domingo, 6 de abril de 2014

Tres palabras “mágicas” para educar

¿Cómo podemos educar mejor a nuestros hijos? Una de las claves para conseguirlo es utilizar las palabras "por favor”, "perdón” y "gracias”, que tienen el poder para abrir las puertas cerradas a cal y canto, y que debemos asegurarnos de que lleven nuestros vástagos en la punta de la lengua al salir a la calle, según Gregorio Luri (Navarra, España, 1955), doctor en Ciencias de la Educación y en Filosofía, y un activo conferencista en asociaciones de padres.
Luri, autor del libro Mejor educados, señala que estas palabras son decisivas para resolver los problemas de indisciplina y el desgobierno que surgen con niños y adolescentes, y mejorar la convivencia con ellos, tanto en los hogares como en los centros educativos.
Este exprofesor de Filosofía en la Universidad de Educación a Distancia (UNED) recomienda utilizar estas expresiones en nuestras relaciones cotidianas, dando nosotros mismos el primer paso, predicando con el ejemplo y haciendo un uso frecuente de ellas ante nuestros hijos y volviéndolas habituales en el seno de la familia, porque -asegura- "¡son mágicas!”.
Ésta es sólo una de las recomendaciones de Luri, quien propone vivir la paternidad con unos criterios claros, pero sin agobios, y desarrollar una educación más basada en la sabiduría práctica de la familia y menos "profesionalizada”, autoexigente, y bajo la carga de una enorme responsabilidad, una presión constante y el miedo al fracaso, como la viven actualmente muchos padres.
PATERNIDAD SENSATA
"Ser buen padre no es tan difícil; basta con un poco de sentido común”, señala Luri, quien explica qué significa esto y cómo hacerlo realidad en una entrevista con EFE.
¿Cómo define a los "buenos padres”?
Son los que llevan sin aspavientos sus frustraciones y sin dogmatismos sus convicciones, porque saben que la realidad no es el capítulo práctico de ninguna teoría. No actúan encorsetados por un exagerado sentido de la responsabilidad, ni se pasan el día constatando en sus hijos su genialidad reproductora. Los buenos padres quieren ser padres, no especialistas en coaching o técnicos en paternidad. Son los que saben responder a la pregunta "¿qué es un buen hijo?”.
¿En qué consiste "educar con sentido común”?
Consiste en hacerlo con tranquilidad, sin esperar lo imposible, porque no existen los padres perfectos. También significa educar con sensatez, es decir con disposición a aprender de los errores, y con amor, en lo que todos somos aficionados. Consiste en saber gestionar las neurosis cotidianas inherentes a la paternidad con ironía, sabiendo reírse de los propios excesos, y también en saber que nuestros hijos, porque son niños, tienen más energía que sentido común para gestionarla y que nosotros, porque somos adultos, no hemos de ponernos a su altura.
¿Cuáles son los requisitos de una paternidad sensata?
Sin referentes claros, no se puede ser un buen padre. Hoy hay padres tan preocupados por hacerlo todo bien, que no saben actuar espontáneamente. Si les pedimos que actúen con naturalidad, nos preguntan qué libro les aconsejamos que lean. Nuestros padres sabían lo que tenían que hacer y, cuando metían la pata, no se dejaban dominar por la mala conciencia. Por el contrario, muchos padres modernos, hagan lo que hagan, se preguntan si no podrían haberlo hecho de otra manera. Nuestros hijos necesitan referentes claros, padres seguros y con convicciones diáfanas.
Usted habla de "ser buenos padres sin necesidad de ocultarlo”. ¿Qué quiere decir exactamente?
El buen padre no necesita llevar la máscara de buen padre, entre otras cosas porque sabe que sus fallos son bastante similares a los de los demás. No se preocupa por estar a la altura de las retóricas al uso de la paternidad políticamente correcta, ni pretende ser un "superpadre”, ni anularse como individuo para ser sólo padre las 24 horas del día. Sabe que ser un padre normal ya es suficientemente difícil y no está dispuesto a sobrecargar esa dificultad intentando aparentar que es lo que no es.
