jueves, 8 de noviembre de 2018

Cómo superar la pérdida de un hijo

Cualquier pérdida que tengamos es dolorosa, muy difícil de aceptarla. La muerte de un hijo deja una huella de dolor que por siempre estará gravada en los pensamientos y, sobre todo, en el corazón de los padres.

Esta es una pérdida física que engloba pérdida de muchos sueños, proyectos y expectativas que tenían en mente los padres desde antes del nacimiento del bebé. Por ello existe una crisis vital profunda, hay tantas preguntas como padres, si después de ésta pérdida la vida tendrá algún sentido. El enojo se apodera de ellos como un huracán que desea arrasar con todo lo que encuentra a su paso, entonces Dios, los médicos, la familia se convierten en blanco de ataques por no poder haber evitado el deceso.

Definitivamente, cada padre afrontará este duelo de manera absolutamente personal dependiendo de su historia familiar, experiencias previas de duelo y el vínculo que lo unía a su hijo. Esto no significa que a un padre le dolerá más o menos que a otro, sino que, en base a estas variables, cada uno construirá su propio camino de sanación. Es posible que esto traiga tensiones en la dinámica familiar afectando la armonía de la pareja.

Brindarle a cada miembro de la familia el espacio que necesita para hacer su duelo es tan importante como ser pacientes para así construir espacios de comunicación en los que sea posible hablar libremente de sus sentimientos. En este sentido, podemos distinguir algunas estrategias de afrontamiento saludables que te permitirán transitar este duelo lo mejor posible para así construir con tu hijo fallecido un nuevo vínculo basado en el amor y los gratos momentos que han compartido juntos.

Sé considerado contigo: Es posible que sientas el impulso de culparte por lo que está pasando, pero no debes hacerlo. Hay situaciones en la vida que no se pueden controlar. Cuestionarte por lo que pudiste hacer, hubieras hecho o debiste haber hecho es contraproducente para sanar.

DUERME LO SUFICIENTE. La ciencia ha mostrado que una pérdida de esta magnitud es similar a la de una lesión física, por lo que el descanso es absolutamente necesario. Si no puedes dormir escribe una carta a tu hijo te ayudará a expresar tus emociones, de la misma forma trata de establecer una rutina para dormir. Puedes tomar un baño caliente, tomar un té, ir al sauna, realizar ejercicios de relajación. Esto ayudará a calmarte para que puedas tener una buena noche de sueño.

TENER CUIDADO CON LOS FÁRMACOS Y LAS BEBIDAS DE ALCOHOL QUE SE CONSUMAN: Buscan manejar su ansiedad o depresión con medicamentos, existen diversos medicamentos y encontrar el adecuado puede ser muy difícil por lo que es mejor consultarlo antes con el médico. Es comprensible que quieras borrar el recuerdo de la muerte de tu hijo, pero el uso excesivo de alcohol y drogas puede agravar la depresión y crear un nuevo conjunto de problemas con los que se tendrá que lidiar.

RECUERDA QUE DEBES COMER. Hay días que no habrá ganas de consumir alimentos, pero es una necesidad vital, por lo tanto trata de comer más cada día para que puedas recuperar fuerzas. Es difícil lidiar con emociones negativas y con las actividades diarias cuando estás débil físicamente. Ya sea que tengas problemas para comer o no, intenta beber al menos ocho vasos de agua cada día. Bebe una taza de té calmante o lleva contigo una botella para llenar agua. La deshidratación es físicamente extenuante y tu cuerpo de por sí ya está lo suficientemente desgastado.

RECONOCER TUS PROPIAS EMOCIONES: Es totalmente natural e incluso saludable dejar salir tus emociones por esta pérdida, ya que te encaminará a aceptar esta situación. En realidad nunca podrás superarlo por completo, pero podrás construir la fortaleza para sobrellevar la muerte de tu hijo. Si no aceptas tus emociones, no podrás salir adelante.

TOMA TU PROPIO TIEMPO: No existe un tiempo fijo para este proceso de duelo. Cada individuo es una persona diferente. Los padres que se encuentran desconsolados pueden experimentar muchas de las mismas emociones y dificultades. Sin embargo, la travesía de cada padre es diferente dependiendo de la personalidad y las circunstancias de la vida.

RETRASA LA TOMA DE DECISIONES. Espera al menos un año antes de tomar alguna decisión importante. No te mudes o quieras vender tu casa, ni te divorcies, ni cambies tu vida de manera significativamente. Espera hasta que puedas ver más claro el panorama y veas las opciones disponibles que tienes.

