martes, 23 de mayo de 2017

5 consideraciones a tener con los abuelos

“La intolerancia frente a la vejez es otro de esos males contemporáneos que se instalaron en el mundo de manera gradual y sin saber a qué hora”, señala el portal lamente.esmaravillosa.com. De ser una fuente amorosa de sabiduría, pasaron a convertirse en seres con los que muchos no saben qué hacer. Muchos se enfrentan al rechazo, olvido o desprecio.

El ideal contemporáneo se centra en la juventud como fuente de todo bienestar. Pese a que esto es falso, muchos lo dan por cierto y actúan en consecuencia. La fortaleza física es ahora más o menos un fetiche. Una persona mayor no cabe en esa ecuación y su vulnerabilidad no es algo con lo que se quiera lidiar.

Las personas más frágiles resultan muchas veces relegadas. Así pasa con los niños, las personas mayores y los enfermos, entre otros. Los adultos jóvenes, sanos, fuertes y en pleno uso de sus potencialidades, siempre andan en busca de alguien en quien delegar la atención y los cuidados que son su responsabilidad. Se han ganado al menos cinco consideraciones que se detallan a continuación:



1. No intentar cambiar a una persona mayor porque hacerlo es una falta de respeto. Solo quien se cree mejor que otros pretende transformar a los demás.

Una persona mayor ya “ha toreado en muchas plazas”. Se ha formado sus propios criterios, acertados o no. Ha adquirido sus propios hábitos, gustos y costumbres. Nadie tiene derecho a intentar convencerla que debe pensar o actuar de otra manera. Y, de hecho, es muy probable que por más que se lo intente, no se lo logre. Al aceptarlos, se evita malos ratos innecesarios.

2. No entrar en discusiones. Puede que un padre o abuelo estén convencidos de algo que puede parecer absurdo. Sus creencias religiosas o políticas podrían ser muy diferentes a las suyas. Las personas mayores a veces quieren intentar convencer de que ellos tienen la razón.

No se debe olvidar que una persona mayor ha acopiado un gran bagaje, que no es para nada despreciable. Su forma de pensar no es fruto de la casualidad, sino de vivencias y conocimientos adquiridos. No es bueno enfrascarse en discusiones inútiles. Al contrario, hay que regalarles una escucha afectuosa y respetuosa.

3. Estimularles en sus aficiones o pasatiempos favoritos. Muchas veces las personas mayores se muestran tímidas o temerosas con sus propios intereses o aficiones. En el mundo actual, su palabra no es muy tenida en cuenta, a menos que ocupen puestos de poder. Puede ser la lectura, jardinería o incluso el deporte. Hay que descubrir sus intereses y apoyarlos.

4. Se debe aceptar sus limitaciones físicas y cognitivas sin criticarlas. Dicen que hay una prueba que todos deben hacer es taparse los oídos con algodones, aplicar vaselina sobre los ojos y amarrar dos ladrillos a las piernas. Luego, hay que tratar de vivir así por una hora. De esa manera, se sabría cómo se siente estar en una edad avanzada.

Al pasear con una persona mayor, hay que caminar a su ritmo y no le tiene que pedir más de lo que puede dar. Si no escucha cuando se le habla, debe hablarse más fuerte y claro, en lugar de recriminar. Es importante escuchar sus quejas de salud sin ofuscarse.

5. Pasar por alto sus manías. Algunas personas mayores pueden ser bastante caprichosas y tercas. Incluso pueden ser traviesos o desafiantes. Hay un momento en que vuelven a comportarse como niños. En medio de ese infantilismo tardío, algunos desarrollan comportamientos extravagantes. Detrás de la manera de actuar de una persona mayor hay una razón. Están viviendo cambios muy grandes y se enfrentan a la idea de que van a morir en unos años. Sus obstinaciones y caprichos les ayudan a compensar su sentimiento de vulnerabilidad o su miedo.


martes, 16 de mayo de 2017

Formas en las que destruyes la autoestima de tus hijos

Los niños necesitan que sus padres los apoyen y los alienten en todo lo que hacen. Aunque para los padres sea una tontería, para los niños no lo es en absoluto, unas palabras de aliento, una guía apropiada para hacer las cosas mejor y mucho cariño es lo que todos los hijos deben tener.

En ocasiones, los padres sin darse cuenta pueden decir cosas o comportarse de una manera determinada, que puede hacer que el niño se sienta poco valorado, y que su autoestima se vea gravemente dañada. Hay que tener en cuenta algunos errores que los padres cometen y que no deben ocurrir más.