PADRES HUMANOS, CON LUCES Y SOMBRAS
¿Cómo podemos aprender de nuestros aciertos y nuestros fracasos como padres?
Estando dispuestos a aprender. Sabiendo que nos vamos a equivocar con frecuencia. Nuestros hijos crecen tan rápidamente que, en cuanto nos descuidamos, nos quedamos en "fuera de juego”. Y, con frecuencia, nos descuidamos. Lo notamos al verlos protestar airadamente porque consideran que los tratamos como si fueran más pequeños que lo que son, mientras que nosotros creíamos estar tratándolos de la manera habitual. Sus protestas son también nuestras lecciones. A pesar de todo, sabemos que hemos tenido éxito cuando somos capaces de reírnos juntos de nuestros pequeños fracasos coyunturales.
¿Cómo se cultiva el amor mutuo entre padres e hijos?
La familia es el único ámbito de nuestra vida en el que somos queridos de manera incondicional simplemente por ser quienes somos. Más allá de los límites familiares, somos valorados por lo que sabemos hacer. Hay muchas formas de cultivar el amor mutuo, pero dos me parecen imprescindibles: las capacidades de perdonarse mutuamente y de mantener la palabra dada. Por cierto: un buen hijo es el que sabe corresponder con generosidad al amor que recibe.
¿Cómo pueden los padres fomentar o inculcar la autodisciplina en sus hijos de forma eficaz?
Siendo ellos mismos autodisciplinados. A los niños les suele costar mucho más obedecer conscientemente a sus padres que imitarlos inconscientemente. Conviene también que, en lugar de ponerles la etiqueta de genios, envolviéndolos en una burbuja narcisista, estimulemos y premiemos su capacidad de trabajo. Los niños que nos escuchan decir continuamente lo listos que son suelen desarrollar un enorme miedo al fracaso, por temor a defraudarnos.
Elegir la escuela de los hijos suele ser una decisión clave, ¿qué hay que tener en cuenta para esta elección?
Los hijos tienen derecho a tener unos padres tranquilos, que no estén todo el día estresados llevándolos y trayéndolos de aquí para allá. La proximidad de la escuela a casa es un criterio importante, pero no el principal. Más importante es llevar a nuestros hijos a una escuela a la que, sin reticencias, podamos llamar "nuestra escuela”, aún sabiendo que no es perfecta. Si no es así, tenemos un problema de confianza con ese centro educativo.
¿En qué consiste ser un buen modelo de aprendizaje para los hijos?, y ¿cómo se consigue en la práctica?
La escuela es muy importante para nuestros hijos, pero sólo pasan en ella el 13% de su tiempo durante el año. Mientras están con nosotros no debiéramos pretender ser para ellos un modelo de sabiduría. Es agotador… y más tarde que temprano se acaban poniendo al descubierto nuestras lagunas. Es mucho más importante que nos esforcemos por ser un modelo de aprendizaje, es decir, que nos vean investigar lo que no sabemos y alegrarnos cuando encontramos las respuestas que buscamos. Nuestros hijos aprenden de nosotros por impregnación.
La relación entre paternidad y pantallas suele ser conflictiva. ¿Qué normas de "uso saludable” de las nuevas tecnologías conviene trasladar a los hijos?
La primera y principal: no debemos ser unos "hipócritas digitales” con nuestros hijos. Más que decirles lo que deben hacer, debemos ofrecerles el ejemplo de lo que hacemos. ¿Qué relación tenemos nosotros con el móvil? Las conexiones digitales suelen ser la prolongación de las conexiones familiares.
Dicho esto, añado que nuestros hijos adolescentes pasan seis horas diarias conectados a sus prótesis digitales. Los riesgos que corren, que no se pueden minusvalorar, son inversamente proporcionales al número de amigos que tienen.
El adolescente que intercambia con sus amigos sus experiencias digitales está menos expuesto a ser subyugado por fantasmas, que aquel adolescente solitario cuya única conexión con el mundo es su módem. (EFE Reportajes)

