Se habla siempre de flechazo en alusión al dios del deseo amoroso de la mitología romana Cupido, representado como un niño alado, con los ojos vendados y armado de arco y flechas, con las que atraviesa el corazón de los enamorados.
Pero a la luz de la ciencia y la medicina sería más correcto comparar la primera y potente revelación del amor pasional con una droga altamente adictiva, estimulante y alucinógena, porque en lugar de una herida punzante, lo que hace es alienar la mente, trastornar la fisiología y alterar la percepción de la realidad.
Un equipo de investigadores liderado por el Trinity College de Dublín, TCD, (Irlanda) ha descubierto los complejos procesos cerebrales que provocan los denominados flechazos del amor, duran menos de un minuto, según concluye su estudio publicado en la revista científica ‘Journal of Neuroscience’. Esto es lo encontraron.
Cuestión segundos. Los investigadores Jeffrey C. Cooper, Simon Dunne, Teresa Furey y John P. O’Doherty han comprobado que dos personas pueden enamorarse con un cruce de miradas, al activarse ciertas zonas de la corteza prefrontal de sus cerebros, a causa de la inmediata atracción que surge entre las dos personas.
Mediante escáneres cerebrales de resonancia magnética funcional (IRMf), han comprobado que primero la corteza paracingulada evalúa el poder de atracción de la otra persona y procura discernir si es apropiada o no para nosotros.
Si se detecta una contradicción entre el cálculo personal y las percepciones de los demás sobre el atractivo de la persona que se está mirando, entonces se activa la corteza prefrontal medial. Asimismo, al ver a una persona atractiva se activa la corteza ventromedial, contrastando la primera impresión recibida.
La actividad cerebral que posibilita los “flechazos” ocurre en tan sólo 30 segundos, según los investigadores, que reconocen que nuestros juicios sobre los desconocidos dependen de la percepción que tengamos de ellos durante los primeros instantes en los que tomamos el primer contacto personal.
La primera impresión es clave. Según el trabajo del TCD “los juicios sobre las parejas potenciales se realizan en unos pocos segundos, pero estos dependen de una compleja combinación de evaluaciones sobre la compatibilidad, física y psicológica”, por lo que “estas primeras impresiones son menos superficiales de lo que se supone”.
Entre los factores clave que valoraron los participantes en el estudio han figurado el grado de simpatía, y la feminidad, que es lo primero en lo que se fijan los hombres. En general, el primer impacto no varió al profundizarse la relación.
Las hormonas entran en juego. “En el flechazo se activan mecanismos como la serotonina y la dopamina, que están asociados con el placer, y se desactivan los mecanismos de defensa que dejan a la persona ‘con la guardia baja’”, según el psicólogo Agustín Ibáñez, que dirige el Laboratorio de Psicología Experimental y Neurociencias del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), en Buenos Aires (Argentina).
De acuerdo a Ibáñez, “además se producen altos niveles de oxitocina y vasopresina, dos hormonas que cumplen un papel crucial en la consolidación del vínculo amoroso”.
“Existen, también, ciertos inductores del flechazo asociados con vectores universales, como el atractivo físico, la fijación de la mirada, la simetría facial y la relación cintura-cadera, que son captados por nuestros sentidos, especialmente por la vista”, ha explicado el director del Ineco.
Lo que buscamos. “Elaboramos un perfil inconsciente de lo que vamos a buscar en base de la experiencia de nuestros padres, del colegio, de nuestros amigos y de nuestro entorno cultural y, cuando estamos en el momento adecuado y ante la persona que encaja en ese perfil, los circuitos cerebrales pueden ponerse en funcionamiento y se desencadenan las reacciones químicas”. Así sintetiza el proceso del enamoramiento la famosa antropóloga estadounidense Helen Fisher, profesora de investigación de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey, en EE.UU., y autora del libro “Por qué amamos: naturaleza y química del amor romántico”.
El cerebro desbocado
Considerada una de las mayores expertas en sexualidad, matrimonio y divorcio desde el punto de vista evolutivo, Fisher realizó un estudio en su propia universidad con 839 voluntarios de variadas edades, razas y condiciones, que fueron sometidos a una imagen por resonancia magnética funcional cerebral (IRMf), descubriendo que el amor es universal y en el flechazo las personas apenas se diferencian unas de otras.
Según Fisher, al enamorarnos de alguien “hay dos regiones muy activas: el núcleo caudado, una primitiva región relacionada con el sistema de recompensa del cerebro, la excitación sexual, las sensaciones de placer y la motivación para lograr recompensas, y el área tegmental ventral, la veta madre de las células que producen dopamina”.
La antropóloga cree que la “locura” del enamoramiento “la producen los niveles altos de dopamina y norepinefrina, y un nivel bajo de serotonina. La dopamina en grandes cantidades, además de aumentar el nivel de testosterona, está asociada con una gran capacidad de concentración, euforia y dependencia, que son los síntomas típicos de la adicción”.
La exaltación del enamorado “la producen las sustancias que fabrica su cerebro: el alto nivel de norepinefrina, que genera euforia y pérdida del apetito, y el bajo nivel de serotonina, que se relaciona con la obsesión de estar con el ser amado”, según Fisher.
Los escáneres cerebrales realizados por Fisher, demuestran que el “amor romántico” se caracteriza por una actividad especial en el cerebro, parecida a la que producen drogas como la cocaína, ya que la persona enamorada “se encuentra altamente motivada, cada vez necesita ver al otro más, y más, y tiene el patrón de una adicción”.
A los escáneres cerebrales de Fisher se han sometido personas que, después de dos décadas de matrimonio, afirmaban seguir enamoradas. La científica halló la misma actividad en la misma zona del cerebro que los recién enamorados, pero con una diferencia: “cuando uno se acaba de enamorar siente mucha ansiedad, a largo plazo esa ansiedad desaparece”, ha señalado, lo que lleva a un enamoramiento sin ansiedad, lo que todos buscamos en una pareja a largo plazo.
ELLOS SE SIENTEN INTIMIDADOS POR MUJERES EXITOSAS
MARÍA JESÚS RIBAS /EFE REPORTAJES
Un estudio científico confirma lo que muchas de nosotras esperaba que sea solo un mito: los hombres se sienten intimidados o amenazadas por el éxito de su pareja.
