lunes, 30 de junio de 2014

Desarrollo evolutivo de la adolescencia

La adolescencia es la etapa del desarrollo evolutivo del ser humano que debe ser de mayor interés, por el significado que tiene como proceso de construcción social y cultural.

Esta etapa de la vida ha ido adquiriendo importancia al margen de la condición etaria generacional, ya que no se puede hacer una distinción exacta entre niñez y adolescencia ó adolescencia y juventud, por los procesos de transformación que existen como la biológica, la psicológica y el aspecto sociocultural.

Estos elementos permiten establecer el límite, considerada la adolescencia como etapa de transición de la niñez a la vida adulta marcada por cambios interdependientes en el cuerpo, mente y en las relaciones sociales. También considerarla como fase de desarrollo humano, que tiene un punto de partida biológico y un desenlace psicológico social.

En el cuerpo, lo biológico se caracteriza por el rápido desarrollo y los cambios en la composición corporal; el desarrollo del sistema respiratorio y circulatorio, el desarrollo de las gónadas, órganos reproductivos y caracteres sexuales secundarios, así como el logro de su plena madurez física.

En el aspecto psicológico, la adolescencia está marcada por una percepción de un nuevo "yo", que concluya al tener una clara diferencia del yo para compartir con una pareja llegando a considerar su identidad, socialmente es una etapa de preparación y asumir el papel del adulto, con todas las prerrogativas de asumir responsabilidades del adulto.

En nuestro medio, todos estos conceptos con fines técnicos y estadísticos, establecen que la adolescencia transcurre de los 10 a 19 años, sin embargo la Organización Mundial de la Salud sugiere diferenciar tres periodos dentro la adolescencia, de 10 a 13 años como adolescencia temprana, de 14 a 16 años la adolescencia intermedia y la adolescencia tardía de 17 a 19 años, caracterizadas por ciertas particularidades que ayuden en las referencias útiles y la valoración del crecimiento físico y desarrollo psicosocial, además tomar en cuenta la región en que se vive, por la influencia que establecen en lo físico y los factores socioeconómicos.

Se busca con todos los antecedentes, la maduración física y emocional que de algún modo influirá en su vida sexual y reproductiva.

Roles y funciones en la familia

El primer grupo social que uno conoce y en el que aprende a desenvolverse e interaccionar con el otro es la familia, dentro de éste grupo familiar se aprende a socializar como también se conoce los roles y su funcionamiento que cumple cada miembro de la familia.

En el inmerso de una familia tenemos los roles que desempeña, el padre, madre, hermanos, hijos, cada uno debe cumplir diversas funciones, entendemos por funciones las actividades que cumple una persona para permitir un mejor desenvolvimiento del sistema familiar.

Es por eso que todos los miembros de la familia son responsables del surgimiento y desenvolvimiento de ésta, es importante que los roles que se tiene no se confundan ni se dejen de cumplir, la actitud de cada uno de los miembros será un aporte para la familia, como también una actitud negativa puede afectar el desempeño familiar.

Cabe mencionar que los miembros de una familia establecen relaciones entre sí de acuerdo al rol que les tocó desempeñar, una familia estable será aquella en la que los miembros que la componen asumen el rol que le corresponde y asumen la función que éste rol implica, si se cumple con esto los miembros de la familia tendrán una base sólida y podrán afrontar cualquier adversidad.

Por el contrario podemos encontrar familias disfuncionales en la que los miembros no cumplen con los roles ni asumen las funciones correspondientes, ocasionando de ésta manera inestabilidad familiar, como también encuentran complicado superar algún problema o llegar a resolverlo.

Es importante que en el núcleo familiar se cumplan los roles y funciones, no sólo para una mejor organización y entendimiento, sino para el futuro comportamiento de los hijos, pues así solemos escuchar un par de veces que los hijos son el reflejo de su hogar, o son una muestra de cómo llevan adelante su vida familiar.

Se debe considerar las siguientes características en la familia: La familia se autogobierna, o sea que cada una es un mundo diferente, por lo tanto tiene sus propias normas, reglas y patrones de comportamiento, como también su propia forma de relacionarse.

La familia se encuentra en constante cambio, es decir aunque pasen los años se sigue manteniendo los mismos roles, pero las funciones pueden llegar a cambiar, por ejemplo el rol de madre siempre será el mismo, pero de acuerdo a la condición de sus hijos o hijas y los sucesos que se produzcan en la familia, sus funciones pueden llegar a cambiar.