viernes, 4 de abril de 2014

Cómo afrontar la tarea de ser padres de nuestros padres

Como el orden natural lo indica, los seres humanos son hijos de sus padres y luego, con el paso del tiempo, se preparan para la maravillosa experiencia de ver crecer a sus hijos, educarlos y disfrutarlos. Se convierten en padres de sus hijos. Sin embargo, hay un momento de la vida en que los padres, al perder su autonomía con el comienzo de determinadas limitaciones físicas o pérdida de facultades mentales características de la cuarta edad, hacen que sus hijos se conviertan en padres de sus padres.

Para saber. Lo primero que recomiendan los especialistas es que los adultos escuchen a sus padres, ya que muchas veces ellos están capacitados para elegir cómo quieren vivir sus últimos años. También es importante que puedan prestar atención al deseo paterno y aceptar las sugerencias, siempre y cuando lo que el adulto mayor pida sea coherente y posible.

jueves, 3 de abril de 2014

Castigo infantil, beneficio cero

Antes de levantar la mano para golpear a tu hijo cuando no te obedece, te contesta mal o ha hecho algo indebido, cuenta hasta diez, y después otros diez, y así sucesivamente hasta que consigas calmarte, controles tu explosión de enfado y desistas de reaccionar con violencia, propinándole un azote.

Aunque a la corta parecen una solución rápida y eficaz, a la larga las sanciones corporales generan más perjuicios que beneficios para quienes los reciben. A su vez, quienes los aplican, en general tienen poco que ganar y mucho que perder.

Reprimir físicamente a los hijos puede causarles daño en su desarrollo a largo plazo, de acuerdo a un estudio realizado por la investigadora Joan Durant, profesora de la Universidad de Manitoba (Winnipeg, Manitoba) y el doctor Ron Ensom, del Hospital de Niños de Ontario Oriental, en Ottawa.

Aunque el castigo corporal a los niños está prohibido en más de treinta países, todavía sigue siendo, al menos parcialmente, aceptado a nivel social en gran parte del mundo.

Si bien los cachetes y azotes no son tan habituales como hace veinte años, muchos mayores siguen respaldando esta práctica y consideran que prohibir los escarmientos físicos “disciplinarios” es una limitación a los derechos de los padres.

“Esa forma de ver las cosas pone de relieve la dificultad para que haya un cambio de mentalidad sobre este asunto, a pesar de la enorme evidencia acumulada que demuestra el daño que puede ocasionar el castigo corporal a los pequeños”, ha señalado la doctora Durant.

Según Durant y Ensom, las investigaciones revisadas demuestran que el castigo físico y los golpes vuelven a los menores más agresivos y antisociales y pueden provocar problemas cognitivos y del desarrollo.



Buscando un cambio de actitud

Según esta investigación, publicada en la revista científica Canadian Medical Asociation Journal, el golpeo físico no solo predice de manera consistente que el niño manifestará en el futuro un mayor nivel de agresividad, sino que además tendrá muchas posibilidades de tener problemas como depresión o abuso de sustancias.

“Esperamos que los médicos comprendan el mensaje, asesoren a los padres y les ayuden a comprender que el castigo físico no les llevará donde quieren llegar”, ha declarado la doctora Durant, quien espera que, al conocer estos resultados, los padres comiencen a mirar el problema desde una perspectiva médica.

Otro equipo de investigadores de la universidad canadiense de Manitoba, dirigidos por Tracie Afifi, ha desvelado que las consecuencias del golpeo físico infantil son muchas, y no todas inmediatas, ya que aquellos niños que soportan desde golpes hasta palizas con frecuencia se convierten en adultos más propensos a sufrir determinados trastornos mentales.

Concretamente, la investigación señala que entre el 2 y el 7 por ciento de los problemas mentales tiene su origen en los abusos físicos que los pequeños reciben durante su infancia.

El estudio, para el cual se analizó el pasado y presente de 35.000 adultos estadounidenses, detectó una mayor presencia de trastornos mentales en aquellos que en su niñez habían recibido azotes. Entre ellos es más probable encontrar psicopatologías como depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad, así como problemas con el alcohol y las drogas.

Los autores del estudio desaconsejan aplicar cualquier tipo de castigo físico y en cualquier edad del niño y recomiendan a los padres no caer en la tentación del azote. En su lugar apoyan disciplinar al niño usando técnicas de refuerzo positivo, es decir recompensando las buenas acciones.

Un estudio anterior efectuado en 2004 por el investigador Andrew Grogan-Kaylor de la Escuela de Michigan de Trabajo Social (EE.UU.), había concluido que incluso las cantidades más mínimas de golpes a un niño pueden derivar en una probabilidad mucho mayor de que se comporte de forma asocial”.



Las secuelas de los golpes

“Nuestro estudio proporciona información suficiente y rigurosa para defender que el castigo corporal no es una estrategia disciplinaria o apropiada”, había señalado Grogan-Kaylor.

