las escuelas infantiles destaca el trabajo de la correcta autonomía de los niños.

Una de las bondades resaltada por Silvia Álava es que los profesionales en el cuidado de los pequeños “saben perfectamente cuándo un niño está preparado para hacer control de esfínteres y cuándo lo está para quitarle el pañal, cuándo está preparado para comer solo, cuándo pueden darle cucharadas… o incluso los niños aprenden que después de jugar tienen que guardar todos los juguetes”.

De lo contrario, si un niño se queda en casa “tiene más posibilidades de que se lo hagan todo, ya que los padres se sienten encantados con ello”, advierte.

“Muchos padres creen que sus hijos son más pequeños de lo que en realidad son. Por lo que no se les está exigiendo ni permitiendo que adquieran una autonomía para la que sí están ya preparados”, señala Silvia Álava.



¿CUÁNDO SE DEBE DE ACUDIR A UN ESPECIALISTA?

En ocasiones, puede suceder que la adaptación a la guardería no marche como debiera. El niño ya debería hablar o hacer determinadas cosas que no está haciendo mientras que el resto de sus compañeros sí. En estas circunstancias, habrá que valorar detenidamente qué está sucediendo.

En estas edades, “tenemos que observar que el niño se está desarrollando correctamente y que está adquiriendo los principales hábitos”, sostiene Álava, quien añade que “pueden darse casos de niños que tienen un pequeño retraso madurativo en el desarrollo“.

No obstante, para tranquilidad de los padres, “cuando hay un retraso madurativo en el desarrollo lo detectan muy bien desde las guarderías“.

“Hay que respetar que cada niño hace las cosas a la edad a la que está preparado, pero cuando hay determinadas cosas que sí tendría que haber hecho a su edad y que no ha hecho, es bueno pararnos, evaluarlo muy bien y valorar si hay que remitirles a equipos de atención temprana”.

Es cierto que cada niño tiene sus tiempos, pero si se observa un desfase importante, deberá evaluarse para estimular al niño cuanto antes.

“El cerebro del niño, cuanto más plástico mejor. Los mejores años para estimularle son los primeros seis años de vida y de ellos, los más vitales son los dos primeros. Si no actuamos con ellos, sobre todo en esos dos primeros años de vida, cabrá la posibilidad de que luego vengan los problemas”, concluye la psicóloga.


viernes, 29 de septiembre de 2017

viernes, 8 de septiembre de 2017

Javier Urra: “Sí, es posible conseguir que los hijos sean obedientes”


Javier Urra ha publicado recientemente su último libro “Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes”. Asegura que sus páginas muestran una realidad muy práctica de lo que necesitan saber los padres para educar a sus hijos. “El libro puede ser criticado, pero lo que no puedo aceptar es que se diga que los niños vienen sin una guía para padres. Lo he escrito porque he estado muchos años en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia, he sido defensor del menor y he trabajado con padres e hijos. En todo este tiempo me he dado cuenta de que pediatras, psicólogos, psiquiatras... solemos decir lo que hay que hacer a los padres, pero siempre de forma genérica. Ahora no hay excusas de no saber educar porque es un libro muy práctico”.

—¿Por qué hoy hacen falta guías si las generaciones de padres de antes no las necesitaron?

Hace años los niños se morían de polio, de tuberculosis, de problemas respiratorios... Eran los asuntos que preocupaban, mientras que los temas emocionales no se estudiaban ni se tenían en cuenta. Cuando los problemas físicos desaparecen en gran medida y aumenta la esperanza de vida, nos percatamos de que el 20% de los niños tienen problemas psicopatológicos; es decir, uno de cada cinco menores de 18 años. Se habla mucho de TDAH, pero a las consultas llegan niños obsesivos compulsivos, con problemas de trastornos de personalidad, que agreden a sus padres, con pensamientos psicóticos...

—¿Cuál es el motivo principal de estos problemas psicopatológicos?

Se ha acortado el tiempo de la infancia. Hay niños de 13 años que toman cinco copas en una hora y tienen comas etílicos —el año pasado 5.000 casos—. Vivimos en una sociedad estresante y eso a los niños les afecta mucho: sufren separaciones mal llevadas sus progenitores, están sobrecargados de tareas extraescolares, no tienen tiempo para jugar...

Antes educaban los padres, ahora los padres, la escuela, los medios de comunicación y las redes sociales. Las nuevas tecnologías influyen en ellos porque les permiten acceder a páginas que fomentan la anorexia, la violencia, el sexo sin límites... Y quieren emularlo. Sin embargo, les crea un vacío existencial. Yo he preguntado a jóvenes “¿te merece la pena vivir?”, y me miraban sin saber qué responder muy bien. Si no les importa su vida, qué les va a importar la de los demás. En sus vidas falta que aprendan lo que significa el “tú”, el ponerse en el lugar del otro. Hay que ayudarles a ponerse en el lugar del otro y descubran realidades distintas a las suyas. Los padres, por ejemplo, deberían llevarles a un hospital y mostrarles que allí hay niños ingresados niños, menores que van a morir, para que se den cuenta de lo que tienen en la vida y lo afortunados que son.

