miércoles, 8 de abril de 2015

Qué quiere ser tu retoño cuando sea mayor

¿Le has preguntado a tu hijo qué quiere ser de mayor? Seguramente si tiene entre tres y seis años aún no entienda del todo bien a qué te refieres cuando hablas sobre eso del porvenir y siendo tan pequeño tampoco hace falta.

Consejo. "Quiero ser como mi papá" o "Quiero ser como mi mamá" es una de las respuestas, pero esto es una etapa de admiración y en eso debe quedarse. Los niños deben evolucionar y saber qué les gusta y qué no les gusta, saber hacia dónde quieren ir en su camino y en eso deben guiar los padres. Sin imposiciones, un niño que sigue un camino impuesto será un joven infeliz, lo ideal es que lo guíes y apoyes en sus intereses así se sentirá querido y respetado.

Ambos progenitores deben ponerse de acuerdo al momento de dar una orden, sea castigo o premio.

Su padre le dio permiso de ir a la fiesta, después de que yo le dije que no", contó muy molesta Julia (nombre ficticio), madre de un adolescente de 14 años. Esta es una historia de las muchas tantas que se pueden contar en un hogar y cuyos efectos solo se miden después de que pasó la etapa más difícil para cualquier persona, la adolescencia.

¿Por qué se contradicen? La psicopedagoga Nadia Rocabado expresó: "Generalmente porque son dos personas individuales, que han sido educados con diferentes modelos de crianza, entonces cada quien tiene una perspectiva diferente de cómo criar a sus hijos, cada uno tiene su propia concepción de lo que es educación. Por ello, no pueden llegar al consenso". Además acotó que siempre hay uno más permisivo y otro más autoritario.

Pugna de poder. El psicólogo, Óscar Urzagasti, indicó que en el sistema parental hay funciones. Si estas no están claras van a ser contraórdenes que pueden generar una pugna entre ambos padres por las relaciones de poder. "Tienen que analizar la rivalidad de poder, porque es como que yo autorizo y yo tengo el poder, yo desautorizo y tengo el poder, pero si el problema es mucho más grande se lo paso al otro. Lo ideal es tener reglas generalizadas".

Consecuencia. La psicopedagoga mencionó que "van a tener adolescentes confundidos, la mamá va a decir que no, pero va a ir con el padre y él le va a decir que sí", apuntó. Para la especialista, otra de las consecuencias es que los menores pueden manipular a los padres para salirse con la suya.

¿Qué deben hacer? La especialista señaló que los progenitores deben sentarse a conversar hasta llegar a un consenso. ¿Qué clases de hijos quieren formar?, ¿qué clase de familia quieren ser?. El castigo debe ser acorde a lo que diga el padre y se acomode a lo que diga la madre, debe ser un acuerdo y ambos no deben contradecirse.

Ponerse de acuerdo. Rocabado explicó que "es de vital importancia que los padres se pongan de acuerdo al educar a sus hijos, porque podría crear una ambivalencia en su hijo, más aún en la adolescencia", sostuvo. Para la profesional, las contradicciones no ayudan ni siquiera a la formación del carácter del o la muchacha.