Los psicólogos Kate Ratliff de la Universidad de Florida y Shigehiro Oishi de la Universidad de Virginia condujeron cinco experimentos con 896 participantes para ver cómo el éxito de la mujer afecta a su pareja masculina. Los resultados fueron revelados en un informe publicado en la Journal of Personality and Social Psychology – y lo que dicen, no es lindo.
En el primer experimento, los investigadores dieron un test de inteligencia que “supuestamente” medía el coeficiente intelectual de 32 diferentes parejas. Los tests no fueron calificados, pero se les dijo a los participantes del estudio que su pareja sacó una nota superior o inferior al resto de los estudiantes. Los hombres cuyas parejas supuestamente tenían las notas más altas, sacaron una nota inferior en un test de autoestima que las parejas de las mujeres que sacaron notas inferiores. En otras palabras, cuando la pareja femenina de un hombre muestra tener mayor inteligencia, el hombre se siente peor sobre sí mismo.
Para los dos experimentos finales, los investigadores reclutaron a 657 participantes para que realicen un test online. Se les pidió a los 284 participantes masculinos que recuerden un momento cuando su pareja fue exitosa en un área específica, por ejemplo, intelectual o socialmente. Luego tomaron un examen de auto estima implícito. Los resultados demostraron que a pesar del tipo de éxito que la mujer tenía, su pareja se sentía mal luego de pensar en esos logros. Esto es especialmente cierto cuando la mujer ha sido exitosa en un área en el que el falló.
“Tiene sentido que un hombre se sienta amenazado si su pareja lo supera en algo que hacen juntos, como tratar de perder peso”, dice Ratliff. “Pero esta investigación encontró evidencia que los hombres automáticamente interpretan el éxito de su pareja como su propio fracaso, aunque no estén en una competencia directa”.
De acuerdo a Men’s Health, esta inseguridad nace porque los “hombres suelen interpretar “mi pareja es exitosa” como “mi pareja es más exitosa que yo”.
En el mundo actual, donde la mujer es exitosa e independiente, y cada vez ocupa puestos más altos, la realidad es que es un logro para el hombre estar con una mujer exitosa. Así que chicos, disfruten de su victoria: enamoraste a una mujer capaz y exitosa...Y eso sí es un logro.
QUICKIE
Darse un pequeño espacio puede ser beneficioso para tu relación de pareja. Las parejas que pasan una noche al mes separados tienen sexo con más frecuencia que las parejas que no lo hacen.
Quieres llamar su atención? 70 por ciento de los hombres asegura que lo primero que se fijan en una mujer, son sus ojos, de acuerdo a una encuesta a 1,000 hombres británicos.
jueves, 3 de octubre de 2013
¿Qué hay de verdad en el flechazo
Secretos para despertar la pasión
“El sexo no solo crea vida, sino que además nos carga de energía positiva”, señala la escritora natural de la isla española de Mallorca, Roser Amills. “Sin embargo –matiza esta experta en tendencias y asesora editorial- a menudo nuestra felicidad sexual se ve dificultada o reducida por diversas trabas, apatías, tergiversaciones, malentendidos, discusiones absurdas y falta de autoestima”.
“Las cosas van mal cuando una de las partes obliga a la otra a hacer algo que no quiere, cuando uno de los dos no se siente satisfecho, o cuando hay aburrimiento”, sintetiza esta experta.
Si queremos recuperar la capacidad para disfrutar de nuestra vida amorosa en todo su potencial, debemos superar estos obstáculos, de acuerdo a la autora de ‘¡Me gusta el sexo!’.
Para valorar nuestro nivel de felicidad más íntima, Amills (www.roseramills.com) recomienda plantearse estas preguntas: ¿Estamos realmente satisfechos con nuestra vida sexual? ¿Somos felices con nuestra pareja? ¿Somos capaces de hablar de sexualidad sin vergüenza? ¿Disfrutamos de nuestras relaciones plenamente?
Para que las respuestas a estos interrogantes sean afirmativas, es decir para mantener vivo el deseo y recuperar las riendas de nuestro erotismo, Amills comparte con Efe algunos consejos prácticos y realistas para aumentar nuestra felicidad sexual y para que no decaiga, “pase lo que pase”.
Tres de los mayores adversarios psicológicos de la sexualidad plena y satisfactoria son: el aburrimiento, la dependencia y los miedos, de acuerdo a la escritora .
Evita las relaciones “vainilla”
“El aburrimiento en una pareja no nace en la cama, sino mucho antes, cuando se aburren juntos mientras cenan, por ejemplo”, señala Roser Amills.
Según esta experta, “a veces la otra persona es encantadora y nos trata de maravilla, pero en la cama tiene la gracia de un pez. Hay que decirle que no al ‘sexo vainilla’ es decir a las relaciones sexuales aburridas e insípidas”.
Para Amills, la sexualidad “vainilla” consiste en aburrirse mutuamente por ser la relación tibia e intelectual, y por ser tan sosa, “que apenas apetece”.
“No hay que perder de vista que se trata de sentirse a gusto, comunicarse y dar prioridad a eso tan olvidado entre las sábanas que es la diversión... además de tener orgasmos”, añade la autora de ‘¡Me gusta el sexo!’.
“Para las personas con tanto “intelecto” y tan poca sensibilidad natural, el instinto parece abandonado a su suerte o ignorado en la vida moderna sofisticada. O despreciado, o escarnecido, en películas ridículas y en rincones oscuros”, según esta especialista.
“A veces ponemos demasiados adornos al sexo, lo separamos de sus mecanismos naturales reprimiendo nuestro instinto por ‘el qué dirán’, o para establecer roles de poder, como el hacernos de rogar, o ejercemos un papel durante el acto sexual” opina Amills, que añade: “para ser feliz hay que dejar fluir la sexualidad (animal, sana, natural) que contenemos, libremente, sin cortapisas”.
Para esta escritora “la felicidad sexual es hacer aquello que necesitamos y deseamos, sin tensiones ni estrés, dejándonos llevar. Por eso hay que saber aceptar lo que se nos ofrece sin remordimientos, disfrutándolo porque nos apetece, y negarnos a lo que no nos gusta, sin tratar de contentar a nadie más que a nosotros mismos”.