- Es posible que quieras mostrar tu amor haciendo las cosas por ellos, pero no les estarás haciendo ningún favor. Si haces las cosas por tus hijos les estarás negando la oportunidad de que aprendan habilidades necesarias para la vida, algo que les perjudicará en su vida adulta. También estarás creando la necesidad de ser dependiente y prohibiendo la satisfacción de ser independiente y de conseguir las cosas por sí mismo.

En lugar de hacer demasiado por tus hijos, es necesario que les ayudes a que ellos puedan hacerlo por sí mismos. Así si se equivocan tendrán la oportunidad de volver a hacerlo y aprender de sus equivocaciones, y su autoestima se verá reforzada.

- Cuando dices algo como: "Eso es fácil, puedes hacerlo". Estarás intentando de motivar a tus hijos, pero la realidad es que tus hijos pueden pensar que hay algo mal en ellos porque como para él o ella no es fácil, puede que sea porque es tonto. Esto hará que tus hijos se sientan desanimados y que quieran tirar la toalla antes de tiempo. Esto puede perjudicar gravemente su autoestima y tú ni te habrás dado cuenta.

Es importante que en lugar de decirle que es fácil, les digas cosas como: "Esto puede ser difícil" o "Esto a tu edad me resultó difícil pero con persistencia se consiguen buenos resultados". Así los niños podrán entender que aunque sea al principio difícil, si trabajan duro para conseguir buenos resultados podrán conseguirlo. Esto les hará sentir motivación y que su autoestima se vea fortalecida.

- Si los niños no pueden cometer errores y les sobreproteges para que no los hagan, no podrán desenvolverse en la vida y se convertirán en personas dependientes con un mal autoconcepto de sí mismo. Pensarán que cometer errores es algo malo porque duele. Pero no debes de robar la oportunidad a tus hijos de aprender de los errores, de admitir que están equivocados y de darles la oportunidad.

En lugar de no permitirles que se equivoquen, enséñale a hacer las cosas de la mejor forma posible y a ser responsables de sus acciones. Así podrán tener una visión saludable de los errores y se darán cuenta de lo útiles que son para la vida.

lunes, 15 de mayo de 2017

El 45,5% de los hogares en Bolivia está formado por familias 'completas'



De los 3.012.000 hogares en Bolivia, solo 1.370.460 (45,5%) están formados por jefe de hogar, cónyugue e hijos, es decir un núcleo familiar completo, reportó el Instituco Nacional de Estadística (INE) en ocasión del Día Nacional de la Familia.

Los datos muestran que los restantes 328.308 (10,9%) hogares son integrados por el jefe/a de hogar si cónyugue y con la presencia de hijos (hogar monoparental); y los hogares extendidos, es decir, formados por hogares nucleares donde viven otros familiares como padres, suegros, yernos, entre otros, represetan 421,680 (14%).

El Día Nacional de la Familia fue instituido por la ley 394 de agosto de 2013 y lo incorpora en el calendario escolar como una actividad cívico para implementar actividades de sensibilización y concientización en su conmemoración.

Además da cuenta que las parejas nucleares (parejas sin hijos) abarcan 325.296 (10,8%); 15.060 (0,5%) lo componen hogares compuesto, donde viven otras personas como por ejemplo amigos; 439.752 (14,6%) son hogares unipersonales y 111.444 (3,7%) otros casos.

El presidente Evo Morales destacó la importancia de la familia. "La familia es la identidad, la seguridad y la base fundamental de nuestra unidad. En ella radica el Vivir Bien de nuestra sociedad", escribió en su cuenta de Twitter.

El INE reportó que el número promedio en el hogar es de aproximadamente cuatro personas, sin considerar la posibilidad de que se cuente a sus parientes o a una trabajadora del hogar.

Aproximadamente 2.036.000 de los hagares está en el área urbana y 976.000 en el área rural.

10 cosas que los abuelos no deben hacer


Aquí enumeramos una decena de cosas que los abuelos deben evitar de realizar y que muchas veces no lo hacen. La información fue extraída del sitio www.popsugar.com

1. No hacer caso a las reglas de las redes sociales

Mientras que algunos abuelos no les importa, otros ya son muy adeptos a Instagram y Facebook. Pero se olvidan de respetar algunas reglas simples como no publicar miles de imágenes a la vez y nunca más imágenes inapropiadas de los niños.