domingo, 5 de abril de 2015

La maternidad es difícil e intensa pero no es un empleo

Cuando regresé al trabajo después del nacimiento de mi primer hijo, fui a visitar a una amiga abogada que también acababa de tener un bebé y había decidido quedarse en casa para cuidarlo.
El almuerzo iba bien hasta que dije que la envidiaba porque no tenía un empleo: debía ser lindo estar con su hijo todo el día. Me lanzó una mirada casi de desprecio. Ella sí tenía un empleo, me dijo abruptamente. Criar a un hijo definitivamente era un empleo, y más valioso que cualquier cosa que tuviera que ver con la ley corporativa.
¿Pero tenía ella razón? ¿Es un empleo la maternidad? Margaret Thatcher pensaba que sí; según ella, criar a los hijos era un empleo de gestión administrativa. La reina de Inglaterra al parecer piensa lo mismo y le dijo a Kate Winslet (actriz de cine) que era "el mejor empleo” que había.
"Viaje emocional”
Pero ahora parece que las madres de clase media han cambiado de opinión. El mismo tipo de mujer que antes se ponía furiosa cuando alguien implicaba que criar a los hijos no era un empleo, ahora se indigna con los que dicen que lo es. La semana pasada Mumsnet, la red social para los padres, publicó un comunicado de prensa estableciendo la nueva ley: "La maternidad es un viaje emocional, no un empleo”.
Ésta es la respuesta correcta, pero por la razón equivocada. Criar a los hijos no es un empleo, y nunca lo fue. Es un trabajo –a veces extremadamente arduo– pero no es un empleo ya que no se recibe sueldo. La cosa es que con un empleo uno opta por hacerlo y puede renunciar cuando quiera, pero mientras uno lo hace hay que seguir las normas.
Como columnista, tengo que escribir esta columna porque es mi empleo. Como madre, puedo decidir que no tengo ganas de cocinar y pido comida a domicilio en vez. En casa en casos extremos, puedo gritar o tirar cosas; si hiciera esto en el trabajo probablemente sería despedida.
No importa lo mucho que mis hijos piensen que estoy haciendo un desastre al criarlos, no pueden deshacerse de mí. Ser padre es para toda la vida. Los empleos, no.
Pero la maternidad tampoco es un "viaje emocional” . Un viaje es algo que implica trasladarse del punto A al punto B, mientras que ser madre tiende a ser bastante estático; en mi caso toma lugar casi totalmente en la cocina. Ni tampoco es un viaje en ningún cursi sentido metafórico. La maternidad comienza a todo motor emocional y sigue por el mismo curso para siempre.
Lo peor de describir la crianza de niños de tal manera no es que sea estúpido, sino que es extremadamente repelente. Si alguien me hubiera dicho al principio que me embarcaba en un "viaje emocional” me hubiera curado por completo de la idea.
Cambio de idea
¿Entonces por qué han cambiado de opinión las madres sobre la cuestión del empleo? Sospecho que es porque ya no pensamos en los empleos de la misma manera que antes. Hace 20 años un empleo era un signo de estatus; ahora se ve como algo tedioso y sugiere una falta de imaginación. A quien le guste el suyo tiene que fingir que no lo ve en lo mínimo como un empleo, sino como una expresión de su pasión y creatividad.
Las madres insistían en llamar lo que hacían un empleo porque les hacía sentirse mejor; ahora hacen lo inverso. Pero ambas reacciones son tontas. Los empleos y la crianza de niños son igualmente vitales para la supervivencia de la especie humana, pero las dos actividades existen en planos diferentes y no deberían intervenir las comparaciones morales.
La consultora internacional Saatchi & Saatchi ha hecho algunas investigaciones para Mumsnet sobre criar a los hijos. Ha concluido que las madres cumplen ocho diferentes papeles emocionales, con cinco de los cuales yo estoy de acuerdo (cuidadora, admiradora, amiga, heroína, casa de seguridad) mientras que los tres restantes (cómplice criminal, entrenadora y rompedora de reglas) me preocupan muchísimo.
¿Rompedora de reglas? ¿Cómplice criminal? ¿Qué pasó con ejecutora de reglas? ¿Qué le debo decir a mi hijo adolescente cuando llega a casa de la escuela con la mochila llena de tarea de trigonometría? Deja eso, aquí tienes un carnet de identidad falso, ¿por qué no te vas a la taberna en vez de hacer sus deberes?
Crisis de autoridad
Esta insensata lista de papeles nos dice que hay algo que la crianza de niños moderna tiene en común con los empleos modernos. Ambos se han apartado tanto de la Teoría X de la motivación, que indica que todo el mundo es básicamente perezoso y por lo tanto hace falta un poco de autoritarismo, que ahora evitan decir: yo soy quien manda.
Los administradores se ven obligados a fingir que su mayor habilidad es la de entrenador; los padres tienen que hacer la misma cosa. Todo es por las apariencias: se da muy poco entrenamiento en las empresas, aún menos en los hogares. Los entrenadores tienen que tener distancia, paciencia y objetividad; es muy difícil sentir ninguna de estas cosas hacia el hijo querido y enloquecedor.
Simular que la maternidad es una excursión larga, democrática, emocional y divertida es una mentira más grande que la que afirma que la maternidad es un empleo. A final de cuentas estoy de acuerdo con Margaret Thatcher – quien insistía que ser madre era un empleo de gestión administrativa.
Estaba equivocada en lo del empleo; correcta en lo de gestión administrativa.
(c) 2015 The Financial Times Ltd. All rights reserved.