Esta felicidad, según Amills, hay más posibilidades de obtenerla con una pareja estable, cuando “equivale a más confianza, más naturalidad y más sexo feliz y juguetón”.
Propiciar la felicidad hasta donde se pueda
“Nuestro ‘deber’ no es hacer que las personas a las que queremos estén felices, sino propiciar su felicidad hasta donde se pueda, ya que la felicidad individual depende de cada uno”, señala Roser Amills.
“La persona dependiente no sabe construirse su propia felicidad y, si sigue así, terminará confirmando sus temores: perderá no solo la alegría, sino también a su pareja. Porque nadie puede hacer feliz a otro; cada uno se hace feliz a sí mismo”, agrega.
Para Amills, “todo se complica para una persona emocionalmente dependiente y su situación puede hacerse difícil cuando su cabeza comienza a dar vueltas hasta pensar cualquier cosa sobre los comportamientos de su pareja, ya que busca la felicidad en esa unión y no su propia felicidad individual”.
En este punto la experta es tajante: “no hay que estar con nadie para que nos haga felices, sino porque lo somos por nuestra cuenta y coincide que estamos al lado de esa otra persona para compartir nuestra felicidad”.
Amills se muestra convencida de que “una buena relación con la sexualidad (sincera y natural), es clave para tomar buenas decisiones en la vida, para tener una imagen satisfactoria y fructífera de uno mismo y los demás, para poder comunicarnos con nuestras parejas a lo largo de los años, y de nuestros cambios y los suyos”.
“Cuando nuestra sexualidad esté sana (cuando hagamos y pidamos lo que realmente nos sienta bien) y le permitamos al otro hacer lo mismo, todo estará en orden y podremos aclarar con nuestra pareja, y con nosotros mismos, lo que nos apetece en cada momento”, señala esta escritora.
Un ejemplo de esta buena comunicación –según la experta- son los celos, pues “si podemos reconocer ante nosotros mismos las inseguridades que los ocasionan, y compartir esta sabiduría con el otro, lúdicamente, riéndonos de las propias debilidades, los celos se desactivan y todo resulta mucho más sencillo”.
¡Fuera miedos!
Amills se muestra categórica respecto de los temores: “¡Hay que dejar de temer a lo que no conocemos del mejor modo posible, el más inteligente: conociéndolo!”.
Según la autora, “el mero hecho de vivir ya es una experiencia sensual que nos permite conocernos mejor y ser más comprensivos con los demás y la sexualidad nos posibilita entrar en el interior del otro (literal y espiritualmente), verle las costuras, y quitarnos máscaras y miedos, autosuperándonos”.
“Hemos de reconocer y aceptar nuestras virtudes y defectos y aprender a amarlos y desear, con todas nuestras fuerzas, que los demás puedan hacer lo mismo, pues cuanto más rápido entendamos que no se puede caer bien a todo el mundo, más felices seremos”, enfatiza Roser.
Además “conviene que reconozcamos que nadie llega enseñado y necesitamos ampliar nuestra cultura sexual. No hace falta probar todas las técnicas ni posturas. Es suficiente con ir por la vida con la mente abierta y ganas de tolerar lo que no conocemos y aprender y, sobre todo, con la humildad de preguntar o consultar lo que no sabemos o no entendemos”, señala.
“Hay que practicar para ir mejorando en nuestra sexualidad, ya que si solo tenemos la teoría, no avanzamos”, apostilla.
Para lograrlo, Amills aconseja: “dejémonos ir como cuando éramos niños y jugábamos con barro o comíamos con las manos. No nos preocupemos por mantener las formas. Juguemos, divirtámonos y seamos ‘paranoicos al revés’: tomémoslo todo bien, lo que sucede nos conviene, y sospechemos que el otro siempre está planeando algo para hacernos felices”.
Además, destaca Amills a modo de conclusión que “hay que recordar que la felicidad sexual no depende únicamente de las relaciones sexuales, ni de lo que sucede en la cama, sino también de la actitud con la cual nos enfrentamos a los entreactos”.
Claves
"No hay que estar con nadie para que nos haga felices, sino porque lo somos por nuestra cuenta y coincide que estamos al lado de esa otra persona para compartir nuestra felicidad”, dice tajante la escritora Roser Amills.
"El aburrimiento, la dependencia y los miedos, son tres de los mayores adversarios psicológicos de la sexualidad plena y satisfactoria, y que por tanto hay que mantener a raya”, según Amills.
"No hay que perder de vista que se trata de sentirse a gusto, comunicarse y dar prioridad a eso tan olvidado entre las sábanas que es la diversión... además de tener orgasmos”, señala la autora del libro ‘¡Me gusta el sexo!’.
QUICKIE
El ciclo de respuesta sexual humana tiene 4 etapas: la etapa de excitación, la platea, la orgásmica y la de resolución. Todas son iguales para hombres y mujeres, aunque los detalles físicos en cada etapa varían entre sexos.
“Las cosas van mal cuando una de las partes obliga a la otra a hacer algo que no quiere, cuando uno de los dos no se siente satisfecho, o cuando hay aburrimiento”, sintetiza esta experta.
Si queremos recuperar la capacidad para disfrutar de nuestra vida amorosa en todo su potencial, debemos superar estos obstáculos, de acuerdo a la autora de ‘¡Me gusta el sexo!’.
Para valorar nuestro nivel de felicidad más íntima, Amills (www.roseramills.com) recomienda plantearse estas preguntas: ¿Estamos realmente satisfechos con nuestra vida sexual? ¿Somos felices con nuestra pareja? ¿Somos capaces de hablar de sexualidad sin vergüenza? ¿Disfrutamos de nuestras relaciones plenamente?
Para que las respuestas a estos interrogantes sean afirmativas, es decir para mantener vivo el deseo y recuperar las riendas de nuestro erotismo, Amills comparte con Efe algunos consejos prácticos y realistas para aumentar nuestra felicidad sexual y para que no decaiga, “pase lo que pase”.