TEN CUIDADO AL TOMAR DECISIONES POR IMPULSO. Algunas personas adoptan la filosofía de que “la vida es corta”, lo que les hace tomar riesgos innecesarios tratando de llevar una vida al límite. Vigila tu comportamiento para asegurarte de no realizar actividades que posiblemente sean dañinas para ti.

BUSCA AYUDA PROFESIONAL

Debes saber que no estás solo, que tienes a tu pareja, familia y amigos pero si aun así te sientes sola busca ayuda. Es muy difícil aceptar la pérdida de un hijo, cual sea la situación y más aún si es un hijo único, por ello a pesar de todos los procesos que conlleva un duelo, es importante la ayuda profesional de un psicólogo. Es posible de que sufras de un trastorno por estrés postraumático debido a la muerte de tu hijo. Dentro de este trabajo hay el apoyo de grupo de ayuda, así como tú hay otras personas están atravesando lo mismo, al contar tu historia en un ambiente en el que recibirás apoyo sin que te juzguen, encontrarás personas que comprenderán tu estado de soledad y que normalizarán las reacciones emocionales de los demás.

Yackieline Rodríguez, psicóloga

martes, 6 de noviembre de 2018

Cria a tus hijos mentalmente fuertes

La fortaleza mental no se trata de actuar duro o reprimir las emociones. Tampoco se trata de ser cruel o mostrar una actitud desafiante.

En cambio, los niños mentalmente fuertes son resistentes y tienen el coraje y la confianza para alcanzar su máximo potencial.

Ayudar a los niños a desarrollar la fortaleza mental requiere un enfoque triple: enseñarles a reemplazar los pensamientos negativos con pensamientos más realistas, ayudándoles a aprender a controlar sus emociones para que no sean sus emociones quiénes los controlen y mostrándoles cómo tomar medidas positivas.

Hay muchas estrategias de crianza, técnicas de disciplina y herramientas de enseñanza que ayudan a los niños a desarrollar el músculo mental. Aquí presentamos 10 estrategias que ayudarán a tu hijo a desarrollar la fuerza que necesita para convertirse en un adulto mentalmente fuerte:

1. ENSEÑAR HABILIDADES ESPECÍFICAS

Con disciplina nos referimos a enseñar a tus hijos a hacerlo mejor la próxima vez, sin hacerles sufrir por sus errores. Usa consecuencias que enseñen habilidades específicas, como habilidades para resolver problemas, control de impulsos y autodisciplina. Estas habilidades ayudarán a tu hijo a aprender a comportarse productivamente, incluso cuando se enfrenta a la tentación, las circunstancias difíciles y los contratiempos.

2. DEJA QUE COMETA ERRORES

Enseña a tu hijo que los errores son parte del proceso de aprendizaje, de modo que no se sienta avergonzado por haber cometido un error.

3. ENSÉÑALE CÓMO DESARROLLAR AUTODISCURSOS SALUDABLES

Es difícil para los niños sentirse mentalmente fuertes cuando se les bombardea con humillaciones o cuando predicen resultados catastróficos. Enséñale a replantear pensamientos negativos para que pueda pensar de forma más realista. Desarrollar una perspectiva realista pero optimista puede ayudar a los niños a superar los tiempos y rendir al máximo.

4. ALIÉNTALO PARA ENFRENTAR LOS TEMORES

Si tu hijo evita algo aterrador, nunca obtendrá la confianza que necesita para sentirse cómodo.

Ya sea porque tu hijo tenga miedo a la oscuridad o porque le aterrorice conocer nuevas personas, ayúdale a enfrentar sus temores. Anímale, elogia sus esfuerzos y recompénsalo por ser valiente y aprenderá que es un niño capaz y que puede manejarse alejándose de su zona de confort.

5. PERMITE QUE SE SIENTA INCÓMODO

Aunque puede ser tentador ayudar a un niño cada vez que tiene problemas, rescatarlo de la angustia le reforzará la idea de que es indefenso. Permite que tu hijo pierda, permite que se sienta aburrido e insiste en que sea responsable, incluso cuando no quiera. Con apoyo y orientación, las luchas pueden ayudar a tu hijo a desarrollar fortaleza mental.

6. CARÁCTER DE CONSTRUCCIÓN

Los niños necesitan una brújula moral fuerte a la hora de ayudarles a tomar decisiones saludables. Trabaja duro para inculcar tus valores en tu hijo. Crea oportunidades para que las lecciones de vida refuercen sus valores regularmente.

Por ejemplo, enfatiza en la importancia de la honestidad y la compasión, en lugar de ganar a toda costa. Los niños que entienden sus valores tienen más probabilidades de tomar decisiones saludables, incluso cuando otros pueden estar en desacuerdo con sus acciones.