La crisis del sexo tras la llegada de los hijos

Se escucha en muchas ocasiones: "mi pareja ya no es la misma desde que es papá o desde que es mamá” y esto se debe a que las formas en que reaccionamos las personas ante una determinada crisis no es la misma. Se llama crisis en el ciclo vital de la pareja a ciertos eventos críticos en el desarrollo y evolución por la que toda pareja atraviesa.
Estos eventos críticos suelen desencadenar periodos de estrés y ansiedad, hasta que haya una adaptación ante la nueva situación. Una de la crisis en la pareja se genera al llegar los primeros hijos. Este gran cambio implica una mayor responsabilidad de parte de los nuevos padres hacia el hijo. Los hombres que han estado de observadores durante el embarazo, al llegar el bebé y enfrentarse con la realidad de su presencia pueden alejarse emocional y sexualmente de ella, por la sobrecarga de estrés relacionado con su papel de proveedores.
Llega la preocupación y los pensamientos de si podrá o no satisfacer todas las demandas económicas de su familia, si podrá o no cuidar tanto a su mujer como a su hijo/a, cómo hará para mantener el trabajo, o buscar uno nuevo y mejorar el ingreso económico de su familia. Esta ansiedad no le mantiene más que enfocado en satisfacer toda la parte económica y material de su hogar, centrándose solo en el trabajo.
Esa es la manera en que muchos hombres demuestran el amor por su familia, al intentar proveerle con todo lo necesario, sin darse cuenta de que pueden estar descuidando la parte afectiva.
El alejamiento emocional del hombre suele deberse también a que observa nuevas conductas en su pareja.
Pero muchas mujeres concentran toda su atención en el bebé, descuidando por completo a su pareja, alejándolo de manera inconsciente al no brindarle ni atención, ni amor. Descuidan por completo su relación conyugal bajo la premisa de que el bebé les demanda todo su tiempo. La mujer no debe olvidar que su esposo es tan importante como su bebé y que el éxito de mantener a su familia unida depende de ser equilibrados -ambos- en la atención de su relación.
Tras la paternidad o maternidad parece que el erotismo y la sexualidad se apagan de repente. El deseo que sus esposos/as tenían durante el enamoramiento o antes de la llegada de los primeros hijos se ha extinguido por completo. Este alejamiento suele estar ligado a los cambios físicos por los que atraviesa la mujer luego del alumbramiento. Es evidente que se encuentra todavía hinchada, flácida y adolorida. Y es probable que le tome un tiempo antes de llegar a tener el cuerpo que tenía antes del embarazo.
Es un factor por lo que el hombre puede llegar a perder el interés sexual por su pareja, porque los hombres reaccionan con excitación ante un estimulo visual atractivo. El hombre reacciona de manera más visual que sentimental.
El alejamiento sexual también está ligado al cansancio y a la concentración de energías en factores que consideran mucho más importantes en ese momento, como conservar su trabajo, por ejemplo. Así como también puede alejarse porque su mujer es la que ha perdido el interés sexual por cuestiones de cansancio o factores sicológicos (no se siente segura ni confiada con su cuerpo) y factores hormonales que se normalizan con un poco de tiempo.
Sin embargo, este alejamiento puede evitarse si ambos ponen de su parte para que ello no suceda. Se debe fortalecer los lazos afectivos con la pareja tratando de buscar momentos a solas con ella para poder hablar sobre sus sentimientos, sobre todo no se debe perder la comunicación.
Cuando los hijos crecen un poco y pasan los tres primeros meses críticos después de su nacimiento, se puede buscar ayuda con una persona de suma confianza, como la mamá o la suegra, y tratar de salir solo con la pareja a cenar, al cine o a dar un paseo, por lo menos una vez por mes.
Como mujeres debemos estar bien físicamente, no solo por nuestro cónyuge, sino por nosotras mismas, porque nuestro equilibrio debe ser tanto emocional como físico, y para esto un primer objetivo es retomar actividades que nos ayuden a sentirnos bien con nuestro cuerpo, con cómo nos vemos, y de esta manera evitar sentiremos inseguras y evadir todo contacto físico con nuestra pareja bajo la premisa de "no quiero que me vea”.
Todas estas inseguridades son transmitidas a nuestro esposo, de modo que él percibe que nosotras nos hemos vuelto frías o que gozamos poco con la intimidad y evidentemente esto le quitará las ganas.
De pasar con éxito esta crisis en la pareja, dependerá en gran medida de cuánto interés y voluntad tengamos en fortalecer diariamente los lazos afectivos y sexuales con nuestra persona amada.
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Establecer normas y límites

