sábado, 28 de marzo de 2015

Quitar autoridad

La crianza de los niños es complicada y para esto no existe una escuela, ni tampoco un manual en el que encontremos los pasos precisos para no equivocarse, uno aprende a ser padre por el instinto que reina en cada uno de los seres humanos.

Sin embargo, existen casos en los que se cuenta con la colaboración de los abuelos o algún integrante de la familia para la orientación y crianza de los niños, por este motivo es importante que se mantenga buenas relaciones entre los integrantes de la misma.

Un fenómeno que ocurre muy a menudo es que los padres se desautorizan mutuamente, esto se da delante de los amigos, familiares, como de los hijos, cuando uno de los padres da una opinión o una propuesta y el otro la desautoriza provoca un sentimiento de humillación hacia el otro, además de que lastima la relación familiar.

La desautorización delante de los hijos, es más peligrosa aún y conlleva daños más profundos, puesto que quita toda la efectividad al proceso de la educación, además que permite que los hijos se den cuenta a quién acudir o a quién no dependiendo de lo que les convenga.

No se trata solo de educar y corregir las fallas a los niños, sino también de conseguir que esas fallas vayan desapareciendo paulatinamente, evitando que los padres hagan la guerra entre sí todo por educarlos, las decisiones tomadas en conjunto padre y madre son las más fructíferas, así se evita convertir en pelota de tenis a los hijos y que vayan preguntando a uno y otro si tienen permiso por ejemplo.

Los padres deben ir en la misma sintonía cuando educan a sus hijos, por ejemplo si la madre le dice a su niño que debe terminar la sopa el padre debe apoyarla, se actúa de una forma negativa cuando el padre dice: "déjalo que coma lo que pueda, lo importante es que coma".

De la misma forma, cuando se imparten sanciones ambos deben estar de acuerdo y no levantar el castigo cada uno por su lado, así solo se transmite al niño la falta de comunicación y seriedad por tanto el buscará al más débil para pedir disculpas y ya no los tomará en cuenta a ambos padres.

Cuando el padre no se encuentra en el momento de impartir un castigo o viceversa, es loable que la madre diga: "ya hablaremos al respecto cuando tu padre (o madre) regrese", esta actitud refuerza el efecto de la futura disciplina, además de transferir a los hijos la solidez del matrimonio.

jueves, 26 de marzo de 2015

Actividades fuera de aula para crecer



Cuando tu hijo tenga tiempo libre extra y pueda desarrollar una nueva habilidad, de acuerdo con su edad e intereses, ¿qué es lo que le gustaría hacer fuera del colegio? Procura que sea algo en lo que se sienta bien y sea constante, de forma voluntaria, algo que no le haga sentir la presión académica y que lo retroalimente.

Hoy en día, los niños menores de 10 años son más fáciles de manejar y los papás los inscriben en actividades curriculares para que mejoren su estado físico, por recomendación del médico, porque ellos no pudieron hacer el curso cuando eran pequeños o porque creen que es lo mejor para sus retoños; pero cuando se trata de un adolescente, la cosa se pone más difícil.

Si tu hijo de 13 a 16 años solo asiste a clases en el colegio y luego llega a la casa y no se desprende del celular o de la Tv, negocia con él (ella) de acuerdo a sus intereses, gustos y necesidades sin que sienta que es una obligación.

Puedes proponerle algunas alternativas que tengan que ver con la música, el deporte, la cultura, danza, idiomas y otros. Explícale que éstas son buenas oportunidades para que vaya descubriendo su vocación, y claro todo esto debe depender de sus tiempos para que no se sientan saturados y terminen odiando alguna rama. “No se trata de hacer hijos enciclopedias, que lo sepan y lo puedan todo, se trata de ayudarlos a vivir más felices”, dice la psicóloga Tatiana Jáuregui.

Hay ciertas actividades que además de ser recreativas y divertidas, ayudan mucho a fortalecer la atención dispersa y coadyuvan al rendimiento académico si hablamos del déficit de atención, impulsividad e hiperactividad. Si quiere aprender a tocar un instrumento, quizá al principio lo vea como algo vocacional y después lo dirija hacia lo profesional, mientras que otros pueden verlo como un hobby y realmente disfrutarlo. “Hay instrumentos como la batería y la percusión que coadyuvan en los niveles de concentración y atención y van de la mano con aspectos como el razonamiento numérico”, expresa.

Para la terapeuta familiar Sherezada Exeni, no se debe olvidar que también tienen derecho a tener ocio para reflexionar, preguntar descansar, etc. “Deben también vivir su adolescencia, no hacer nada, escuchar música y estar con los amigos; todo esto es parte de la vida, siempre que lo hagan adecuadamente”, subraya.

Fortaleza

Aprende a medir lo que le agrada a tu hijo vocacionalmente para que lo ayudes a que se fortalezca.

Saturación

No lo obligues a practicar o estudiar algo que no le gusta porque terminarás saturándolo.

Negocia

Negocia con él, qué quiere hacer sin que sienta la presión de tener que mejorar sus notas por ello y que termine odiando esa actividad.