Tres de los mayores adversarios psicológicos de la sexualidad plena y satisfactoria son: el aburrimiento, la dependencia y los miedos, de acuerdo a la escritora .
Evita las relaciones “vainilla”
“El aburrimiento en una pareja no nace en la cama, sino mucho antes, cuando se aburren juntos mientras cenan, por ejemplo”, señala Roser Amills.
Según esta experta, “a veces la otra persona es encantadora y nos trata de maravilla, pero en la cama tiene la gracia de un pez. Hay que decirle que no al ‘sexo vainilla’ es decir a las relaciones sexuales aburridas e insípidas”.
Para Amills, la sexualidad “vainilla” consiste en aburrirse mutuamente por ser la relación tibia e intelectual, y por ser tan sosa, “que apenas apetece”.
“No hay que perder de vista que se trata de sentirse a gusto, comunicarse y dar prioridad a eso tan olvidado entre las sábanas que es la diversión... además de tener orgasmos”, añade la autora de ‘¡Me gusta el sexo!’.
“Para las personas con tanto “intelecto” y tan poca sensibilidad natural, el instinto parece abandonado a su suerte o ignorado en la vida moderna sofisticada. O despreciado, o escarnecido, en películas ridículas y en rincones oscuros”, según esta especialista.
“A veces ponemos demasiados adornos al sexo, lo separamos de sus mecanismos naturales reprimiendo nuestro instinto por ‘el qué dirán’, o para establecer roles de poder, como el hacernos de rogar, o ejercemos un papel durante el acto sexual” opina Amills, que añade: “para ser feliz hay que dejar fluir la sexualidad (animal, sana, natural) que contenemos, libremente, sin cortapisas”.
Para esta escritora “la felicidad sexual es hacer aquello que necesitamos y deseamos, sin tensiones ni estrés, dejándonos llevar. Por eso hay que saber aceptar lo que se nos ofrece sin remordimientos, disfrutándolo porque nos apetece, y negarnos a lo que no nos gusta, sin tratar de contentar a nadie más que a nosotros mismos”.
Esta felicidad, según Amills, hay más posibilidades de obtenerla con una pareja estable, cuando “equivale a más confianza, más naturalidad y más sexo feliz y juguetón”.
Propiciar la felicidad hasta donde se pueda
“Nuestro ‘deber’ no es hacer que las personas a las que queremos estén felices, sino propiciar su felicidad hasta donde se pueda, ya que la felicidad individual depende de cada uno”, señala Roser Amills.
“La persona dependiente no sabe construirse su propia felicidad y, si sigue así, terminará confirmando sus temores: perderá no solo la alegría, sino también a su pareja. Porque nadie puede hacer feliz a otro; cada uno se hace feliz a sí mismo”, agrega.
Para Amills, “todo se complica para una persona emocionalmente dependiente y su situación puede hacerse difícil cuando su cabeza comienza a dar vueltas hasta pensar cualquier cosa sobre los comportamientos de su pareja, ya que busca la felicidad en esa unión y no su propia felicidad individual”.
En este punto la experta es tajante: “no hay que estar con nadie para que nos haga felices, sino porque lo somos por nuestra cuenta y coincide que estamos al lado de esa otra persona para compartir nuestra felicidad”.
Amills se muestra convencida de que “una buena relación con la sexualidad (sincera y natural), es clave para tomar buenas decisiones en la vida, para tener una imagen satisfactoria y fructífera de uno mismo y los demás, para poder comunicarnos con nuestras parejas a lo largo de los años, y de nuestros cambios y los suyos”.
“Cuando nuestra sexualidad esté sana (cuando hagamos y pidamos lo que realmente nos sienta bien) y le permitamos al otro hacer lo mismo, todo estará en orden y podremos aclarar con nuestra pareja, y con nosotros mismos, lo que nos apetece en cada momento”, señala esta escritora.
Un ejemplo de esta buena comunicación –según la experta- son los celos, pues “si podemos reconocer ante nosotros mismos las inseguridades que los ocasionan, y compartir esta sabiduría con el otro, lúdicamente, riéndonos de las propias debilidades, los celos se desactivan y todo resulta mucho más sencillo”.
¡Fuera miedos!
Amills se muestra categórica respecto de los temores: “¡Hay que dejar de temer a lo que no conocemos del mejor modo posible, el más inteligente: conociéndolo!”.
Según la autora, “el mero hecho de vivir ya es una experiencia sensual que nos permite conocernos mejor y ser más comprensivos con los demás y la sexualidad nos posibilita entrar en el interior del otro (literal y espiritualmente), verle las costuras, y quitarnos máscaras y miedos, autosuperándonos”.
“Hemos de reconocer y aceptar nuestras virtudes y defectos y aprender a amarlos y desear, con todas nuestras fuerzas, que los demás puedan hacer lo mismo, pues cuanto más rápido entendamos que no se puede caer bien a todo el mundo, más felices seremos”, enfatiza Roser.
Además “conviene que reconozcamos que nadie llega enseñado y necesitamos ampliar nuestra cultura sexual. No hace falta probar todas las técnicas ni posturas. Es suficiente con ir por la vida con la mente abierta y ganas de tolerar lo que no conocemos y aprender y, sobre todo, con la humildad de preguntar o consultar lo que no sabemos o no entendemos”, señala.
“Hay que practicar para ir mejorando en nuestra sexualidad, ya que si solo tenemos la teoría, no avanzamos”, apostilla.
Para lograrlo, Amills aconseja: “dejémonos ir como cuando éramos niños y jugábamos con barro o comíamos con las manos. No nos preocupemos por mantener las formas. Juguemos, divirtámonos y seamos ‘paranoicos al revés’: tomémoslo todo bien, lo que sucede nos conviene, y sospechemos que el otro siempre está planeando algo para hacernos felices”.
Además, destaca Amills a modo de conclusión que “hay que recordar que la felicidad sexual no depende únicamente de las relaciones sexuales, ni de lo que sucede en la cama, sino también de la actitud con la cual nos enfrentamos a los entreactos”.
Claves
"No hay que estar con nadie para que nos haga felices, sino porque lo somos por nuestra cuenta y coincide que estamos al lado de esa otra persona para compartir nuestra felicidad”, dice tajante la escritora Roser Amills.