7. HAZ DE LA GRATITUD UNA PRIORIDAD

La gratitud es un maravilloso remedio para la autocompasión y otros malos hábitos que pueden evitar que tu hijo sea mentalmente fuerte. Ayúdale a afirmar todo lo bueno en el mundo, para que incluso en sus peores días, vea que tiene mucho por qué sentirse agradecido. La gratitud puede aumentar el estado de ánimo y alentar la resolución proactiva de problemas.

8. AFIRMA LA RESPONSABILIDAD PERSONAL

Desarrollar fortaleza mental implica aceptar responsabilidad personal. Permite las explicaciones, pero no las excusas cuando tu hijo se equivoque o se comporte mal. Corrígele si trata de culpar a los demás por cómo piensa, siente o se comporta.

9. ENSEÑA HABILIDADES DE REGULACIÓN EMOCIONAL

No calmes a tu hijo cuando está enfadado ni le animes cada vez que está triste. En lugar de eso, enséñale a lidiar con emociones incómodas por sí mismo, para que no dependa de ti para regular su estado de ánimo. Los niños que comprenden sus sentimientos y saben cómo enfrentarlos están mejor preparados para hacer frente a los desafíos.

10. FUERZA MENTAL DEL MODELO DE ROL

Enseñar a tu hijo a ser mentalmente fuerte es la mejor manera de alentarlo a desarrollar fortaleza mental. Habla sobre tus metas personales y demuéstrale que está tomando medidas para fortalecerse. Haz que la superación personal y la fortaleza mental sean una prioridad en tu propia vida.

lunes, 1 de octubre de 2018

Cómo detectar dificultades de aprendizaje en niños

En Bolivia, 3 de cada 10 niños presentan alguna dificultad de aprendizaje al ingresar a la escolaridad, según un estudio realizado por el Viceministro de Educación Alternativa; muchos de ellos no son detectados por el maestro y en su lugar son motivo de constantes llamadas de atención, pues no cuenta con el apoyo de un psicopedagogo que contribuya con el diagnóstico y solución del mismo.

“La base de estas dificultades de aprendizaje está en los procesos psicológicos como la atención, la memoria, la percepción, el lenguaje, así como de factores emocionales y motivacionales. Estos deberían ser identificados en la niñez, que es cuando hay una inadecuada adquisición y desarrollo de las habilidades importantes del aprendizaje en la escuela”, dice la psicopedagoga Cinthia Luna.

La profesional pone como ejemplo el aprendizaje de la lectura y laescritura que son esenciales para el desarrollo del lenguaje, ya que no solo se aprende a escribir, sino a comunicar un mensaje escrito. Ambas modalidades se ven reflejadas en dos aspectos del lenguaje oral y escrito, que tienen características comunes, pero es el segundo el que presenta mayor grado de dificultad.

“Se debe considerar que dentro de cada proceso evolutivo, existen los ritmos de aprendizaje que son únicos para cada niño, por esta razón es importante estimularlos para que aprendan nuevas capacidades, pero lo es también el no forzar su desarrollo si el niño aún no está preparado para ello”, apunta Luna.

CÓMO IDENTIFICARLOS

Por lo general, son los maestros los que detectan alguna dificultad en los niños y en otros casos los padres quienes notan ciertas actitudes extrañas en sus hijos, siendo necesaria la intervención de un profesional en psicopedagogía el que determine la dificultad y contribuya en la solución.

La psicopedagoga asegura que existen diferentes señales según la edad que nos alertan acerca de las posibles dificultades del aprendizaje en el niño:

1.- NIÑOS DE 2 A 4 AÑOS

a) Hiperactividad: no dejan de moverse y se levantan de su asiento constantemente.

b) Dificultades de atención: se distraen con facilidad y dejan las tareas sin terminar.

c) Dificultad para comprender lo que se les dice: cambian de tema o interrumpen constantemente.

d) Dificultad para expresar lo que quieren decir o comunicar.

e) Problemas para aprender conceptos nuevos: formas o números, etc.

d) Problemas de conducta: molestan o pegan a sus pares y quieren llamar la atención con gritos, llanto o rompiendo cosas.

f) Dificultades sociales: no tienen autonomía, necesitan la presencia de un adulto y juegan con niños más pequeños.

g) Dificultad en el desarrollo motor: falta de coordinación en general, se tropiezan con facilidad, tienen dificultad al colorear, recortar o pegar.