Fuentes: Tatiana Jáuregui, psicóloga y Sherezada Exeni, terapeuta familiar.

Habla de sexo (con él)

“Comuníquense, comuníquense, comuníquense más! Yo siempre insisto en la importancia que tienen las palabras en nuestra vida sexual. Tenemos que aprender a decir qué cosas nos gustan en la cama, cuáles son nuestros deseos y nuestras fantasías. De hecho, una investigación realizada por el King´s College de Londres confirmó que a mayor inteligencia emocional, ¡más orgasmos! Y este tipo de inteligencia implica, entre otras cosas, ser asertivos y saber transmitir nuestros deseos”, asegura Alessandra Rampolla en su sitio Web, El Universo de Alessandra.

Puedes comunicar tus deseos y necesidades a tu pareja por vía verbal o no verbal. La no verbal es la más fácil porque cuesta menos intentar comunicar algo sin utilizar directamente las palabras, pero la verdad es que es mucho menos efectiva que la comunicación verbal, ya que no se puede ser específico en lo que se quiere comunicar.

¡A la hora de hablar!

1. El momento y lugar adecuados. “Es importante pensar en el lugar y el momento adecuados para hablar con tu pareja sobre el tema sexual, pues no quieres ser inoportuna ni abordar el tema en un lugar inapropiado”, dice Alessandra, quien recomienda evitar tener conversaciones de esta índole estando en la cama. “Es mucho mejor hablar cuando ambos tengan toda su ropita puesta y no estén en un momento de vulnerabilidad, como cuando estamos desnudos. También es importantísimo buscar un momento donde puedan tener privacidad y donde no vayan a ser inoportunamente interrumpidos.

En cuestiones de charlas íntimas, ante todo, ¡discreción! Es una linda manera de respetar a tu pareja”, asegura.

2. Ten las cosas claras. La experta recomienda, antes de proponer una charla, o de comenzar determinada conversación, tener muy claro lo que quieres comunicar. Si no tienes claras tus conclusiones sobre el asunto, déjale saber que quisieras abrir el foro para que discutan determinado tema o situación, pero que aún no tienes claridad absoluta al respecto. De esta manera, simplemente abres la posibilidad de evaluar y, poco a poco, ir trabajando en el tema.

3. Aseveraciones del yo. “Vamos a imaginarnos que lo que le quieres comentar a tu pareja es que no te agrada la manera en que te practica sexo oral. Sería una pésima idea que le dijeras: “Es un desastre como lo haces” o “Tu lengua es áspera y no me gusta”. En lugar de acusar y atacar es mucho mejor que hables sobre tu experiencia y tus preferencias: “A mí me gusta…”, “Yo prefiero…”, “Si supieras que yo funciono de tal manera…”, aconseja Alessandra.

4. Nunca asumas. En esta vida, no podemos asumir nada, y cuando de conversaciones íntimas se trata, ¡menos! Maneja tu comunicación sexual sin asumir nada y, cuando creas que estás llegando a determinadas conclusiones, verifica con tu pareja a ver si e están ambos en la misma sintonía. No tengas ni miedo ni vergüenza de preguntarle todo lo que se te ocurra. “Como dicen en mi país, ‘cuentas claras conservan amistades’… y buenas relaciones eróticas”, asegura Alessandra.

5. Negocia. En toda comunicación tiene que haber espacio para negociar. Tú puedes, por supuesto, dar a conocer tu punto de vista, deseos y necesidades. Pero ese derecho también lo tiene tu pareja. Y su punto de vista puede o no coincidir con el tuyo. Por lo tanto, es importantísimo manejar el arte de la negociación. La idea es buscar aquellos puntos en los que coinciden, o en los que podrían llegar a coincidir, sin que ninguno de los dos haga o se someta a nada que no quiera hacer. Palabra de la sexóloga más famosa de América Latina.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Señales de que tu retoño es competitivo

La competencia sana es buena para el desarrollo de los niños, pero cuando se vuelve algo malo o tóxico, la cosa cambia considerablemente. Una buena dosis de competencia puede ser algo motivador para que los niños trabajen duro y alcancen sus metas, pero hay niños que la toman como algo demasiado en serio y van demasiado lejos en cuanto a querer ganar a toda costa. Pero lo peor de todo es que hay niños que piensan que si no ganan no son merecedores del amor y de la atención de sus seres queridos. ¿Crees que tu hijo puede estar padeciendo una competencia malsana? Aquí algunos síntomas de que tu hijo es demasiado competitivo: intenta modificar las reglas, se jacta de sus logros, se vuelve engreído por aquello que gana, no le gusta escuchar cosas negativas de su comportamiento, siempre está hablando de todos sus logros, es mal perdedor, cuando pierde pone excusas y culpa a otros de su fracaso o hace un berrinche. Explícale que esa no es la manera de divertirse./clarin.com

Niños ¿Cómo ayudarlo a superar la timidez?