"El aburrimiento, la dependencia y los miedos, son tres de los mayores adversarios psicológicos de la sexualidad plena y satisfactoria, y que por tanto hay que mantener a raya”, según Amills.
"No hay que perder de vista que se trata de sentirse a gusto, comunicarse y dar prioridad a eso tan olvidado entre las sábanas que es la diversión... además de tener orgasmos”, señala la autora del libro ‘¡Me gusta el sexo!’.
QUICKIE
El ciclo de respuesta sexual humana tiene 4 etapas: la etapa de excitación, la platea, la orgásmica y la de resolución. Todas son iguales para hombres y mujeres, aunque los detalles físicos en cada etapa varían entre sexos.
Mi hija quiere entrar a un club de fan
Tu niña grita de alegría: la aceptaron como miembro de un club de fans. Antes de darle permiso o no, infórmate muy bien sobre las actividades que la agrupación tiene y explícale cuáles son los límites de esta actividad.
Un club de fans es un grupo de personas que se liga cada paso de un famoso de cualquier ámbito. El grupo utiliza su tiempo y recursos para apoyarlo. Suele dirigirlo algún fanático antiguo, muchas veces apoyado por los representantes de un artista.
Hay muchas ventajas en formar parte de una de estas entidades: Ayuda en la socialización, promueve el trabajo en equipo, se viven gratas experiencias, se aprende sobre organización y se puede conocer a los famosos de cerca. Sin embargo, también existen riesgos, sobre todo para las jóvenes.
Muchas veces ellas toman como referente a algún ícono representativo de un espacio social; no necesariamente artistas, sino que pueden ser personalidades que tienen alguna relevancia pública, explica el psicólogo Carlos Velásquez. El riesgo está en que se genera cierta admiración y, con ello, niveles de vulnerabilidad. “Existe la posibilidad de que esa fama pueda ser mal utilizada para cometer algún tipo de ilícito o la estrella use a una fan para su propio beneficio”, advierte.
Si bien las fans pueden tener privilegios como estar en primera fila, (si se trata de una banda musical) también podrían estar sujetas a cumplir favores o solicitudes, como el de vincularse afectivamente de manera clandestina o directa con el famoso, sin importar las condiciones.
Pero no hay que satanizar a estos grupos, pues suelen organizarse para pasarla bien compartiendo gustos con gente similar: ven los videos de los famosos, comentan noticias, festejan el cumpleaños de algún integrante de la banda, etc.
Diana Cáceres, de 21 años, maneja un grupo de 400 personas por Facebook a nivel nacional y mantiene contacto directo para diferentes actividades con 100 de estas chicas, que viven en La Paz. Se reúnen dos veces al mes. “Todas son seguidoras de la boy band británica One Direction y Tokio Hotel, banda de pop rock de origen alemán. Tratamos de hacer las reuniones en el día y por dos horas como máximo”, explica.
Adriana Basto, de 15 años, es miembro de ambos clubs. Asegura que estas reuniones son muy divertidas y sanas. “Si el grupo quiere y está en posibilidades, compramos poleras, gorras o algún distintivo que represente a la banda”.
La terapeuta Carla Arispe, que fue fan del grupo Menudo Nueva Generación (1993 - 1994), aconseja a los padres de familia, por experiencia propia, ser responsables de lo que hagan sus hijos y de la conducta que asuman. “Es importante que ellos sepan qué música prefieren sus hijos, por qué, y cuáles son los motivos para hacerse fan de una determinada persona”.
Infórmate
Si no sabes a quiénes sigue tu hija, busca información en la red al respecto. Luego recaba datos sobre el club al que pertenece. Muchos tienen páginas en Facebook. Contáctate con los padres de otras muchachas para verificar que sean actividades seguras.
Tareas
No envíes a tu niña a reuniones en lugares lejanos o desconocidos. Las primeras veces llévala tú. No le dejes ir si descuida sus obligaciones en casa o en el colegio.
Fanatismo
Si no estás de acuerdo con que tu retoño sea seguidora de alguna banda porque sus letras, su música o su imagen te parecen inadecuadas, habla con ella y escucha sus razones. Prohibirle que escuche algo sin motivo causará rebeldía.
Fuentes: Carla Arispe, terapeuta y fans del grupo Menudo en los años 1993-94, Carlos Velásquez, psicólogo, Diana Cáceres, presidenta del Club de Fans de Tokio Hotel y Adriana Basto, fan de One Directión y Tokio Hotel.
Las palabras son como leyes personales
Nuestra manera de hablar tiene mucho que ver con lo que pasa en nuestra vida, con los estados de ánimo que experimentamos y con los resultados que vamos obteniendo, sean estos positivos o bien negativos.
Las personas de negativo hablar no se dan cuenta o no quieren darse cuenta de la relación que existe entre nuestro hablar y las circunstancias y resultados de nuestra vida.
El hablar de las personas positivas es muy diferente del hablar de las personas negativas. El hablar de las personas negativas se caracteriza por la agresividad contenida, por la mala voluntad expresada inconscientemente, por un sentimiento de odio oculto o encubierto y por el tipo de palabras que se emplean,aparte de todos los gestos y actitudes que suelen acompañar a una comunicación negativa.
Lo que las personas de negativo hablar ignoran es el hecho de que los sentimientos y las emociones negativas producen un desorden en el funcionamiento corporal y de esa manera, tarde o temprano se desencadena ese desequilibrio como un mal funcionamiento del organismo y si no se detiene la comunicación negativa que es como un autoenvenenamiento, llega a producir males irreversibles.
El hablar positivo es inofensivo y utiliza otro tipo de palabras que se enfocan en las cualidades humanas en lugar de los defectos personales.
Las palabras son como leyes personales que producen circunstancias, según la naturaleza de las mismas; las palabras cargadas de odio, de crítica y de maldad deliberada producen serios daños en las relaciones de las personas, en sus estados de ánimo, en sus resultados y en su forma de vivir la vida; se puede cambiar esta situación cuando utilizamos la “gramática transformacional”, a través de la cual aprendemos a anotar todas las palabras que consideramos negativas para analizarlas y ver la posibilidad de sustituirlas por palabras que expresen positividad y actitud amorosa hacia los demás.