2.- NIÑOS DE 5 A 6 AÑOS

a) Los progresos en relación con sus pares no son iguales y comienzan a surgir sentimientos de inferioridad y falta de interés.

b) Presencia de errores en la lectura y escritura, porque confunde letras y las cambia de posición por letras similares.

c) Le resulta difícil el aprender cálculos sencillos por no mantener un orden correcto en la secuencia de números.

d) Dificultad para recordar la información aprendida

e) Problemas de atención, motivación y conducta.

3.- NIÑOS DE 7 EN ADELANTE

a) Lectura ineficiente: confunde letras, cambia palabras, lee despacio con ritmo entrecortado y con errores.

b) Dificultad en la escritura a la hora de redactar y comprender un texto para responder preguntas relacionadas.

d) No logran comprender los enunciados de matemáticas y por tanto no realiza el ejercicio correctamente.

e) Los factores emociones como la ansiedad, bloqueos, rechazo escolar o baja autoestima están presentes en el niño.

sábado, 8 de septiembre de 2018

¿PROBLEMAS CON SUS HIJOS? Quizá no les esté poniendo límites

Siente que ha perdido autoridad frente a sus hijos? Puede que sea su culpa. El psicólogo argentino Fernando Osorio, un especialista en este campo, dice que si nos les pone límites a sus hijos, podría lamentarlo todavía más en el futuro, si es que ese no es ya su caso.

El profesional, que ofreció en Sucre una conferencia gratuita con el patrocinio de La Casa del Adolescente de La Paz, dependiente de la Fundación Samuel Doria Medina, introduce el tema recordando que hay grandes dificultades en el trato con los adolescentes en este tiempo.

“Los maestros tienen la sensación de que han perdido autoridad, y los padres también. Y eso genera muchos conflictos”, enfatiza a ECOS.

Por eso mismo, Osorio considera que la sociedad debería volverse a hacer esta pregunta: ¿Qué rol cumplen los padres y los maestros, y cómo deben ejercerlo?


¿Cuestión de roles?


Los maestros no cuentan con las herramientas y recursos suficientes para tratar con los adolescentes o los niños de este tiempo, según sea el caso. “Eso genera que el maestro se sienta con mucha incertidumbre frente al aula y, en algunos casos, desarrolla conductas autoritarias”, observa el especialista.

Y en el contexto familiar, señala que “hay falta de autoridad”, los padres temen ponerles límites, frenar las conductas impulsivas de sus hijos. “Les cuesta decir que no”, observa Osorio. Los “chicos quieren hacer todo o quieren tener todos los objetos posibles; quieren hacer cualquier cosa, se sienten con derecho a hacer”.

Y a los padres les cuesta frenar esas conductas.

¿Cuestión de derechos?


En criterio del psicólogo argentino, que se ha especializado en clínica con niños y adolescentes, hay una gran promoción de los derechos individuales. “Los chicos hablan de sus derechos, pero no de que esos derechos se ejercen con obligaciones y responsabilidades. Ahí hay un problema (…), que se traduce dentro del contexto escolar”.

Es decir, “¿cuál es problema de que los hijos protesten?”, cuestiona Osorio. El problema “es que los padres no toleran que sus hijos protesten. Se ha naturalizado que un hijo puede hacer lo que quiera, y eso está mal”, reflexiona a continuación.

Si no se interviene a tiempo, los niveles problemáticos suben, ya no alcanzan los esfuerzos de los padres y tiene que venir el terapeuta.

En otra época, cuando un padre o una madre le “clavaba” la mirada a su hijo, este reconocía enseguida que lo que estaba haciendo en ese momento estaba mal. Casi no había diálogo, pero tenía algo muy importante: certeza. Es decir, había certeza sobre el rol que cumplían los padres, dice Osorio. “Ahora no se sabe exactamente qué rol cumplen en la familia”.

“En esta época te pueden decir: ‘¿quién eres tú?, no te hago caso’”, agrega el especialista.

Él concluye que “lo peor que le puede pasar a un hijo es tener la sensación de que no sabe con quién cuenta. Por un lado pide libertad, pero al mismo tiempo esa libertad lo angustia o lo preocupa. ¿Qué, yo puedo hacer cualquier cosa y nadie me va a decir nada?”.

Por eso, dice que es vital devolverles autoridad a los padres. Y para eso no necesariamente tienen que ser un ejemplo, sino un referente.

¿Cuestión de padres y madres?


A propósito, ¿qué tipo de padre o madre es usted? Hay padres que se desentienden y que confunden autoridad con autoritarismo y que maltratan a sus hijos, explica Osorio. Es decir, son “militaristas autoritarios”.

En cambio otros están tan “imbuidos de los derechos humanos que creen que cualquier cosa que quieran hacer con sus hijos, atenta contra sus derechos”. Pero, “eso es mentira”, rechaza el experto.