2. Comprar juguetes caros sin consultar a los padres

No importa qué tipo de juguete sea, los abuelos no deben gastar demasiado en los niños antes de hablar con los padres.



3. Hacer diferencia entre los nietos

La mayoría de los abuelos no se dan cuenta que están haciendo eso, pero demostrar que uno es más querido que el otro puede causar problemas emocionales en los nietos.



4. Hacer que la madre se sienta culpable por la forma en que alimenta al niño

No siempre la madre puede optar por amamantar, si ella no puede hacerlo, los comentarios negativos acerca de este tema pueden dañar la autoestima de ella.



5. Hacer que todos se sientan culpables

"Mira, solo tengo unos cuantos años más de vida, pero si quieres pasar la Navidad en otra ciudad, está bien..." ¿En serio?



6. Hablar mal de otros miembros de la familia

No importa lo frustrado que estén con sus hijos, nunca debe expresarlo delante de los niños.



7. Esperar que los hijos eduquen de la misma manera que ellos lo hicieron

" Los tiempos cambian, los padres y abuelos también debe acompañar ese cambio..



8. Cortar el cabello de los niños por sorpresa

Cortes de pelo son siempre muy difíciles para los niños y por lo general lo suficientemente discutido por los padres antes. Los abuelos no deben sorprender a los padres con un nuevo corte de pelo sin el consentimiento de los padres.



9. Tratar de obtener información de los padres a través de los niños

Eso no está bien, el nieto no debería ser un mediador de información durante peleas o divorcios. Esto pone una presión innecesaria sobre el niño que no es saludable.



10. Cuestionar al padre o la madre delante de los niños

Incluso si los abuelos no están de acuerdo con las opciones de los niños, discutir esto delante de los niños no es la mejor manera de manejar la situación. Los niños aprenderán y querrán reproducir este tipo de comportamiento no estén de acuerdo con los padres.

jueves, 11 de mayo de 2017

Cómo educar a nuestros hijos Yackieline Rodríguez Tórrez, psicóloga

Una de las grandes realidades que vivimos hoy en día, tanto padres como educadores, es el cambio profundo que van viviendo los niños y jóvenes. La educación ha evolucionado, existen diferentes conductas en nuestros niños, son inquietos por naturaleza, influenciados por las nuevas tecnologías, crece su información, son críticos, buscan la participación y validación de todo lo que se comparte con ellos.

Desde muy pequeños, podemos enseñarles conceptos vitales para desarrollar su capacidad de autoconocimiento, saber lo que sienten como bueno o malo para ellos, e identificar cuándo son responsables de una situación y cuándo lo son los demás. Esto les ayudará a generar una buena autoestima, a desarrollar su fortaleza, su seguridad. Existen circunstancias en las que como padres muchas veces no comprendemos que los niños cambian. Actualmente, piensan de otra manera, razonan, investigan de una manera diametralmente diferente de lo que alguna vez vivimos cuando teníamos su edad.

A pesar de que las tecnologías son innovadoras, no existe la posibilidad que seamos reemplazados. Por ejemplo, un abrazo nunca será reemplazado, las palabras tan importantes como el que “tú puedes”, tiene una alta capacidad de motivar y generar lazos de mutuo crecimiento que siempre harán indispensable a los padres.

Los valores que deseamos inculcar a nuestros hijos es esencial en su aprendizaje, debemos tener actitudes positivas y adquirir ciertas habilidades para disciplinarlos. Educar es una de las tareas más difíciles a las que nos enfrentamos los padres y aunque no existen fórmulas mágicas, sí hay algunas cuestiones claves que tenemos que manejar con soltura, he aquí algunas sugerencias:

NI GRITOS NI GOLPES

Antiguamente los castigos eran con ciertas chicoteadas, palmadas, los padres corregían estrictamente, obteniendo resultados esperados de obediencia, pero también es cierto que causaban ciertos conflictos en sus conductas como temores, inseguridades y, en algunos casos, traumas.

Se recomienda, en lugar de castigar, implantar un modelo de justicia reparativa, en el que el niño aprenda a reconocer que hizo algo malo, pida disculpas por ello, con un acto que repare lo hecho (un dibujo, una manualidad, dar un abrazo) y se comprometa a no repetirlo. Esta actitud posteriormente nacerá naturalmente del niño, pero los padres lo tienen que orientar. En un hogar donde los padres resuelven a gritos, a golpes, sus diferencias, peleas, un niño no va a aprender algo diferente. Por eso debe ver el ejemplo del diálogo, con acciones.