Son muchos los hogares que se van separando y dividiendo por causa de la negatividad personal, de la envidia encubierta y del trato torpe y desconsiderado, en el que las personas no se dan cuenta de que una vez que han destruido una relación es casi imposible volver a reconstruirla. Es por eso que debemos aprender a cuidar la relación y a respetar a las personas que Dios ha puesto nuestro mundo, porque si se pierde una relación, se pierde una bendición en la vida.
Ahora que sabemos que las palabras son como leyes personales, comencemos a utilizar palabras y frases positivas como “éxito”, “aprendizaje exitoso”, “sinceridad”, “perseverancia”, “inofensividad a toda prueba”, “amor real hacia los demás”, “respeto a nuestros seres queridos”, “responsabilidad de lo que pensamos”, “buena voluntad”, “actitud mental positiva” y cualquier otra palabra, frase u oración que represente una buena intención y un buen uso que vayamos a darle al poder creador de nuestra mente.
Cualquier palabra que se escriba cien veces llegará a convertirse en una especie de ley personal y usted lo puede comprobar, los resultados de la positividad son siempre gratos y sorprendentes. *Afirmación para escribir cincuenta veces:”Paz-Prosperidad”.
Las personas de negativo hablar no se dan cuenta o no quieren darse cuenta de la relación que existe entre nuestro hablar y las circunstancias y resultados de nuestra vida.
El hablar de las personas positivas es muy diferente del hablar de las personas negativas. El hablar de las personas negativas se caracteriza por la agresividad contenida, por la mala voluntad expresada inconscientemente, por un sentimiento de odio oculto o encubierto y por el tipo de palabras que se emplean,aparte de todos los gestos y actitudes que suelen acompañar a una comunicación negativa.
Lo que las personas de negativo hablar ignoran es el hecho de que los sentimientos y las emociones negativas producen un desorden en el funcionamiento corporal y de esa manera, tarde o temprano se desencadena ese desequilibrio como un mal funcionamiento del organismo y si no se detiene la comunicación negativa que es como un autoenvenenamiento, llega a producir males irreversibles.
El hablar positivo es inofensivo y utiliza otro tipo de palabras que se enfocan en las cualidades humanas en lugar de los defectos personales.
Las palabras son como leyes personales que producen circunstancias, según la naturaleza de las mismas; las palabras cargadas de odio, de crítica y de maldad deliberada producen serios daños en las relaciones de las personas, en sus estados de ánimo, en sus resultados y en su forma de vivir la vida; se puede cambiar esta situación cuando utilizamos la “gramática transformacional”, a través de la cual aprendemos a anotar todas las palabras que consideramos negativas para analizarlas y ver la posibilidad de sustituirlas por palabras que expresen positividad y actitud amorosa hacia los demás.
Son muchos los hogares que se van separando y dividiendo por causa de la negatividad personal, de la envidia encubierta y del trato torpe y desconsiderado, en el que las personas no se dan cuenta de que una vez que han destruido una relación es casi imposible volver a reconstruirla. Es por eso que debemos aprender a cuidar la relación y a respetar a las personas que Dios ha puesto nuestro mundo, porque si se pierde una relación, se pierde una bendición en la vida.
Ahora que sabemos que las palabras son como leyes personales, comencemos a utilizar palabras y frases positivas como “éxito”, “aprendizaje exitoso”, “sinceridad”, “perseverancia”, “inofensividad a toda prueba”, “amor real hacia los demás”, “respeto a nuestros seres queridos”, “responsabilidad de lo que pensamos”, “buena voluntad”, “actitud mental positiva” y cualquier otra palabra, frase u oración que represente una buena intención y un buen uso que vayamos a darle al poder creador de nuestra mente.
Cualquier palabra que se escriba cien veces llegará a convertirse en una especie de ley personal y usted lo puede comprobar, los resultados de la positividad son siempre gratos y sorprendentes. *Afirmación para escribir cincuenta veces:”Paz-Prosperidad”.
Depresión vs salud mental en los niños
“Recuerdo a un niño de 4 años que se había mudado a esta ciudad y debía asistir a otro colegio, lejos del entorno familiar que siempre lo acogió. En las noches presentaba un cuadro febril que no pudo ser curado por el pediatra. En el colegio no era querido, porque pateaba a su maestra, quien lo consideraba mal educado. Sucedía que el niño estaba deprimido, porque no le gustaba el cambio de lugar, de casa ni de colegio. Luego de una terapia se logró contrarrestar el problema con el desahogo del niño”, recordó la psicóloga Mónica Pabón.
La depresión infantil puede ser muchas veces confundida con tristeza, miedo y enojo. Al respecto, Femenina conversó con dos especialistas la psicóloga familiar Mónica Pabón y el psiquiatra Mauricio Peredo, quienes se refieren a este tema en forma integral, analizan las causas, síntomas y tratamientos.
“La depresión en general es un trastorno del estado de ánimo y en los niños se pensaba que no existía, porque se suponía que era la etapa más feliz de su vida. Sin embargo, es una enfermedad prevalente que se desencadena en el entorno familiar vinculado a violencia intrafamiliar, maltrato, abuso infantil, abandono y fallecimiento de algún familiar que son algunas de las causas frecuentes de depresión infantil”, expresó Peredo.
Según Pabón, la depresión en los niños es un estado de desánimo y tristeza profunda que no le permite seguir adelante, está presente en la infancia, adolescencia y en la vida adulta. Dentro de cada edad tiene ciertas características propias y es tratada de acuerdo con la etapa en la que se encuentre. Por ejemplo los niños de 3 años sufren mucho cuando hay un abandono o alguna carencia afectiva, pero en general esto se nota marcadamente a partir de los 8 a 10 años de edad.
CAUSAS
“Este trastorno puede presentarse a cualquier edad inclusive en recién nacidos con la depresión anaclítica, cuando las madres deprimidas tienen a niños con bajo peso, dificultades en la lactancia, lo que muchas personas no le prestan atención. Existe un factor genético no hereditario como el trastorno bipolar que puede generar cierta vulnerabilidad que afecte el desarrollo del embrión”, explicó Peredo.