Establecer normas y límites en la crianza de los hijos es un tema complicado que algunas veces no se tiene mucho éxito o caso contrario este tema trae varios inconvenientes, es importante además que es una responsabilidad de la persona adulta mostrarles las cosas que pueden o no pueden hacer.

Implantar normas y límites ocasiona en algunos padres un sentimiento de culpabilidad porque consideran que causan sufrimiento al niño, sentimiento muy común que surge cuando al intentar establecer normas se obtiene una reacción de desaprobación fuerte, expresada a través de llantos y enojos que no le son indiferentes a los padres.

En el momento de impartir las normas y límites se debe encontrar un equilibrio para no confundir y permitir la autonomía del niño, ser un padre permisivo o autoritario no es bueno ya que ninguno de los dos extremos contribuye a un desarrollo sano en el niño.

Las normas y límites no deben ser imposiciones arbitrarias, porque de esta forma sólo se obtendrá una respuesta de rebeldía, éstas deben ser impartidas lo más claras posibles para que en un futuro no existan malas interpretaciones, además que las mismas deberán modificarse a medida que el niño crece y adecuarse según la etapa de desarrollo en la que se encuentre.

Es importante que los niños sepan aprender a respetar las normas y límites, no porque les enseña un adulto sino porque deben comprender el verdadero sentido de éstas y el beneficio que les trae en su vida, cuando los niños respetan las normas sólo ante la presencia de los adultos, ocurre que cuando el adulto no esté a su lado no las cumpla.

Las normas y límites deben ser impartidas de la forma correcta por el adulto, además que estás deben ser realistas y que los adultos también sean capaces de cumplirlas, por ejemplo se suele decir "nunca más jugarás fútbol", la palabra "nunca" es imposible de cumplir y solo ocasionará que en un futuro inmediato se transgreda esa norma.

Las normas y límites que se impartan deben socializarlas ambos padres, para evitar contradicciones delante de los hijos, también deben hacerlas cumplir ambos con la misma intensidad y evitar que uno las imponga y otro acceda en el no cumplimiento de las mismas, enseñar a los niños que es correcto y que es incorrecto es uno de los grandes retos que deben afrontar los padres y brindar un aprendizaje íntegro a los niños.

jueves, 2 de abril de 2015

¿Quién rompe el hielo?