La familia es un sistema abierto, éste a la vez nos enseña a desenvolvernos, con otros grupos sociales, por ejemplo si hubo una buena relación de los hijos con sus padres, una buena relación entre hermanos, entonces habrá confianza y seguridad para desenvolverse con el entorno.

Es importante reconocer que cada rol y función que se desempeña dentro de la familia son importantes, en algunas ocasiones uno se pregunta ¿Por qué mi hijo/a no cumple con sus obligaciones? O ¿por qué me falta al respeto?, la respuesta es sencilla, no marcamos claramente el rol de padres ni el rol de hijos ni mucho menos las funciones que los caracteriza.

Para lograr el fortalecimiento familiar se debe hacer respetar los roles y hacer cumplir sus funciones, respetar horarios de entrada y salida, horarios de comida y actividades familiares para prevenir conductas de riesgo dentro del contexto familiar, y evitar que se adquieran costumbres que no están acordes con la familia.

jueves, 26 de junio de 2014

CUIDADO CON LAS EUFÓRICAS DISPUTAS CONYUGALES, PUEDEN AFECTAR LA SALUD.

La calidad de la relación de pareja parece tener efectos en la salud de sus miembros; una interacción armoniosa tiene un valor protector y, por el contrario, una dinámica conflictiva, con pocos intercambios gratificantes da pie al malestar y reduce el atractivo que sentimos hacia el otro. A su vez, las riñas pueden derivar en patologías: trastornos de ansiedad, depresiones, adicciones. Resolver los problemas de manera eficaz dependerá de la actitud, del tono que se utilice en las discusiones y de que las soluciones sean razonables para los dos.

Tu cuerpo cuando peleas

John M. Gottman, profesor emérito de psicología y sus colaboradores de la Universidad de Washington, llevaron a cabo investigaciones basadas en estudios de laboratorio. Se analizaron discusiones de pareja mientras se controlaban parámetros como el ritmo cardíaco, la sudoración, la emisión de hormonas, la presión y la respiración. Los mensajes hostiles acompañados de gestos y lenguaje no verbal, y las frases pronunciadas en un tono normal de voz pero que encierran viejas tensiones, llevan a una fluctuación vertiginosa del trazado electrocardiográfico de ambos, elevan el nivel de sudoración y adrenalina. El corazón pasa de 70 a 100 pulsaciones por minuto, la presión se eleva, el estómago se contrae, los movimientos se tornan nerviosos, el cuerpo se paraliza y la mente se nubla. Cuando esto sucede se llega a un punto muerto, crece la tensión y ya no se captan los mensajes del otro ni se entienden sus razones. Lo que pueden ser síntomas de ansiedad acompañados de cambios de humor, pueden derivar en trastornos psicosomáticos que descompensan la fisiología del organismo y pueden desencadenar enfermedades incluso de carácter grave e irreversible. Es lo que se define como un aluvión emotivo, una reacción psicológica que inunda el organismo y hace imposible la comunicación.

Efecto en ellos y ellas

Existen diferencias en cuanto a la reactividad psicofisiológica: en ellos, los cambios en el sistema nervioso autónomo se dan con mayor facilidad y tardan más en recuperarse. Por eso, tratan de escapar del problema o renuncian a seguir dándole vueltas, algo que resulta muy frustrante para las mujeres. Ellas, por el contrario, suelen quejarse y protestar más para cambiar algo en la relación y es menos probable que se retiren pues por su naturaleza están mejor dotadas para sobrevivir en tales situaciones.

Las emociones no suelen ser simétricas; el enfado y la hostilidad en ellas provoca enfado y hostilidad en ellos, pero el enfado en ellos deriva en miedo en ellas. El miedo en ellas genera más hostilidad y enfado en ellos.

En la salud

La cuestión es si esta dinámica puede llegar a afectar a la salud, algo que empezó a estudiarse a mediados del siglo XIX con resultados sorprendentes. El primer sistema de estadísticas vitales del mundo surgió en Inglaterra, casi por casualidad, cuando el Parlamento creó la Oficina de Registro General en 1836 para contabilizar y archivar el número de nacimientos y muertes que se producían en el país. El primer compilador de esta oficina fue el médico William Farr, quien investigó las tasas de mortalidad de distintos oficios y profesiones, el modo óptimo de clasificar las enfermedades (su sistema se sigue empleando hoy en día) y los índices de mortalidad en los manicomios. Pero descubrió que las personas casadas vivían más tiempo que las solteras y las viudas. Esto contradecía las teorías sobre el tema, iniciadas en 1749 por el matemático francés Antoine Deparcieus, dedicado a investigar la longevidad de monjas y monjes. Tanto el matemático como otros estudiosos de la época creían que el celibato era signo de longevidad. Pero algunos investigadores ya habían insinuado que la supresión de una función fisiológica era perjudicial para la salud, y Farr estaba convencido de que había dado con la demostración de ese hecho tras sus estudios en Francia.