Pabón aseguró que de 3 a 5 años este desánimo se debe a una pérdida, la muerte de la abuelita, la llegada de un nuevo hermano, la partida de la niñera o un viaje, el cambio de ciudad o de colegio. Como el niño no tiene un lenguaje apropiado para expresar sus emociones puede estar cargado de angustia.
“A partir de los años 70 se habla de depresión infantil, pero en nuestra cultura ya era conocida con la lanita roja que se ponía en la muñeca del niño cuando uno de los padres viajaba para evitar que se enferme o se ponga triste y que aún se sigue practicando”, dijo Pabón.
La psicóloga expresó que existen factores que predisponen a que algunos niños desarrollen este problema como aquellos con baja autoestima, con escaso afecto, poca atención en el hogar y que comienzan a guardar sentimientos para sí mismos.
Estos síntomas pueden convertirse en una enfermedad psiquiátrica que debe ser tratada por un médico para evitar el suicidio a una edad altamente peligrosa que está entre los 10 a 15 años, etapa en la que existen mayores índices.
SÍNTOMAS
Peredo afirmó que la depresión en los niños es diferente a la del adulto. Ésta se manifiesta en su conducta, cuando deja de jugar o si antes era disciplinado, se vuelve revoltoso; empieza a perder interés por lo que le llama la atención, la pérdida de ganas de estudiar que puede ser interpretada por los padres como flojera y ser sancionado por esto.
“Otros factores son los terrores nocturnos, porque se despiertan pero no saben qué sucedió a diferencia de las pesadillas, están asustados y no quieren dormir solos, se apegan a la madre o el padre y no quieren que vayan a trabajar, no hay tristeza puede haber una especie de enojo e irritabilidad, se vuelven agresivos y rompen cosas, experimentan un cambio súbito en su comportamiento”.
El especialista dijo que la tristeza se diferencia de la depresión por ser una respuesta normal frente a una situación determinada. Por otro lado, los miedos son naturales en los niños, muchas veces son los mismos padres quienes atemorizan a sus hijos al decirles si no te portas bien te voy a llevar al médico para que te inyecte. En el caso del niño deprimido, el sentimiento va ligado a la soledad, al abandono y a la muerte, por ejemplo: si una madre le dice a su hijo si te portas mal te voy a dejar aquí, esto genera angustia en el niño.
“La depresión infantil cuando no es atendida oportunamente puede llegar a convertirse en crónica, afectando la calidad de vida de la persona y con el paso de los años termine en un suicidio o consumo de sustancias controladas como una forma de escape del adolescente”, agregó Peredo.
TRATAMIENTO
Cada tratamiento es distinto, dependiendo de la edad del niño y del tipo de problema que se trata. En el caso de niños, a partir de los 10 años, se le puede dar medicación antidepresiva sin ningún riesgo, pero previa evaluación clínica, lo que no causa adicción.
“La terapia debe ser familiar y con el niño se debe investigar cuáles son las causas que están generando esta enfermedad, la información que lo perturba en la casa, colegio o barrio. Identificar los conflictos que se tenga al interior de la familia si existe maltrato infantil o violencia sexual para recibir un tratamiento oportuno y no pensar que es un episodio que se le va pasar”, explicó Peredo.
Por su parte, Pabón afirmó que la terapia cognitiva se aplica con ciertas pruebas realizadas en el niño y se investiga con la familia para descubrir los eventos que pudieron desencadenar la depresión, asi como un divorcio, muerte de un ser querido, entre otras causas que son trabajadas en el grupo familiar.
“Lo importante es fortalecer la autoestima y comunicación entre padres e hijos, practicar el hablar y el escuchar por más pequeño que sea el problema del niño, esto es importante para él, demostrar atención para que se tenga un desarrollo emocional saludable”, dijo la psicóloga.
Ambos profesionales coincidieron en afirmar que para tener un crecimiento emocional saludable es fundamental trabajar en la autoestima del niño, adaptación a los cambios que se tenga que enfrentar como un viaje o salir a trabajar explicando que retornarán pronto, desarrollar la capacidad de querer y ser querido, verbalizar las emociones de agrado y de desagrado.
La depresión infantil puede ser muchas veces confundida con tristeza, miedo y enojo. Al respecto, Femenina conversó con dos especialistas la psicóloga familiar Mónica Pabón y el psiquiatra Mauricio Peredo, quienes se refieren a este tema en forma integral, analizan las causas, síntomas y tratamientos.
“La depresión en general es un trastorno del estado de ánimo y en los niños se pensaba que no existía, porque se suponía que era la etapa más feliz de su vida. Sin embargo, es una enfermedad prevalente que se desencadena en el entorno familiar vinculado a violencia intrafamiliar, maltrato, abuso infantil, abandono y fallecimiento de algún familiar que son algunas de las causas frecuentes de depresión infantil”, expresó Peredo.
Según Pabón, la depresión en los niños es un estado de desánimo y tristeza profunda que no le permite seguir adelante, está presente en la infancia, adolescencia y en la vida adulta. Dentro de cada edad tiene ciertas características propias y es tratada de acuerdo con la etapa en la que se encuentre. Por ejemplo los niños de 3 años sufren mucho cuando hay un abandono o alguna carencia afectiva, pero en general esto se nota marcadamente a partir de los 8 a 10 años de edad.
CAUSAS
“Este trastorno puede presentarse a cualquier edad inclusive en recién nacidos con la depresión anaclítica, cuando las madres deprimidas tienen a niños con bajo peso, dificultades en la lactancia, lo que muchas personas no le prestan atención. Existe un factor genético no hereditario como el trastorno bipolar que puede generar cierta vulnerabilidad que afecte el desarrollo del embrión”, explicó Peredo.
Pabón aseguró que de 3 a 5 años este desánimo se debe a una pérdida, la muerte de la abuelita, la llegada de un nuevo hermano, la partida de la niñera o un viaje, el cambio de ciudad o de colegio. Como el niño no tiene un lenguaje apropiado para expresar sus emociones puede estar cargado de angustia.
“A partir de los años 70 se habla de depresión infantil, pero en nuestra cultura ya era conocida con la lanita roja que se ponía en la muñeca del niño cuando uno de los padres viajaba para evitar que se enferme o se ponga triste y que aún se sigue practicando”, dijo Pabón.