Tengo dos muy buenas amigas que, a su vez fueron buenas amigas entre ellas… pero desde hace dos años no se hablan. ¡Y todo por una tontería que no tiene sentido contar! Hace poco, estaba en casa de una de ellas; de pronto, saqué mi celular y dije: “Oye, ¿qué te parece si le doy una llamada a Fulanita para que se saluden?”, con la esperanza de encender la pipa de la paz. Debería haber sabido la respuesta: “¡Ay, no por favor…! Si ella un día quiere llamarme, la atiendo, pero yo no la voy a llamar”.

Sé que en el fondo se quieren, ¡pero ninguna está dispuesta a dar su brazo a torcer!.

Si estás distanciado de alguien y esperas a que esa persona tome la iniciativa para acercarse, puede que esperes para siempre, pues seguramente ella está esperando que tu hagas lo mismo. Entonces, ¿Quién rompe el hielo? Lee los siguientes escenarios y si te identificas con más de uno, ¡es hora de dar tu brazo a torcer!

Cuando sientas que arreglar la situación te va a traer tranquilidad y paz mental.

Cuando reconoces que eras TÚ quien NO tenía la razón, pero tu orgullo no te deja acercarte.

Cuando pones los hechos en una balanza y te das cuenta que lo que esa persona aportó a tu vida pesa más que lo que quitó.

Cuando te das cuenta que han creado una tragedia de algo que no fue más que una fase de la verdadera amistad.

Cuando hacer las pases sea beneficioso para ambos.

Cuando varias personas ya te hayan dicho que lo que sucedió no amerita destruir esa amistad.

Cuando veas que la persona actuó con ignorancia o egoísmo, y no con la intención de perjudicarte.

Si de verdad te importa esa relación, no dudes en dar ese primer paso. Si no estás listo para levantar el teléfono, puedes enviar una carta, un mensaje de email o comunicarte por Facebook.

La vida es muy corta y el universo muy grande para sufrir por tonterías y mantener alejados de los seres que han traído alegría nuestra vida. Estira la mano y deja que te tuerzan un poquito el brazo. Verás cómo tu espíritu sale más fuerte de ese estirón.



Para más motivación visita:

www.MariaMarin.com

síguela en twitter @maria_marin

miércoles, 1 de abril de 2015

Por qué maltrata a su familia

Como mamá o papá te has preguntando por qué tu hijo o hija maltrata a algún miembro de tu familia o incluso tú eres una de las víctimas. Las causas pueden ser muchas, desde un mal ejemplo hasta la incertidumbre por algún hecho en específico.

Lo aprendió de tí. El psicólogo Eduardo Sánchez explicó que algunos adolescentes lo han aprendido de sus propios progenitores o tutores. Es decir, que ellos cuando eran pequeños observaron a sus progenitores, a consecuencia de esto ellos ahora lo están repitiendo.

Malas influencias. Sánchez sostuvo que también pueden influir algunas películas en las que muestran violencia y esto lo repiten con sus padres. Asimismo acotó que es importante saber qué lugares frecuentan y cuál es su círculo social.

No duermen bien. El especialista mencionó que en la sociedad actual el no dormir bien hace que no solo los adolescentes, sino también los adultos sean más irritables. "Es por ello que cuando le piden algo a sus padres, quieren que ellos se lo den o hagan las cosas a su manera", agregó.

Padres sobreprotectores. Algunos les hacen creer a sus hijos que son el centro del universo y que pueden hacer todo lo que quieran sin que tenga ningún efecto. Les están transmitiendo un mundo irreal, debido a que no les enseñan a manejar la frustración y valerse por sí mismos. Como resultado van a tener jóvenes inseguros que utilizan la violencia para conseguir las cosas.

Falta de límites. La psicopedagoga Nadia Rocabado sostuvo que a este tipo de adolescentes les hace falta límites impuestos por sus padres, carácter para decir no, además que están acostumbrados a dejarlos al azar desde pequeños, "y claro, el niño se convierte en adolescente que tiene más fuerza y energía que sus progenitores", apuntó.

Recomendación. Rocabado señaló que los padres deben buscar ayuda psicológica, también subrayó que el menor puede tener alguna enfermedad psiquiátrica, misma que será detectada por el especialista.