En su artículo de 1858, titulado Influencia del matrimonio en la mortalidad del pueblo francés, que definió como la condición conyugal, analizó los datos de 25 millones de adultos franceses. Dividió la población en tres categorías: casados, solteros y viudos. Los resultados mostraron que los solteros morían, proporcionalmente y de forma significativa, más que los casados y menos que los viudos. Fue uno de los primero estudios que sugirieron que existe una protección de la salud dentro del matrimonio y que la pérdida marital es un factor de riesgo para la enfermedad.

Motivo 1

Perdonar

James McNulty, investigador de la Universidad de Florida (EE.UU.), concluyó que “si uno de los miembros de la pareja hace o dice algo que ofenda al otro y está en sus manos resolver el conflicto creado, será más beneficioso para ambos censurar esa actitud y no perdonar hasta que se solucione, si quieren ser felices a la larga”.



Motivo 2

Dinero

Una encuesta realizada por la revista especializada Money, perteneciente a Time, determinó que como muchos sospechan, el principal motivo de pelea entre las parejas casadas es el dinero. Para llegar a esta conclusión, se entrevistó a 1.010 adultos casados y de más de 25 años.



Motivo 3

Ella gana más

La encuesta también reveló que los maridos son más felices cuando sus esposas ganan lo mismo o más dinero que ellos. Los hombres con esposas de altos ingresos también reportaron vidas sexuales más activas.



Matrimonio y vida

Las conclusiones de los estudios del médico William Farr no son extrapolables a la sociedad actual ya que las tres categorías de parejas de su época no incluían las de nuestros tiempos (parejas que conviven; los llamados living apart together, es decir, cada uno en su casa; parejas homosexuales; divorciados...)

Sin embargo, durante los 150 años que han transcurrido desde entonces, muchos científicos han continuado documentando las ventajas de vivir en pareja. Científicos suecos del Karolinska Institutet de Estocolmo concluyeron en el 2009 que estar casado o convivir en la mediana edad se asocia con menor riesgo de demencia. Estudiaron la evolución de 2.000 individuos alrededor de los 50 años, divididos en razón de su estado civil: solteros, casados, parejas de hecho, divorciados y viudos, durante los últimos 21 años. Un estudio sobre las causas de muerte en los Países Bajos encontró que en las diversas categorías, desde muertes violentas a homicidios y accidentes de coche a ciertas formas de cáncer, los no casados estaban en mayor riesgo.

La longevidad se asocia con una maternidad más tardía

Las mujeres que son capaces de tener hijos de forma natural por encima de los 33 años tienden a vivir más tiempo. Lo dice un estudio de la Universidad de Boston (EEUU) y que fue publicado en “Menopause”. Ahora bien, “esto no significa que las mujeres deban tener hijos a edades más avanzadas con el fin de mejorar sus posibilidades de vivir más tiempo”, explicó el autor del trabajo Thomas Perls. Según su trabajo, la edad del último parto puede ser “un indicador de envejecimiento”. Perls señala que la capacidad natural de tener un hijo a una edad mayor indica que el sistema reproductivo de una mujer envejece más lentamente y, por lo tanto, “también el resto de su cuerpo”.

El estudio usó los datos de 551 familias en las que muchos de sus miembros eran excepcionalmente longevos. Los investigadores determinaron las edades en las que 462 mujeres habían tenido su último hijo y las edades que dichas mujeres habían alcanzado.

Cómo tratar el déficit de atención e hiperactividad infantilCómo tratar el déficit de atención e hiperactividad infantil

Los padres y maestros coinciden, por lo general, en asegurar que el niño hiperactivo es inquieto, rebelde, indisciplinado e impulsivo, conducta que en el hogar es tolerada, lo que no sucede durante la escolaridad. Los problemas comienzan con el bajo rendimiento y dificultades con sus compañeros.