La psicóloga expresó que existen factores que predisponen a que algunos niños desarrollen este problema como aquellos con baja autoestima, con escaso afecto, poca atención en el hogar y que comienzan a guardar sentimientos para sí mismos.
Estos síntomas pueden convertirse en una enfermedad psiquiátrica que debe ser tratada por un médico para evitar el suicidio a una edad altamente peligrosa que está entre los 10 a 15 años, etapa en la que existen mayores índices.
SÍNTOMAS
Peredo afirmó que la depresión en los niños es diferente a la del adulto. Ésta se manifiesta en su conducta, cuando deja de jugar o si antes era disciplinado, se vuelve revoltoso; empieza a perder interés por lo que le llama la atención, la pérdida de ganas de estudiar que puede ser interpretada por los padres como flojera y ser sancionado por esto.
“Otros factores son los terrores nocturnos, porque se despiertan pero no saben qué sucedió a diferencia de las pesadillas, están asustados y no quieren dormir solos, se apegan a la madre o el padre y no quieren que vayan a trabajar, no hay tristeza puede haber una especie de enojo e irritabilidad, se vuelven agresivos y rompen cosas, experimentan un cambio súbito en su comportamiento”.
El especialista dijo que la tristeza se diferencia de la depresión por ser una respuesta normal frente a una situación determinada. Por otro lado, los miedos son naturales en los niños, muchas veces son los mismos padres quienes atemorizan a sus hijos al decirles si no te portas bien te voy a llevar al médico para que te inyecte. En el caso del niño deprimido, el sentimiento va ligado a la soledad, al abandono y a la muerte, por ejemplo: si una madre le dice a su hijo si te portas mal te voy a dejar aquí, esto genera angustia en el niño.
“La depresión infantil cuando no es atendida oportunamente puede llegar a convertirse en crónica, afectando la calidad de vida de la persona y con el paso de los años termine en un suicidio o consumo de sustancias controladas como una forma de escape del adolescente”, agregó Peredo.
TRATAMIENTO
Cada tratamiento es distinto, dependiendo de la edad del niño y del tipo de problema que se trata. En el caso de niños, a partir de los 10 años, se le puede dar medicación antidepresiva sin ningún riesgo, pero previa evaluación clínica, lo que no causa adicción.
“La terapia debe ser familiar y con el niño se debe investigar cuáles son las causas que están generando esta enfermedad, la información que lo perturba en la casa, colegio o barrio. Identificar los conflictos que se tenga al interior de la familia si existe maltrato infantil o violencia sexual para recibir un tratamiento oportuno y no pensar que es un episodio que se le va pasar”, explicó Peredo.
Por su parte, Pabón afirmó que la terapia cognitiva se aplica con ciertas pruebas realizadas en el niño y se investiga con la familia para descubrir los eventos que pudieron desencadenar la depresión, asi como un divorcio, muerte de un ser querido, entre otras causas que son trabajadas en el grupo familiar.
“Lo importante es fortalecer la autoestima y comunicación entre padres e hijos, practicar el hablar y el escuchar por más pequeño que sea el problema del niño, esto es importante para él, demostrar atención para que se tenga un desarrollo emocional saludable”, dijo la psicóloga.
Ambos profesionales coincidieron en afirmar que para tener un crecimiento emocional saludable es fundamental trabajar en la autoestima del niño, adaptación a los cambios que se tenga que enfrentar como un viaje o salir a trabajar explicando que retornarán pronto, desarrollar la capacidad de querer y ser querido, verbalizar las emociones de agrado y de desagrado.
¿Por qué asistir a una escuela para padres?
Como padres siempre querrán fortalecer los vínculos afectivos con sus hijos, pero también muchas veces no deben saber cómo llegar a hacerlo. Ante ello, una buena opción es asistir a una escuela para padres. Esta también le permitirá ayudar a afrontar la educación que recibirán sus hijos, ya que es necesario que como progenitores sepan orientar y formar a sus hijos. Es por ello que es necesario conocer las etapas evolutivas por las cuales atraviesan y colaborar para que estos formen una identidad. Entre los temas a tratar, se encuentran por ejemplo, la comunicación y el diálogo en la familia, la resolución de conflictos, los medios de comunicación, prevención de la violencia, autoestima, educación sexual, fracaso escolar, etc. Entre los beneficios están que los hijos tienen un mayor acercamiento hacia los padres, mejoran los niveles de autoestima, lo cual se ve reflejado en su conducta y por sobre todo los progenitores se ven mucho más comprometidos.
miércoles, 2 de octubre de 2013
Es necesario tener amigos para una vida plena
Aunque seas niño, joven o adulto, tenés que notificar al mundo que estás listo para participar en la vida. Y para ello es preciso tener amigos. Eso es básico.
El primer paso para hacer amigos es estar dispuesto a salir y conocer gente. Si planeás hacer cambios y ganar amigos, preparate para ocasionarles tanto desilusiones como rechazos. Para evitar decepciones, establecé amistades sin esperar nada a cambio.
Algunas personas corresponderán a tu cariño y atenciones y otras no lo harán. Si te preocupás por los demás porque así lo deseás, no te afectará el que no te devuelvan el afecto o el favor. El universo es justo. Si brindás amor y abnegación, cosecharás buenas cosas, aunque no necesariamente cuando las esperás o de donde las esperás. Si deseás conocer gente nueva y hacer nuevos amigos, tomá la iniciativa.
El primer paso para hacer amigos es estar dispuesto a salir y conocer gente. Si planeás hacer cambios y ganar amigos, preparate para ocasionarles tanto desilusiones como rechazos. Para evitar decepciones, establecé amistades sin esperar nada a cambio.
Algunas personas corresponderán a tu cariño y atenciones y otras no lo harán. Si te preocupás por los demás porque así lo deseás, no te afectará el que no te devuelvan el afecto o el favor. El universo es justo. Si brindás amor y abnegación, cosecharás buenas cosas, aunque no necesariamente cuando las esperás o de donde las esperás. Si deseás conocer gente nueva y hacer nuevos amigos, tomá la iniciativa.
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