Ese mismo año, los estudiosos Eric P. Slade y Lawrence S. Wissow de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad John Hopkins (EE.UU.) comprobaron que los niños que reciben azotes y golpes frecuentes de parte de sus padres antes de cumplir los dos años de edad, suelen tener problemas de conducta durante la etapa escolar.

Según la psicóloga y pedagoga española Montserrat Doménech, “la bofetada es contraproducente. Este tipo de reacción puede minar la relación entre hijos y padres, así que hay que evitarla a toda costa”.

“La bofetada no tiene ningún valor educativo, y en lugar de ayudar a resolver los conflictos, solo sirve para que el adulto se desfogue. Dado que es un signo de impotencia, debilita la autoridad moral de los padres y la seguridad que los hijos buscan en ellos”, añade DomÈnech, autora del libro “Padres y adolescentes: cuantas dudas”.

Según Doménech, contar hasta diez es un recurso clásico que suele funcionar y antes de “perder los papeles” la experta aconseja “cerrar los ojos y realizar unas cuantas respiraciones profundas para rebajar la tensión”.

“Cuando los nervios están a flor de piel es muy difícil llegar a un acuerdo. Es mejor dejarlo porque es inútil y no hay que tomar ninguna determinación que pueda resultar contraproducente”, señala la psicóloga y pedagoga, que sugiere hablar con el hijo o hija sobre el problema, después que pase la rabieta y se calmen los ánimos de ambos: adolescente y padres.

“En vez de insistir en lo que tiene prohibido, es mejor recordarle al adolescente lo que se les está permitiendo. Si un hijo no está estudiando para un examen, se le pueden recordar los beneficios de sacar una buena nota, por ejemplo que dispondrá de más tiempo libre”, aconseja Doménech.

QUICKIE

Lo que tú haces importa, tus hijos te están viendo todo el tiempo. No reacciones sin pensar, pregúntate: ¿qué quiero lograr? Y ¿es probable que mi reacción produzca ese resultado?

Vive tu sexualidad sin afectar a tu niño




Cuando los hijos llegan, muchas parejas suelen sufrir un quiebre o deterioro de su vida sexual ya que se produce un natural cambio de roles, de tiempos y espacios en beneficio de cuidar al nuevo ser.

Dos fenómenos podrían manifestarse: el que la mujer se centre en el rol de madre, descuidando su vida íntima con su pareja, o que disfrutar de las relaciones sexuales se torne cada vez más difícil ante la presencia de los niños en la casa.

“El nacimiento de un bebé implica cambios de horario y de actividades que tienen que ser bien coordinadas entre la pareja. Suele suceder que la mujer asume más el rol de madre que el de mujer” y la química que existía entre ambos se desvanece, explica la psicóloga Lizette Gallegos.

La especialista enfatiza en que por factores culturales, las madres se dedican casi íntegramente al bebé, descuidan a la pareja y los hombres se sienten desplazados de su trono y desarrollan celos subconscientes. “Lo recomendable es que conversen sobre cómo llevar su vida sexual y de pareja en adelante”, dice.

Su colega, Katia Oporto coincide en que la mujer no debe hacer a un lado su feminidad y tampoco archivar su deseo sexual por la maternidad. “Necesitamos tiempo para la pareja, se deben buscar espacios para la intimidad”, reflexiona.

Ahora bien, a medida que los hijos crecen y los cónyuges retoman su ritmo sexual de manera satisfactoria, se presenta otro problema: sin saberlo, los niños siempre se interponen y es obligación de los padres protegerlos.

“Cuando hay niños, al disfrutar de la sexualidad en pareja se deben tener en cuenta ciertos cuidados, por ejemplo buscar horarios adecuados (mejor mientras duermen) y mantener siempre la puerta de la habitación cerrada”, explica Oporto.

Un espacio propio para el niño, para que no escuche a los padres mientras disfrutan en la intimidad, es fundamental. A partir de los tres años, los niños deberían tener su propia habitación y para no descuidarlos se podría emplear un monitor a distancia, dice Gallegos.

En caso de que compartan un solo ambiente con el infante, la psicóloga recomienda ser muy responsables. Pero además, “desde que es pequeño, los padres deben impartirle educación sexual, por ejemplo empezar con el reconocimiento de las partes del cuerpo”, agrega.