“El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se caracteriza por la dificultad para mantener la atención, exceso de actividad e impulsividad y afecta a los niños entre 3 a 7 con mayor frecuencia y puede prevalecer hasta la adolescencia e incluso adultez”, explicó el neurólogo Lucio Valda.

Según el especialista, estos niños reúnen ciertas particularidades que ayudan para determinar el diagnóstico definitivo como la hiperactividad, cuando el pequeño no puede permanecer quieto ni por un minuto y no entiende la orden de los padres se mueve, tropieza y cae, como parte de su forma conductual.

“El comportamiento impulsivo en ocasiones va acompañado de una conducta agresiva y lábil, cambia de carácter con facilidad, en un momento puede estar triste y en otro alegre. La atención dispersa o falta de atención ocurre cuando el niño no presta atención a la explicación del maestro, porque está totalmente desconcentrado y, lamentablemente, pierde el año escolar”, dijo Valda.

“Al mencionar que el niño no presta atención, nos referimos a que comete muchos errores y descuida sus labores escolares, aparentemente no escucha cuando se le habla directamente, no sigue instrucciones y no concluye sus tareas del día, pierde su material de colegio y se distrae con mucha facilidad”.

El neurólogo destacó que la hiperactividad impulsa al niño a jugar con las manos y pies en su asiento, abandona con facilidad el lugar donde se encuentra, corre, trepa y no juega en forma silenciosa, a menudo habla en exceso como si estuviera impulsado por un motor.

DIAGNÓSTICO

Los elementos arriba mencionados son una pauta importante para ayudar en el diagnóstico correcto del TDAH, en especial si éstos se

mantienen por más de los seis meses consecutivos, al que se agrega un examen de encefalograma que en su lectura se pueda observar alguna alteración a nivel cerebral.

1.- De 0 a 2 años se tienen problemas en el ritmo de sueño (el niño puede despertar sobresaltado) o durante la comida. Se resiste a los cuidados habituales y se irrita con facilidad.

2.- De 2 a 3 años se presenta con inmadurez en el lenguaje expresivo, con una actividad motora excesiva, escasa conciencia del peligro y propensión a que sufra accidentes.

3.- De 4 a 5 años tiene problemas para adaptarse socialmente, es desobediente y tiene mucha dificultad para seguir normas.

4.- A partir de los 6 años se nota la impulsividad, el déficit de atención, fracaso escolar, comportamiento poco social y problemas en su adaptación con su entorno.

TRATAMIENTO

Una vez que se tenga la certeza de que se trata de un caso de TDAH, la forma de tratamiento debe apuntar a la modificación en lo posible de aquellas conductas que repercuten negativamente en la vida diaria del niño. La meta será reducir la impulsividad, inquietud motriz y aumentar su atención.

“El tratamiento para estos niños se basa en estimulantes, lo cual pareciera ser algo contradictorio, porque se trata de niños súper estimulados. Los medicamentos son derivados de las anfetaminas y son fármacos controlados que pueden provocar adicción, pero que con una dosis adecuada dan muy buenos resultados en los días de clase y con intervalos de fines de semana” aseguró Valda.

El tratamiento farmacológico puede ir acompañado de un anticonvulsivante si es que se detectara alguna alteración en el encefalograma, que muestre algún nivel cerebral anormal. Este medicamento en ocasiones quita el sueño y el apetito, por esta razón se debe tener un habitual control médico, para comenzar con dosis bajas hasta llegar a la ideal.

“El tratamiento con medicamentos debe ir de la mano de la terapia psicológica para conocer la estructura familiar en la que se desenvuelve el niño, conocer de qué manera lo apoyan sus padres y qué factores pueden ser los detonantes de este comportamiento”, aseguró el neurólogo.

El especialista agregó que este problema, en ocasiones, viene acompañado de dificultades en el habla, para lo cual se requiere el apoyo de un fonoaudiólogo. Si esta dificultad persiste en la adolescencia, es imprescindible contar con el apoyo psicológico e incluso psiquiátrico, si el caso lo amerita.

“El niño hiperactivo no puede quedarse solo, porque corre el riesgo de sufrir algún daño. Los padres deben ser tolerantes y no castigar al niño, sino tener la inteligencia para saber manejarlo mediante el diálogo y recurrir oportunamente para tratarlo”, finalizó el neurólogo.

domingo, 22 de junio de 2014

Plan vacacional útil y divertido

Se acercan las vacaciones escolares de Invierno y, a la par, aumenta la preocupación de Maritza. Esta mujer aún no sabe que hará para mantener a Marquito, su hijo adolescente, ocupado con actividades productivas y beneficiosas para su formación educativa.