—¿No se les protege demasiado como para mostrarles esa dura realidad?

Los niños no conocen la muerte, el sufrimiento. Creen que el abuelito “se ha dormido”. La vida hay que mostrarla como es. Hay que llevarles a ver al abuelo con demencia que dice cosas sin sentido, que huele mal por su incontinencia, pero que quiere a su nieto y al que hay que querer. Que le de un beso. Es la verdadera vacuna para convertirle en un ser sensible, afectivo, cariñoso. No hay que ocultarle que la vida es un conflicto –para vivir en pareja, con uno mismo, con los hijos, con el compañero de trabajo...–. Si se le ofrece este tipo de educación, los problemas de psicopatía, de insensibilidad, de falta de empatía desaparecerán.

—¿Se trata correctamente a los niños que sufren depresión?

No exactamente. En el 60% de casos no se tratan. La depresión cursa en los niños de manera sorpresiva para los adultos. Normalmente, cuando una persona se deprime no tiene fuerza, esta triste, se levanta tarde... Pero un niño depresivo puede confundirse con un niño ansioso, nervioso, que corre. Los padres no saben identificarlo. El adulto sabe que las cosas van mal pero que mañana será otro día, relativiza, sabe que hay herramientas para mejorar su situación. El niño, sin embargo, se suicida para mejorar las cosas, teóricamente.

—¿Qué se puede hacer para reducir esta cifra? ¿De quién depende: de la familia, de la sociedad...?

Fundamentalmente de la sociedad. Hay que entender que hay cosas que están bien y otras mal, que hay gente corrupta, sin moral... Hay que ser moral, enseñar a los niños los dilemas. Plantearle a los adolescentes, por ejemplo, las dificultades de un embarazo no deseado, preguntarles qué ha-rían si tuvieran un bebé con un Síndrome de Down...

—¿Hace falta que los padres hablen más con sus hijos?

Los padres hablan más actualmente con los hijos que los de las generaciones anteriores. Hay que fomentar aún más esa conversación y decir a los hijos que nosotros fuimos adolescente y tuvimos problemas, pero también responsabilidades. La familia no es una democracia. Es un lugar donde mandan los adultos que son los encargados de transmitir los valores transcendentes de la vida. Hay muchas formas de hacerlo. ¿Como? Con pequeños gestos cada día. Ejemplos: dándole el fin de semana cuatro euros y sugerirle si quiere dar una parte del dinero a los más necesitados –porque aunque no lo haga, ya se le ha creado la disyuntiva de pensar en la solidaridad–; haciendo que dé un beso a la abuela demente a la que se le cae la baba... para que sea consciente del cuidado a los mayores...

—Pero no siempre obedecen a lo que les dicen los padres. ¿Ha habido una pérdida de autoridad?

La autoridad se ha diluido en general, no solo la de los padres. La misma Policía está preocupada porque los jóvenes les insultan por la ca-lle, sin motivo alguno. ¡Y ellos son la autoridad! O jueces que le dicen a un joven que tiene que ir a un internado y le contesta “¿por qué, porque lo digas tú?”. Ha habido una dejación porque incluso muchos docentes han querido establecer una relación cercana a sus alumnos, como si fueran amigos, y no lo son. Es un error. Y en la familia pasa igual, pero no hay que perder los roles. Uno es el padre y otro el hijo.

—¿Cómo se puede cambiar esta situación?

Habrá que enseñarles a mirar cómo trato yo a los abuelos, que aprecien el respeto, que no les grito... Los niños se rigen por lo que ven que hacen sus padres y la mayoría de la gente es sana. Deben darse cuenta, además, que las normas las ponemos nosotros, y que si no les gusta, se siente. El mundo es un juego de poder y en ese equilibrio deben aprender. Tienen que ver que ellos no pueden imponerse y que si no obedecen deben irse castigados a su habitación, aunque se enfaden. Los choques, chulerías o empujoncitos no se pueden consentir de ninguna manera ni aunque sean pequeños porque después tendrá 26 años y el empujón será peligroso. Si no se cortan este tipo de situaciones, el niño se acostumbra a repetir este tipo de actos y a no obedecer. No puede ser, debe obedecer a la primera. Y si se le castiga, que lo cumpla siempre. Hay que hacerles saber que se le educa así por que se le quiere y porque son las reglas de una convivencia feliz.

—Entonces, ¿es posible cambiar a los hijos para que sean obedientes?

Sí, se puede. Los padres deben invertir en educación sobre todo en los primeros años porque posteriormente los problemas se hacen más difíciles y los hábitos se instauran de forma que resulta cada vez más complicado cambiar. Si no saben muy bien cómo hacerlo en algún momento, los padres deben hablar con los abuelos o, en su caso, con los especialistas, pero que no piensen “ya cambiará”.

Laura Peraita

FUENTE. ABC