IMPORTANCIA DEL EJEMPLO

Los niños imitan, es decir que “aprenden el 90 por ciento de lo que ven”, a partir del ejemplo. Desde muy pequeños los niños tienden a imitar todas nuestras conductas, buenas y malas. Así que debemos fortalecer y aprovechar las costumbres cotidianas, como el de saludar, comportarnos en la mesa, respetar las normas de los semáforos, para que adquieran hábitos correctos y poco a poco, tomen responsabilidades.

LA COMUNICACIÓN

Las palabras, los gestos, las miradas y las expresiones que utilizamos nos sirven para conocernos mejor y expresar todo aquello que sentimos. Desde el embarazo, se debe mantener ese lazo de comunicación con el bebé y continuar siempre en comunicación. Hablarles mucho, sin prisas, contarles cuentos y también dejar que ellos sean quienes nos lo cuenten. Su forma de pensar es importante así que debemos preguntar sus opiniones demostrarles que nos interesa, así se sentirán escuchados y queridos.

LOS LÍMITES

Hay que enseñarles a separar los sentimientos de la acción. Las normas deben ser claras y coherentes e ir acompañadas de explicaciones lógicas. Por ejemplo, debemos dejarle claro que después de jugar tiene que recoger sus juguetes. Tanto niños y también padres comprendan que sus sentimientos no son el problema, pero sí las malas conductas. Y ante ellas siempre hay que fijar límites, porque hay zonas negociables y otras que no lo son. Si se niega a ir al colegio, tenemos que reconocerle lo molesto que es a veces madrugar y decirle que nosotros también lo hacemos, y que hay horarios de dormir temprano.

DEJAR QUE EXPERIMENTEN

La mejor manera para que los niños exploren el mundo es permitirles que ellos mismos experimenten las cosas. Y si se equivocan, nosotros tenemos que estar ahí para cuidar de ellos física y emocionalmente, pero con límites. La sobreprotección no es buena, porque creamos niños inseguros y temerosos, tenemos que dejarles correr algunos riesgos.

NO HACER COMPARACIONES

Generalmente existen las comparaciones. Hay que eliminar frases como “aprende de tu hermano”, o expresión como “nunca haces caso”. Sino frases positivas como “Estoy seguro que haces muchas cosas bien, aunque últimamente estás comportándote mal. Cada niño es único, no todos actúan al mismo ritmo y de la misma manera.

REFORZAR LO BUENO

Está comprobado que los refuerzos positivos gestos de cariño, estímulos, recompensas resultan más eficaces a la hora de educar que los castigos. Darles apoyo afectivo y dejar que sean ellos los que según su capacidad, resuelvan sus problemas.

Debemos ser generosos con todo aquello que les hace sentir valiosos y queridos. Si le premiamos con caricias, abrazos o palabras como «bello mi hijo» o «listo», estamos construyendo una buena autoestima. Rectificar sus malas conductas es reconocer y reforzar las buenas.

Debemos fomentar un clima de cercanía y confianza con nuestros hijos, esto no significa que debamos ser sus mejores amigos. Entre los niños el trato es de igual a igual, nosotros, como padres y educadores, estamos situados en un escalón superior. Desde allí les ofrecemos nuestros cuidados, experiencias, protección, pero también nuestras normas. Tomemos en cuenta que un buen padre no es aquel que cede de modo continuo y no enseña.

martes, 9 de mayo de 2017

19 Mandamientos de María Montessori para los padres de familia

1. Los niños aprenden de lo que los rodea.

2. Si criticas mucho a un niño, él aprenderá a juzgar

3. Si elogias con regularidad al niño, él aprenderá a valorar.

4. Si se le muestra hostilidad al niño, él aprenderá a pelear.

5. Si se es justo con el niño, el aprenderá a ser justo.

6. Si se ridiculiza al niño con frecuencia, él será una persona tímida.

7. Si el niño crece sintiéndose seguro, aprenderá a confiar en los demás.

8. Si se denigra al niño con frecuencia, se desarrollará en él un malsano sentimiento de culpa

9. Si las ideas del niño son aceptadas con regularidad, él aprenderá a sentirse bien consigo mismo.

10. Si se es condescendiente con el niño, él aprenderá a ser paciente

11. Si se alienta al niño en lo que hace, ganará seguridad en sí mismo

12. Si el niño vive en una atmósfera amigable y se siente necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.

13. No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está

14. Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo

15. Escucha siempre a tu hijo y respóndele cuando él se acerque a tí con una pregunta o un comentario

16. Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante

17. Estar dispuesto a ayudar si tu niño busca algo, pero también estar dispuesto a pasar desapercibido si él mismo ya ha encontrado lo que buscaba

18. Ayuda al niño a asimilar lo que antes no había podido asimilar. Haz eso llenando el mundo que lo rodea de cuidado, discreción, oportuno silencio y amor.

19. Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Dale lo mejor que hay en ti.

María Montessori

ccs@solidarios.org.es

sábado, 6 de mayo de 2017

Los hijos siguen el ejemplo, no el consejo

El papel de los padres es uno de los más complicados a lo largo de la vida, puesto que tener hijos implica, entre otras muchas cosas, felicidad extrema y esfuerzo constante para su educación y su crecimiento como persona. La figura paterna o materna es el mayor punto de referencia que un niño llegue a tener.

Por lo tanto, es fundamental comprender que la mayoría de los niños oye lo que los adultos dicen, algunos incluso hacen lo que se dice, pero todos hacen lo que se hace. El portal lamenteesmaravillosa.com señala que conforme vayan creciendo los hijos, optarán por imitar las conductas de los adultos. Ser padre es ser ejemplo hasta que los hijos puedan tener la conciencia suficiente para moldear sus propios patrones de vida.

Los años de la niñez y de la adolescencia son decisivos. La niñez y la adolescencia traen muchos desafíos tanto para la vida de un niño como para la de sus padres. Esto es así porque son las etapas en las que una persona comienza a insertarse en una familia, a conocer costumbres y culturas específicas y a forjar sus futuros valores y principios.

Por estas razones, la disciplina junto a la genética que los hijos tienen, es importante. Además, esta educación viene de los padres, de los amigos que más adelante el niño irá conociendo en el colegio, de sus profesores, entre otros modelos. Lo que les valdrá en sus círculos sociales será lo que puedan ver y de lo que se empaparán a través de ejemplos a seguir.

La psicóloga y docente universitaria Ilosva Miranda dice que el consejo tiene que ir acompañado del acto. Los niños se fijan en todo, por lo que todo lo que se diga tiene que ir acompañado de un hecho representativo. Si, como padre,se le aconseja sobre cualquier aspecto y se hace lo contrario, probablemente haga más caso “a lo que hagas que a lo que dices”. Muchas serán las ocasiones en las que los hijos recriminarán a sus progenitores porque no predican con el ejemplo. Esto ayudará a que los adultos se den cuenta de sus debilidades y defectos.

De este modo, la coherencia es la base para llegar a los niños y adolescentes. Si él entiende que lo que escucha y lo que ve es coherente, probablemente comenzará a forjar su personalidad y su psicología a partir de ahí y de cara al futuro. “Tu hijo te admira y te ve como su propio espejo donde poder reflejarse cuando duda de algo, de ahí el desafío y el esfuerzo de un padre”.

La educación de un hijo es una tarea compleja, mucho más si se piensa que los padres son su foco de atención y que cualquier cosa que realiza pasará su examen. Gran parte de lo que los chicos puedan aprender vendrá de lo que se le enseñe, por lo que estas claves pueden venir bien para guiar su educación:

En primer lugar, es importante aprovechar el día a día: Saludar, cumplir las normas de comer en la mesa, los horarios y deberes del colegio. Todo esto puede servir para reforzar los hábitos responsables en su conducta.

La comunicación es otro de los pilares de la relación entre los padres e hijos, que puede acompañarse de acciones diarias como cualquier gesto, expresión o palabra que ayude a conocer mejor a los hijos.

Otro punto importante son las reglas, deben ser claras y estar acompañadas de explicaciones coherentes. Es bueno que los hijos entiendan que una cosa es que se les quiera y otra, que tienen que seguir ciertas órdenes para comportarse. Se les debe mostrar cariño, pero también seriedad.

Una de las cosas que puede ocurrir cuando a los niños se le enseña con ejemplos y no solo con consejos, es que los padres se equivoquen. Sin embargo, no hay que olvidar que todo el mundo comete errores. Los chicos tienen que saber que hay un margen para el error en la vida. Si se reconocen estas fallas y se les muestra el lado positivo de aprender de ellas, los chicos entenderán que de ahí salen experiencias de vida.