No quiere que, al igual que otros años, siga perdiendo su tiempo absorbido por los juegos de su celular o de la computadora ni que pase durmiendo demasiadas horas. Ahora quiere inscribirlo a algún curso rápido de ramas técnicas.

Profesionales en sicología y sociología aconsejan en este corto tiempo de descanso pedagógico no ser tan rudos con los horarios ni restringir la diversión de los hijos. Sin embargo, a la par, exhortan fijar un orden en las acciones diarias para motivarlos a fortalecer buenos hábitos de vida y prevenir que los horarios menos rigurosos acaben perjudicándolos cuando vuelvan a su rutina, una vez retornen a clases.

Diversión y aprendizaje

La sicóloga Paula Benedict considera que la vacación de los hijos requiere de una planificación adecuada. Así se logrará que los menores le saquen un mejor provecho a su tiempo de descanso u ocio, y que los padres no se estresen por la atención adicional que supone tener a sus vástagos en casa por varias semanas. En su criterio, hay que alistarse con un mes de anticipación, por lo menos

Entre las acciones que puede incluir dicho ‘plan vacacional’, Benedict menciona, por ejemplo, la creación de espacios tranquilos, lúdicos y a la vez estimulantes en casa que motiven a los hijos a quedarse y a hacer actividades creativas.

En cuanto al horario para dormir y levantarse, esta sicóloga cree que si bien se pueden flexibilizar un poco esos tiempos, es importante mantener disciplina y no dejar que ellos se dejen ‘atrapar’ por las almohadas y se pierdan la oportunidad de ejercitar el ocio creativo.

Tampoco hay que dejar de lado la diversión ni la interacción social, agrega. En ese sentido, recomienda crear oportunidades de encuentros entre amigos o familiares con los que tengan afinidad.

Aprovechar el tiempo libre para que los hijos tomen algunos cursos cortos no es mala idea, pero hay que cuidar de no saturarlos mucho. Solo en caso necesario se sugiere usar la vacación para la nivelación de aprendizajes retrasados.

Otra reflexión hace Benedict para tomar muy en cuenta. Esta profesional recuerda que la vacación no es el momento más adecuado para comenzar a establecer disciplinas o colaboraciones que no se han establecido anteriormente.

“Los hábitos de orden, limpieza y ayuda se tienen que establecer dentro del proceso educativo. No hay que esperar la vacación para hacerlo. Los buenos hábitos deben sembrarse desde la infancia”, dice.

Diálogo y acuerdos
Joseph, Werner y Derick planean aprovechar parte de sus vacaciones para viajar con amigos a algún sitio cercano. Ya tienen la autorización de sus padres y a su retorno han acordado tomar un curso de perfeccionamiento del alemán.

La sicóloga Liliana Zabala señala que a los niños, desde pequeños, se les debe enseñar los beneficios de ciertas actividades, pero para ello los padres deben ser buenos ejemplos y priorizar siempre el diálogo. “No hay que enojarse cuando los hijos no tienen ganas de hacer nada en vacaciones. Los chicos necesitan un alto en su rutina. Si se los obliga y se los llena de tareas, se crea un clima de mayor rebeldía. Hay que preguntarle a los hijos qué les gustaría hacer y programar un plan de actividades que combinen acciones divertidas y educativas”, insiste Zabala.

Vacación familiar
El tiempo de vacación escolar puede ser una perfecta ocasión para organizar un viaje en familia. En ese sentido, los padres deben organizar sus tiempos y hacer coincidir sus vacaciones del trabajo con las de sus hijos.

Según la sicóloga Liliana Zabala, esa experiencia puede ayudar a fortalecer los vínculos afectivos padre-hijo. La idea es compartir más tiempo en familia. Así que si no da el tiempo para programar un viaje a otro país, puede ser muy beneficiosa una excursión de fin de semana o una simple salida al cine o a comer y tomar algo. “Lo importante es darnos un tiempo para escuchar y conocer anhelos e inquietudes de nuestros hijos”, dice

Por su parte, el sociólogo José Antonio Martínez cuestiona que hoy la mayor parte de los padres están “esclavizados” a múltiples ocupaciones bajo la falsa idea de darles mejores condiciones de vida a sus hijos. “Sería mucho más saludable que padres e hijos hagan esfuerzos por estar más tiempo juntos. Así luego no se lamentarán por sus actitudes de rebeldía”, indica