Por último, otros padres “resuelven todo con medicación, con llevarlos al médico o al psicólogo”. Y de esa forma se desentienden del problema. “Eso hay que cambiarlo. El camino a la resolución de ese problema está mucho más cerca de lo que pensamos”, enseña el profesional.


¿Qué es poner un límite?


Poner límites tiene que ver con visualizar un proyecto; es decir, con la clase de personas que los padres quieren que sean sus hijos. “Cada persona desarrolla su vida en relación a su propia historia”, afirma Osorio.

No se fija un límite solo para que conseguir que nuestros hijos nos hagan caso. “El límite no tiene que ver con los objetos”, con quitarles algo, un celular, por ejemplo, sino “con translimitarles un valor”. En otras palabras, con “frenar el impulso de la satisfacción inmediata”.

Si no lo hacemos, “transformamos a nuestros hijos en intolerantes”, algo que puede derivar en actitudes violentas u otras de tipo negativo.

Al ponerles límites les “estamos armando la cabeza”, insiste el experto. Por eso este asunto tiene que ver con el proyecto de vida de nuestros hijos.

De tolerancias e intolerancias

En ese sentido resulta clave “ayudarles a soportar la frustración”. Es lo que en psicología se llama ‘baja tolerancia a la frustración’. “Si nuestros hijos no aprenden a soportar la frustración, se transforman en personas intolerantes o violentas o desarrollan una conducta de introspección”.

Algo muy importante: la adolescencia es la segunda oportunidad para ratificar algo que hicimos bien o rectificar lo que hicimos mal en el pasado en la educación de nuestros hijos, dice Osorio. •

Los padres frente al “bullying”


Los adolescentes que practican el “bullying” (acoso escolar), generalmente, son personas que han desarrollado una conducta intolerante y de típico “matón”, según las investigaciones realizadas por el psicólogo entrevistado por ECOS. Son personas que, cuando eran pequeñas, tenían algún grado de intolerancia, una tendencia a “no reconocer la palabra de los adultos”.

En contrapartida, los adolescentes que no se defienden, que son acosados y sometidos, son personas que cuando eran pequeñas sentían “la necesidad de tener siempre la aprobación de sus padres”, ya sea con una mirada o algún gesto. Es decir, personas con baja autoestima. “Incorporan la idea de que para hacer algo hay que tener la aprobación del otro. Y para ser aceptado, tienen que someterse”.

Pero el “bullying” no solo tiene como protagonistas al “matón” y al “acosado”, por decirlo de un modo común. De hecho, el matón es generalmente el autor intelectual, el manipulador, el que arma la escena, explica Osorio.

También están los “colaboradores”. “Cada uno de estos personajes tiene una historia que tiene que ver con cómo los adultos responsables de su crianza manejaron estos temas; cómo enseñaron a que aprendan a soportar la frustración”, advierte el especialista.

Por eso se requieren padres mínimamente atentos para reconocer esas conductas. “Claramente, un padre o una madre tienen responsabilidad por omisión u otra cosa”, agrega.

En el mundo, no siempre uno puede conseguir todo lo que quiera; así es la vida. Por eso, finaliza Osorio, es importante que sus hijos aprendan a soportar la frustración.

En términos del psicólogo


¿Para qué frenar las conductas impulsivas de nuestros hijos? Para conseguir que el psiquismo del niño se constituya en el marco de la salud mental y no de la enfermedad.

Prohibir el despliegue de la impulsividad permite que se instale en el psiquismo del niño un estado de frustración sano y esperable.

Es necesario frustrar a los niños del logro de una satisfacción inmediata y desmedida, porque así aprenden a soportar el displacer con el que tendrán que lidiar a lo largo de su vida. En algunos casos, los prepara para tener que renunciar a ella; en otros, los ayuda a inhibirla completamente, e incluso a postergarla.

La frustración frena la omnipotencia infantil, que lleva al niño a la creencia de poder ser y tener todo lo que quiera.

Fuente: Psicólogo Fernando Osorio

“Las redes sociales son tan peligrosas como cuando los hijos empiezan a salir a la calle”

Fernando Osorio es psicólogo especializado en clínica con niños y adolescentes. Llegó a Sucre la semana pasada para ofrecer una conferencia, gracias al patrocinio de La Casa del Adolescente de La Paz, dependiente de la Fundación Samuel Doria Medina. ECOS le hizo las siguientes preguntas:

ECOS. ¿Cuánto influyen las redes sociales en la conducta de los adolescentes?