En caso de que el niño llegue a ver a sus padres durante el coito es muy probable que se asuste y crea que él agrede a su madre. Si sucede, “muchas veces el niño reacciona con el rechazo al padre y podría precisar terapia, por eso es importante hablar con ellos con mucha cautela y sobre todo con amor”, explica Gallegos.

Oporto enfatiza en la importancia de cuidar las palabras precisas para no confundirlo ni despertar curiosidad que no corresponde a su edad. “Las palabras son claves, por ejemplo podrían decirle ‘solo estábamos jugando’, y darlos por cerrado como si se tratara de algo común y normal”.

No descuides el amor

Pese a que les falte tiempo y se sientan bajo presión, el momento de intimidad con tu pareja no debe ser mecánico, sino hermoso, de lo contrario se daña el sentimiento.

Prueba otras cosas

Vivir la sexualidad no solo consiste en hallar un momento para los dos en la noche y en la cama. Las parejas deben buscar tiempos y espacios para alimentar la pasión sin miedos y con creatividad.

Dense una escapada

Si consiguen que algún familiar de alta confianza se haga cargo del cuidado de los niños, aprovechen para viajar solos o para huir unas horas al motel. En su caso, más que en otros, el tiempo es oro.

Qué responder

De acuerdo con su edad, tu hijo hará preguntas acerca de la sexualidad. Jamás le mientas ni inventes cosas, solamente ten el cuidado de explicarle cosas que está en capacidad de comprender.

Fuente: Lizette Gallegos (2433573) y Katia Oporto (79113881) psicólogas.

Fiestas, un peligro para tus hijos



Un encuentro de adultos donde se fuma y se consumen bebidas alcohólicas no es un lugar apto para niños. Llevar a tu hijo a un sitio como éste implica una forma de violencia en contra de su integridad y refleja un alto grado de irresponsabilidad.

“Un ambiente donde solo hay adultos expone al niño a enfermedades, porque se lo desvela y aspira el humo del tabaco, e incluso a peligros de violencia sexual. Son sitios no aptos para un menor”, explica la psicóloga Lizette Gallegos. Su colega Katia Oporto agrega que un progenitor debe tener bien claro que discotecas, fiestas e incluso ferias y mercados son espacios que pueden ser muy peligrosos para los hijos y llevarlos allí es irresponsable. “Hay contextos donde los niños o niñas no pueden estar y peligra su integridad, más si se consumen bebidas”, precisa Oporto.

Las especialistas coinciden en que los padres deben dividir con claridad los tiempos de diversión con los amigos, de los tiempos con la familia pensando siempre en proteger la tapa de la infancia del niño.

Imitación

Otro factor importante a tomar en cuenta es que los niños aprenden por imitación. “Se llama aprendizaje vicario y ellos consideran que todo lo que hacen los padres es correcto; si en el entorno del niño hay alcohol y tabaco, pensará que consumirlos es normal y hará lo mismo en la adolescencia, es una conducta desadaptativa”, explica Gallegos.

Cuando esto suceda, los padres habrán perdido autoridad para reclamarles y es hasta es posible que los jóvenes les recriminen que únicamente siguieron su ejemplo.

Por otro lado, la negligencia de los padres puede generar violencia y acoso, y también la pérdida del menor haciéndolos vulnerables a la trata y tráfico de personas.

Oporto agrega que otro aspecto es exponer al niño a un accidente en un local, que es un sitio cerrado.

Precaución

Un hijo merece todos los cuidados durante su infancia y parte de ello es no exponerlo a sitios donde los peligros abundan. Entre éstos podemos citar: reuniones de adultos (matrimonios y festejos de todo tipo), discotecas y ferias y mercados (podrían extraviarse).

Organización

Tener un momento solo para la pareja, es decir sin los hijos, es muy saludable, pero si están invitados a un evento jamás lleven a su niño. Preparen con tiempo la salida y busquen a alguien de muchísima confianza para encargarle el cuidado de su hijo, puede ser una de sus abuelas o una de sus tías.

Consecuencias

El mal ejemplo y los daños psicológicos sufridos en la infancia pueden hacer de tu hijo una persona vulnerable a la dependencia de sustancias como el alcohol, el tabaco u otras drogas (los adolescentes repiten patrones). También se corre el riesgo de padecer depresión.

Fuente: Lizette Gallegos y Katia Oporto, psicólogas.


