martes, 25 de abril de 2017

Marthiña asegura que carga una “cruz”. Por tener el virus, fue discriminada, además perdió su empleo.

Delgada. Mide 1.76 de estatura. Su larga y gruesa trenza llama la atención cada vez que se la trae con su mano hacia su pecho. Marthiña así me llaman mis amigos, dice cuando se presenta y decide contar la “cruz” que carga desde hace dos años.

Era justo el mes de la primavera, septiembre, cuando comenta que sintió que el sol dejaba de irradiar su vida.

Fue precisamente un 22 de septiembre, un día después del Día del Amor y de la Primavera cuando descubrió que tenía el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Desde aquel día, la vida de Marthiña, una beniana de 27 años que radica en Cochabamba, se vio complicada, porque no solo fue abandonada por su pareja, sino que aquel hombre al que amó la delató ante sus compañeros de trabajo que ella tenía VIH.

Aunque ella pensó que encontraría solidaridad en sus compañeros tras que se enteraran, “solo sentí desprecio y hasta miedo, porque algunos creían que con tan solo tocarme o tomar agua del mismo vaso contraerían el virus”.

Mientras recuerda cómo sus compañeros se distanciaban de ella y ya no la tomaban en cuenta para algunas actividades, sus ojos se llenan de lágrimas. También cree que uno de los motivos por el que fue echada de su trabajo, fue precisamente por tener el VIH.

“No me echaron de frente, simplemente la empresa donde creí que podía mostrar mi talento y desarrollarme profesionalmente decidió no renovar mi contrato, pese a que cuando entré había destacado mi currículum y prometido incorporarme luego de los tres meses de prueba”.

PAREJA ¿Cómo los compañeros de trabajo de Marthiña se enteraron de que ella tenía VIH?

La joven nunca creyó que nada menos que el hombre que amó y con el que vivió unos años la delataría. “No podía creer que Jaime buscaría a mis compañeros para decir que tengo VIH, pero lo hizo. Fue una cruel venganza”.

Mientras se seca las lágrimas, cuenta que jamás imaginó que tendría el virus. Es más, hasta ahora no sabe si fue Jaime quien le transmitió o una anterior pareja que tuvo cuando tenía 24 años.

“Jaime también tiene VIH y él me culpa, porque dice que yo le transmití. Luego de que me detectaron, se hizo la prueba y salió positiva. Por ahí él ya tenía y fue quien me transmitió y yo no lo sabía”.

¿Por qué te hiciste la prueba del VIH?

“Hay empresas que para contratarte te piden una serie de exámenes de laboratorio, y aunque no solicitaban una prueba de VIH, decidí hacerme”.

Tras conocer el resultado, Marthiña dejó pasar un tiempo para luego contarle a su pareja que tenía VIH.

“Yo no podía ocultarle tal situación, porque yo pienso que fue él que me transmitió. Le pregunté si él sabía que tenía el virus, pero él negó”.

Tras la confesión, Jaime no solo la gritó, sino que la golpeó y acusó de infidelidad. Casi de inmediato acudió a realizarse las pruebas y ellas confirmaron que él también tenía el VIH.

“Pero su maldad llegó más lejos y contó mi drama a mis familiares, quienes también se alejaron y pocos fueron los que decidieron darme una mano para seguir adelante”.

Desde aquella vez, Marthiña dice que su vida no es la misma. A pesar de que sueña con ser madre y volver a amar, comenta que prefiere abstenerse para no volver a vivir el desprecio de un hombre.

“Tengo miedo que se enteren y huyan. Tener VIH es como tener un secreto que nadie debe enterarse, sino mueres en vida”.

Para tratar de aliviar esa “cruz”, dice que decidió cambiar de ciudad y dentro de poco anuncia que migrará a Santa Cruz.

Cree que allá será diferente, porque nadie sabrá su secreto para comenzar de nuevo.

“Desde que me despidieron he realizado trabajos temporales y he evitado por todos los medios que mis empleadores y compañeros de trabajo se enteren de que tengo ese mal. Hasta ahora he podido evitar vivir un similar episodio que el pasado. Sin embargo, temo que Jaime vuelva aparecer y me vuelva a delatar”.

Según Marthiña, su expareja habría migrado a España, “pero uno nunca sabe cuándo podría volver a atacarme porque cree que yo soy la culpable, la infiel, la traidora”.

Pese a la difícil situación que vive, asegura que desde que supo que en su cuerpo vive el virus no solo toma los antirretrovirales, sino que asumió todas las medidas de seguridad para no transmitir.

“No es fácil asumir que tienes el virus, así como tampoco adecuarse a todas las medidas, pero hay que hacerlo para seguir sobreviviendo en este mundo que es poco comprensible y solidario”.

Marthiña ahora sueña con comenzar de nuevo en Santa Cruz, donde ha tomado contacto con gente amiga e indica que ya tiene en puerta una posibilidad de trabajo.

“Debo seguir viviendo, luchando, pero guardando en secreto el VIH para no sufrir ni ser discriminada”.

Relaciones

Las mujeres con el VIH contraen principalmente en relaciones heterosexuales y, a menudo, dentro del matrimonio. Pese a ello, muchas veces son abandonadas.

1 Dato

Las mujeres constituyen aproximadamente la mitad de todas las personas con el VIH en el mundo.

Las mujeres sufren a menudo un efecto más agudo del VIH que los hombres, debido a una combinación de factores sociales, económicos y biológicos, según datos de la ONU.

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