Fernando Osorio (FO). Las redes sociales y la tecnología moderna son una gran influencia al momento de sacar a los chicos mentalmente en los contextos en los que tienen que estar, por ejemplo, estudiar; es más fácil agarrar el teléfono y hacer cualquier otra cosa. Ese contexto social no tiene que ver solamente con la influencia de la tecnología; ese es un aspecto. Lo que verdaderamente ocurre es que los padres no entrenan a sus hijos para soportar un límite. Es decir que la computadora debe usarse una cantidad determinada de horas y en determinadas circunstancias (…).

La tecnología se metió en la casa. Las redes sociales se metieron en la casa. Los chicos ya no necesitan salir a la calle. La calle se metió dentro del hogar. Lo que hay que enseñarles a los padres es que las redes sociales son tan peligrosas como cuando los hijos empiezan a salir a la calle. Cuando empiezan a salir a la calle, empiezas a recomendarle cuidado: al cruzar la calle, que se abrigue, que no se junte con cualquiera, que no acepte cosas de extraños… Todas las recomendaciones que un padre o una madre la daría a un hijo cuando empieza a salir a la calle, son las mismas que debe darle en el caso de las redes sociales.

(La tecnología) genera una influencia en algunos casos negativa, pero no depende de la tecnología: depende de la norma, de la autoridad de los padres, de la confianza que un hijo tenga con los padres, de cómo se maneja ese vínculo, de tal manera que los hijos les hagan caso.

ECOS. ¿Cuándo debo preocuparme de que mi hijo adolescente actúe de manera extraña?

FO. Con los adolescentes es muy difícil, porque el adolescente clásico es una persona apasionada, inconstante, ciclotímica… cambia de estado de ánimo permanentemente. Lo que yo recomiendo a los padres es que tengan una mirada atenta y que hagan cierto seguimiento a esas situaciones. Los adolescentes tienen cambios bruscos de ánimo; entonces, hay que observar esos cambios, ver a qué patrón responden.

¿Es simplemente una alteración y con el correr de los días no pasa nada? Lo que los padres tienen que advertir es si ese cambio en el patrón de comportamiento se instala. Cuando pasan varias semanas y una manera de ser (en el adolescente) cambió violentamente y se instaló y permanece, ahí tenemos un problema; ya no es simplemente un adolescente rebelde o cuestionador, que es típico del adolescente. Cuando ves que hay un patrón de comportamiento que se empieza a repetirse y persiste en el tiempo (…), entonces ahí tienes que intervenir de otra manera: amorosamente, con contención, con guía, sentarlo y ver.

Hay poco diálogo entre padres e hijos. Los padres suelen sacarse, un poco, de encima los hijos. En el diálogo se descubre que a ese hijo le está pasando algo, aparece la confianza de ese hijo para contar algo. Un hijo que no confía en su papá o su mamá, difícilmente va a contarles algo de lo que les pasa. Por eso, eso se debe cambiar.

viernes, 27 de julio de 2018

Disciplina a tus hijos positivamente

Muchos padres han tenido que lidiar con una serie de dificultades al momento de ejercer la disciplina con sus hijos, en ocasiones con buenos resultados y en otras no. Frente a esto surge la disciplina positiva como una alternativa que ofrece una serie de herramientas para modificar dichas conductas en niños y adolescentes.

Al respecto, la psicóloga Ángela Hurtado explica que la disciplina positiva es un método no tradicional y respetuoso que incorpora la amabilidad y firmeza en la educación de los hijos. Una ayuda que permite llegar a la causa del mal comportamiento, a conocer los estilos educativos y lograr una comunicación eficaz, entre otras.

“Muchas veces los padres ven el mal comportamiento como la punta de un iceberg, pero no las causas profundas que las generan entre las cuales están: falta de habilidades socioemocionales, rechazo, rabia, dolor, sentimientos de inferioridad, celos, cansancio, hambre, resentimiento, inseguridad, sueño, abandono, tristeza, desilusión, frustración, entre otras”, afirma la psicóloga.

A ellas se suman los diferentes estilos educativos que manejan los padres con sus hijos, es decir, el comportamiento que tienen con ellos, como el estilo autoritario, estilo democrático y estilo permisivo.

Estilo autoritario.- Se caracteriza porque exige y no escucha. Tiene un nivel de exigencia alto, así como un excesivo control, sus normas se basan en pautas restrictivas con un mayor empleo del castigo que del refuerzo positivo, en cuanto a sus metas educativas estás fomentan la obediencia a las normas y la sociabilidad.

Estilo democrático.- Va de la mano con la disciplina positiva, porque utiliza como normas la disciplina inteligente que es inductiva y que va a invitar a los niños y adolescentes a desarrollarse en todo aspecto tomando las decisiones correctas y, en caso de equivocarse, sabrá cómo rectificarlo. Sus metas educativas fomentarán la responsabilidad y la autoconfianza.