Causas y consecuencias del enojo

¿Cuántas veces tú y tus amigos o familiares, viven la misma situación y reaccionan de manera diferente?

¿Te enojas en ciertas ocasiones, cuando otros se mantienen tranquilos?

Todos creemos que nos enojamos por lo que nos pasa o por lo que la gente nos hace o dice. Esto es sólo, parcialmente cierto.

Veamos un ejemplo: Imagínate que estás parado en una fila, para entrar a algún lugar. De repente una persona te pisa y escuchas que te dice perdón, fue sin querer. Lo más probable es que no le des mucha importancia

¿Pero qué sucedería si esto se repite varias veces?

¿Cómo crees que te sentirías?

Seguro que, después de cierta cantidad de pisotones, te enojarías. ¿O no?

Ahora imagínate que lo ves a la cara para reclamarle y te das cuenta de que está ciego.

¿Crees que tu coraje se mantendría en el mismo nivel?

Estoy segura de que no.

Muy probablemente tu enojo disminuiría o se acabaría.

¿Pero por qué, si los pisotones los recibiste?

Porque tus pensamientos seguramente cambiaron.

En lugar de pensar: “Qué se cree este ...”

Pensaste: “Pobre, no ve...”

El hecho de haber sido pisado no cambió, pero tus pensamientos sí.

Calificaste la situación y a la persona de una manera diferente y tu coraje disminuyó.

El enojo, como muchas otras emociones, puede:

Desencadenarse automáticamente, brotar sin que nos demos cuenta del momento en que se inicia, surgir sin que conozcamos la causa real que lo provoca.

Sin embargo, son nuestros pensamientos los que lo aumentan, mantienen o disminuyen.

CONSECUENCIAS DEL ENOJO

Las consecuencias del enojo pueden abarcar todas las áreas de nuestra vida.

Es indispensable aprender a manejar el enojo, ya que los resultados de manejar inadecuadamente el coraje son:

A nivel físico, sufrimos un desgaste importante.

Cuando nos enojamos, nuestro organismo produce una mayor cantidad de sustancias químicas, entre ellas la adrenalina, que alteran el funcionamiento normal de nuestro cuerpo.

Esta alteración afecta nuestro sistema inmunológico, puede provocar contracturas y dolores musculares o de cabeza y nos hace más vulnerables a algunas enfermedades, como gastritis, colitis, dermatitis, etc.

A nivel familiar o social, nuestras relaciones se alteran o pueden terminarse.

Cuando estamos enojados, podemos lastimar física o emocionalmente, a los demás, dando como resultado resentimiento, deseos de venganza o alejamiento.

Cuando no podemos manejar adecuadamente el coraje, podemos desquitarnos con otras personas, aumentando así, nuestros problemas.

A NIVEL EMOCIONAL:

Cuando sentimos que otras personas nos hacen enojar (o nos ponen tristes, tensos, etc.), les estamos dando todo el control de la situación, aumentando así nuestra sensación de incapacidad y de coraje.

Nuestra respuesta puede provocarnos sentimientos de vergüenza o culpa, prolongando nuestro malestar.

En el aspecto personal, nos enfocamos tanto en nuestro enojo y en la causa del mismo, que:

Dejamos de disfrutar otras situaciones o relaciones, nos es difícil analizar objetivamente la situación y encontrar soluciones adecuadas, afecta nuestro desempeño en cualquier situación.

miércoles, 2 de abril de 2014

Enseñale a tu hijo a crear su negocio



Gabriela tiene ocho años y desde muy chiquita llamaba la atención de sus padres porque todo lo quería vender, desde sus peluches hasta su ropa. “Va a ser una buena comerciante”, cree su madre, mientras piensa cómo puede fomentar esa capacidad innata de su primogénita.
Un negocio propio es el mejor contexto para que tus hijos adquieran habilidades emprendedoras y una educación financiera sólida. Instruite sobre cómo podés asesorarlos en este ámbito que para otros es impensable o insospechado.

Tal vez te estás preguntando ¿Por qué enseñarles a tus hijos cómo tener un negocio propio a tan corta edad? Es muy probable que ellos no lo aprenderán en ninguna otra parte si vos no les enseñás a pensar en su futuro económico.