Una rutina amena y productiva
Por la mañana. No conviene que el niño se levante más tarde de las 11 de la mañana, tanto para evitar que el desayuno se le junte con la comida como que no tenga sueño a la hora de la siesta y se la salte. Antes de dedicarse a jugar, puede ayudar con algunas labores del hogar o bien dedicarse a pintar, leer cuentos o repasar algunas fichas del colegio. En las primeras horas del día, el aumento de azúcar en la sangre y del calor corporal favorecen la concentración y estimulan la capacidad de deducción. Además, al entretenerlo durante un primer momento de forma tranquila se logra que el menor esté todo el día gastando energías.

Al mediodía. Después de comer conviene que tome una siesta. Los carbohidratos de los alimentos ejercen un efecto calmante sobre el cerebro, haciendo que el nivel de atención disminuya. Si no logra conciliar el sueño, debe entretenerse con alguna actividad relajada, como modelar plastilina, echar un vistazo a álbumes de fotos o ver una película de video.

Por la tarde. Es bueno que haga ejercicios (al oxigenarse y moverse, dormirá y comerá mejor). El momento idóneo abarca desde las cinco y media de la tarde hasta las nueve de la noche, ya que es cuando los pulmones y el corazón trabajan con más eficacia y el organismo puede aprovechar mejor sus reservas energéticas.

Por la noche. Debe dejar las actividades movidas al menos media hora antes de acostarse (si no, se irá a la cama muy exaltado y le costará dormirse). La hora de irse a la cama debe ser razonable. No importa que se trasnoche a veces, pero no como norma. Cuanto más tiempo pase desde que empieza a producir melatonina (hormona que el organismo segrega y que induce al sueño) hasta que se acueste, más le costará dormir.

La meta. Al seguir cierto orden en las actividades diarias, evitará que su hijo se sienta desconcertado (las rutinas transmiten a los niños la sensación de sentirse cuidados y, en consecuencia, también perciben cierta seguridad sobre sus actos) y así le costará menos volver a clases.
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miércoles, 18 de junio de 2014

Con padres autoritarios hay más riesgo de consumir drogas

El consumo de alcohol, tabaco y marihuana tiene una gran prevalencia en Europa, pero en España aún más, si se la compara con la mayoría de los países europeos, según los últimos datos del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías.

Un equipo internacional liderado por el Instituto Europeo de Estudios en Prevención (Irefrea) con sede en Mallorca, junto con otras Universidades españolas (Oviedo, Santiago de Compostela y Valencia) y europeas ha analizado el papel de los padres a la hora de determinar el riesgo del consumo de alcohol, tabaco y marihuana de sus hijos en seis países de Europa: Suecia, Reino Unido, España, Portugal, Eslovenia y la República Checa.

El objetivo era dilucidar qué tipo de relación entre padres e hijos protege más del abuso de drogas, a partir de dos variables: el control y el afecto de los padres.

Paradoja en dos estilos

Los resultados apoyan la idea de que los extremos no funcionan: ni el autoritarismo ni la ausencia de control y afecto. Lo mejor es que exista una buena relación con los hijos. En este sentido, puede ir acompañada de control directo, es decir, lo que se denomina estilo ‘autorizativo’ o democrático.

Estos hallazgos contrastan con estudios previos obtenidos en otros entornos culturales, donde la imposición de los padres es ‘recomendable’ (en la mayoría anglosajona de los EE UU) o ‘imprescindible’ (en las culturas asiáticas).

En total se entrevistaron a 7.718 adolescentes, 3.774 varones y 3.944 mujeres, de 11 a 19 años de edad. Desde una perspectiva global de la salud personal los estilos parentales ‘autorizativo’ e ‘indulgente’ presentan el mismo nivel de protección ante el consumo de drogas, según el estudio.

Hasta ahora se relacionaba el estilo ‘indulgente’ exclusivamente con los países mediterráneos y de América del Sur, pero los investigadores vieron que también es válido para muchos países europeos.

Sin embargo, el siquiatra Luis Nardin Klinsky advierte de que no se debe dejar de lado el factor genético. Si en la familia hubo personas que abusaban del alcohol, es probable que uno de los hijos también lo haga, independientemente si tiene padres autoritarios o no.

Lo que resulta efectivo, según Klinsky, es la congruencia: si los padres dicen que no se deben consumir esas sustancias, tampoco deben hacerlo para no contradecirse