Estilo permisivo.- Tiene la particularidad de tener un nivel de exigencia bajo, un control bajo, las normas de las pautas son mínimas e imprecisas. Además de fomentar la autodirección, autonomía e iniciativa. Sin una dirección clara.

TÉCNICAS

La disciplina positiva tiene ciertas técnicas que ayudan a comprender las etapas evolutivas del niño y el adolescente, y como poderlas aplicar a largo plazo. A continuación citaremos algunas de ellas:

1 Ayudar a los niños o adolescente a tener un sentido de conexión (pertenencia).

2 Tiende a ser respetuosa y alentadora (amable y firme a la vez)

3 Tiene su efectividad a largo plazo (el niño piensa, siente, aprende y decide sobre él mismo y sabe qué hará en el futuro para prosperar).

4 Enseña habilidades sociales y de vida (respeto, preocupación por los demás, solución de problemas y cooperación, entre otras).

5 Invita a los niños a descubrir sus capacidades.

HERRAMIENTAS

La idea al aplicar la disciplina positiva es que se entienda que para que un niño se porte bien no se necesita primero hacerle sentir mal. Sino por el contrario cuando este se siente feliz y motivado será capaz de realizar cualquier actividad de la mejor manera. Existen cerca de 50 instrumentos que son muy útiles al momento de aplicar la disciplina positiva entre los cuales están: las reuniones de clase, la rueda de las opciones, tiempos fuera en positivo, enseñarles cómo funciona el cerebro, enfocarse en las soluciones y el error como base del aprendizaje.

a- Las reuniones de clase son ideales para resolver conflictos de manera democrática. Debe ser una vez a la semana y la hora más conveniente. Las decisiones que se tomen deberán ser en consenso. Se debe tener un orden del día para la siguiente reunión y debe concluir con la planeación de una actividad de ocio.

b -La rueda de las opciones permite adelantarse al conflicto y buscar opciones para cuando este sobrevenga. Ser parte de hacer una lluvia de ideas (con los niños) de qué opciones se tienen frente a un conflicto. Se construye una especie de rueda y en cada arista se plantea una solución que puede decorarse con dibujos.

c-Tiempo fuera en positivo (pausa) consiste en aprender a calmarse antes de solucionar un conflicto. Está diseñado para hacer sentir mejor a los niños. Por ello, se debe evitar ordenar al niño cuando está molesto y, en su lugar, invitar a que se relaje para luego conversar.

d- Enseñar cómo funciona el cerebro cuando las personas se enfadan o tienen rabia. Que puede ser apoyado con un video.

e- Enfocarse en las soluciones, es decir, no buscar culpables y en su lugar enseñar a los niños a buscar soluciones. Para ello se debe seguir algunos pasos: identificar el problema, lluvia de ideas, evaluar y elegir, acción y seguimiento.

f- El error como base del aprendizaje, cuyo objetivo será ver que un conflicto es la oportunidad para aprender a resolverlo. Y de esta manera se reducirá drásticamente la frustración. Primero responder con amabilidad, segundo cuando sea apropiado ayuda al niño mediante preguntas curiosas y tercero invite a compartir un error que cometió en la semana y qué aprendió de este.

domingo, 22 de julio de 2018

Verdadero sentido de la maternidad

La maternidad no significa sonreír siempre, sino también llorar. Es decir noches de insomnio con sinfín de preocupaciones; aguantar peleas, tolerar y aprender a tener mucha más paciencia, aunque en ciertas situaciones la pierdan. Cambia la vida, tu tiempo y tu forma de pensar por tus hijos, dando todo de corazón y teniendo fuerzas cada día para sacar a tus hijos adelante y enseñarles a vivir.

A una madre le duele más que a nadie decir NO a sus hijos, retarles, medir sus fuerzas, verlos caer, abandonar sus sueños, pero conoce más que nadie la importancia de los límites y pretende que sus hijos aprendan a tomarla en cuenta.

Pese a que hasta edades maduras de sus hijos, algunas madres viven por ellos, tomando decisiones y aun sobreprotegiéndolos, como niños, una madre no debería vivir sólo por ellos, pero sí compartir al máximo con ellos, dando el mayor esfuerzo, intentando cada día coser unas alas enormes y ligeras que permitan a sus hijos volar muy alto, para que puedan defenderse ante la vida y sus diferentes situaciones.