No siempre será pequeño
La sicóloga Leny Vega aclara que los padres deben considerar que todas las lecciones que los hijos pueden aprender al tener su propio negocio tienen que venir de sus progenitores, porque son quienes los conocen mejor en cada etapa de su desarrollo.

Por muy chico o insignificante que sea el negocio que emprendan ellos aprenderán el importante concepto de ver una necesidad y suplirla. Y conocerán las oportunidades de negocio a futuro.

También darán rienda suelta a su creatividad al tratar de satisfacer una demanda. Desarrollarán su espíritu emprendedor y sus habilidades administrativas. Adquirirán las destrezas necesarias para manejar el dinero con sabiduría. Cometerán muchos errores importantes en una etapa de la vida en la cual estos no son tan perjudiciales. Vencerán su timidez y el temor al rechazo al tratar de vender su producto. Sentirán la satisfacción de poder producir dinero con sus habilidades y talentos.

Todo esto debe ir acompañado de una fuerte enseñanza en valores, así aprenderán a usar sus recursos para el bien de otros, porque sabrán a una edad muy temprana cuáles son sus fortalezas y sus debilidades.

¿Aún creés que estos no son suficientes argumentos para que considerés enseñarles a tus hijos cómo tener su propio negocio? Leny remarca que la mejor manera de aprender algo es haciéndolo, especialmente en el caso de los niños. Así que está en tus manos incentivarlos, descubrí sus habilidades y manos a la obra. Hacelo con tu princesa o tu príncipe

Historias inspiradoras

Estos son los casos de niños que sobresalen en sus negocios en -Estados Unidos y Europa: Maddie Bradshaw, con una tapita de gaseosa creó decorativos accesorios para los casilleros de los colegiales; Brandon Whale (9) inventó la aguja escarabajo, que consiste en un estuche que a modo de juguete esconde una jeringa; Henry Patterson (9) conocido como el empresario más joven del mundo, ha montado tres negocios, vende estiércol, artículos usados y dulces por eBay; Ana Tselevich (12) creó Box-o-Manía, una casita para niños fabricada con plástico corrugado muy liviano.

Caine Monroy (11), ideó un centro de diversiones para niños al ver que su padre había perdido su empleo. Sin recursos decidió construir todas las instalaciones y los juegos con cartón y los premios eran sus propios juguetes. Caine conmovió a tantas personas con su historia que comenzó a hacerse popular en distintos canales de televisión e Internet y logró recaudar más de $us 120.000 que serán destinados para su educación.

Un caso muy cercano es el de Michael Sayman (17), hijo de padre boliviano que radica en Estados Unidos. Desde hace cinco años se dedica a crear aplicaciones y juegos educativos y ha logrado conquistar a Apple, el gigante de las computadoras

TIPS

Ideas de negocios propios para niños

1 Cocina. Elaboración y venta de productos caseros como galletas, chocolates, bombones o mermeladas

2 Cuidado. Tener animales y vender cachorros o cuidar mascotas

3 Labores domésticas. Servicios de aseo, jardinería, corte de pasto, etc.

4 Comercio. Comprar al por mayor y vender al detalle (por ejemplo: dulces, golosinas)

5 Agricultura. Producir y vender hortalizas. Crear una huerta en casa

6 Educación. Dar clases de alguna habilidad que tengan

¿Cómo le vas a enseñar si jamás has tenido un negocio?
Sacale provecho a su adicción a la red
Si te vuelve loca la cantidad de horas que tu retoño pasa frente al computador, no le declarés la guerra a esa actividad ¿por qué no le ayudás a convertirse en un empresario virtual?

LOS ADOLESCENTES Y LA INTERNET
Ese aparato que parece haber hechizado a tus hijos puede transformarse en una valiosa herramienta educacional y generadora de dinero. Así que manos a la ‘compu’ y fomentá sus habilidades tecnológicas para que les genere ingresos.
Con productos afiliados, tus hijos podrían ganar comisiones al recomendar productos de otras personas entre sus amigos en Facebook u otras páginas sociales.
También podrá vender en e-bay u otras subastas en la Internet de artículos que ya no utilicés en el hogar. Incluso podría prestar servicios hacia terceros como instructor de Internet para adultos mayores

Otros servicios con demanda son: Webmaster, asistente virtual, diseño gráfico y redactor de blogs

ASESORAMIENTO: ING. JULIO CÉSAR - PAREDES - (WEBMASTER)