La función de la madre es importante en la familia, en la formación y educación de sus hijos, siendo la guía fundamental para ayudarlos a ser independientes, transmitiendo amor y respeto. Ser madre es un trabajo que conlleva diferentes multitareas, donde se está de guardia los 365 días del año. Hoy el ser madre conlleva diferentes situaciones, así mismo para aquellas mujeres que deciden serlo por la adopción. Y es fundamental el apoyo de las abuelas en el desarrollo de l@s niñ@s.

Y es que las madres adoptivas llevan tiempo buscando un hij@, recurriendo a diferentes opciones, con intentos fallidos para serlo, pasando por difíciles momentos y esperando incluso muchos años. Cuando lo logran, surgen diferentes preocupaciones y responsabilidades; el proceso para muchas mujeres es difícil y desde el inicio desean ocultarles la verdad, pero se recomienda no hacerlo, ya que más adelante pueden dañar la confianza del adoptad@. La razón de que no se encuentre con su verdadera madre puede deberse a diferentes circunstancias, por lo tanto su sistema afectivo puede ser inseguro e inestable. Sin embargo ahora la madre que adopta establece un vínculo de amor, para que el hijo se sienta protegido por su nueva familia. Es recomendable que durante los primeros meses de adopción, la madre trate de estar el mayor tiempo posible con su hijo, evitar dejarlo solo, con personas desconocidas, todo esto apoyará su área afectiva. Adoptar a un hijo no es tarea sencilla y van a haber momentos desesperantes, pero también muy felices. En la primera circunstancia se debe tomar en cuenta el cómo se encuentra quien está pasando por muchos cambios en su vida: nuevos padres, nueva casa y diferentes costumbres. Su forma de responder a la adopción puede ser variada, ya que depende de su edad e historia personal. Sin embargo no hay que alarmarse si presenta conductas extrañas, hábitos diferentes a los tuyos, dificultad para dormir, miedos o inestabilidad social; no hay que presionarse durante su proceso de adaptación, sino adquirir mucha paciencia. Tal vez el hijo no creció en su vientre, pero de seguro que crecerá en su corazón. Nunca se debe dudar del rol de madre, ya que siempre estará para cuidarlo, educarlo y amarlo. Adoptar no es un acto de caridad, sino que es una manera de dar amor y formar una familia.

EL ROL Y LA FUNCIÓN DEL CUIDADO DE LAS ABUELAS

Hoy no es sencillo ser una madre moderna, trabajar y educar a la vez es una tarea gigantesca, sin embargo a través de estas acciones es posible lograrlo, a pesar de la ausencia. Algunas tienen sentimientos de culpa y en ciertas ocasiones suelen compensar, siendo demasiado permisivas, otorgando regalos sin razón, o en general consintiendo y accediendo a todo lo que el hijo en cuestión solicita. No deben sentirse que son malas madres, al contrario, son mujeres ejemplares que hacen lo necesario para proveer a sus hijos. Tener la oportunidad de que las abuelas ayuden en todo este proceso de desarrollo es importante, sin olvidar las normas de educación que se presentan en la familia, para ello deberá haber una comunicación continua entre ambas.

Este cuidado es importante en el desarrollo de los niños; el apoyo que las abuelas dan a sus hijos en el cuidado de sus nietos, mientras sus hijas salen a trabajar jornadas de tiempo completo. Muchas de las abuelas realizan este apoyo con mucho amor, pero no deben olvidar ni renunciar a su vida propia. La relación con sus amigas, cultivar un hobby, apuntarse en un curso extra, también programar un viaje, estas actividades son necesarias e indispensables, no sólo para mantenerse vitales. Es recomendable que las abuelas marquen ciertos límites hacia los hijos y también ponerlos para sí mismas. Una abuela o suegra debe mantener respeto y objetividad hacia la dinámica que ha adquirido la familia que ha formado su hijo o hija, y a la vez debe ser clara sobre hasta qué punto puede o quiere comprometerse con el cuidado de los nietos, mientras los hijos trabajan. Es muy cierto que como madres cambian su forma de pensar, pero también la de ella cuando fue abuela. Ella no sólo cuida a los hijos, sino que les transmite una ternura especial, incomparable, contando las historias de la familia.

El rol de ser madre en esta y cualquier situación es esencial en la vida de los niños. Muchas mujeres aprenden de a poco a sobrellevar esta función, con amor, respeto, comunicación y muchos más valores. Es importante adquirir mucha paciencia y, sobre todo, actitud positiva, ya que los hijos imitan las actitudes de sus padres. Cuando nuestro cerebro está positivo, libera neuroquímicos llamados aceleradores de éxito, como la dopamina y enciende una parte del cerebro que permite percibir más posibilidades y procesar más información, al contrario de una mentalidad negativa, pues causa que el cerebro se sienta amenazado, cerrándose a nuevas oportunidades.