¿Es normal ser un niño tímido? Es probable que como mamá ya te hayas hecho esta pregunta, y es que la timidez es algo muy normal en todos los niños. El problema se presenta cuando a tu hijo le cuesta trabajo relacionarse con los demás, se vuelve introvertido y un poco huraño. Es por eso que debes ayudarlo a superar la timidez, la cual es algo que no se puede ocultar, los niños en edad preescolar por lo general suelen mostrar estos rasgos. Si tu pequeño presenta los siguientes comportamientos es muy probable que estés ante un caso de timidez infantil. Le cuesta trabajo hacer amigos, no le gusta salir, prefiere jugar solo y es muy nervioso. No es fácil para un niño dejar de ponerse nervioso ante la posibilidad de interactuar con los demás niños, pero debes buscar la forma de acercar a tu hijo a los demás sin que le resulte incómodo. Un compañero de juegos es ideal para estimular la confianza./

¿Qué hacer cuando desafía la autoridad?

Una de las características de la adolescencia es que los chicos se enfrentan a todo. Esto puede tener aspectos positivos para sus vidas si saben encaminarla bien, sin embargo, la necesidad que tienen los muchachos de desafiar todas las normas provoca, con mucha frecuencia, enfrentamientos con sus padres. Sigue leyendo que expertos explican cómo actuar ante esta situación.

Mantenerse serenos. La psicopedagoga Nadia Rocabado y el psicólogo Johnny Ledezma coincidieron en que muchos progenitores responden a las agresiones verbales entrando en el juego del adolescente, por ello aconsejan no perder el control cuando el menor no cumple con las normas,

Asegúrate de que las normas estén claras. Ledezma indicó que las normas en la familia deben estar claras desde el principio, "si un miembro de la familia no cumple, no es con golpe, ya que esto solo genera que los hijos se rebelen. Se debe sancionar sin violencia".

Guiálo a resolver el problema. El profesional señaló que el padre tiene que entender que el problema es del joven y este tiene que darle solución, "los padres deben orientarlos y ayudarlos a plantear alternativas para resolver el problema".

Comunicación. Los progenitores tienen que abrir un espacio de comunicación con su hijo o hija púber, "siéntate con él o ella y escucha cuáles son sus demandas".

El castigo debe ser de acuerdo a la falta. Los castigos deben ser advertidos antes de darle permiso, por ejemplo si el adolescente pide permiso para salir con sus amigos, los padres deben avisarle que si no llega en el horario acordado, la próxima vez no tiene permiso, "muchas veces el papá ejecuta la sanción, pero cuando él no está la mamá lo rompe y el hijo sale ganando. Se desautorizan", mencionó Ledezma. Rocabado acotó que si comete alguna falta o enfrenta la autoridad, los progenitores tienen que restringirle privilegios, por ejemplo el internet o el celular.

lunes, 23 de marzo de 2015

Los niños y la pérdida de apetito

ES NORMAL QUE A CIERTA EDAD SE OBSERVE CIERTA INAPETENCIA | SIN EMBARGO, LA PÉRDIDA DE APETITO PUEDE ESTAR RELACIONADA A CONDUCTAS INADECUADAS COMO LA FALTA DE HORARIOS, EXCESO DE GOLOSINAS Y COMIDA CHATARRA.

La alimentación es por supuesto una necesidad básica, sin embargo, y suele ser muy común, que a cierta edad los niños pierdan el apetito, causando obviamente una gran preocupación a los padres. Generalmente esta pérdida de apetito se la puede observar a partir de los 12 a 18 meses de vida y podría prolongarse hasta la adolescencia.

“A partir del año o año y medio de vida los niños empiezan a tener un apetito irregular; algunos días comen muy bien, pueden pasar otros días sin que acepten mucho los alimentos. Generalmente se ven sanos, están activos, juegan todo el día, no manifiestan ninguna molestia. La explicación es simple; su ritmo de crecimiento es mucho menor que lo que fue los primeros meses de vida y por lo tanto no requieren la misma cantidad de calorías y nutrientes que necesitaban antes. Las tablas de crecimiento son mucho más ascendentes en los primeros meses de vida y luego las curvas tienden a horizontalizarse (disminuye el ritmo de crecimiento)”, explica el pediatra Moisés Ismael.

Los papás deben preocuparse en caso de que el niño manifieste algún síntoma de enfermedad, ya sea fiebre, dolor, vómitos, diarrea, etc., o cuando cambian sus hábitos de juego y se muestra cansados, hipoactivos o muy somnolientos. Sin embargo, esta inapetencia no debe ser pasada por alto, ya que en realidad y en muchas ocasiones esta pérdida de apetito tiene mucho que ver con la falta de horarios y reglas en el hogar que lamentablemente hoy en día puede deberse al ritmo de la vida actual.

El especialista asegura que la clave está en formar buenos hábitos de alimentación.

“Definitivamente esta falta de apetito tiene mucha relación con los hábitos. Es a veces un problema social; trabaja la madre y el padre, hay poco tiempo para preparar alimentos, hay un tiempo limitado para las comidas, por tanto los padres están cansados por el trabajo y prefieren no pelear con los niños y permitirles consumir lo que ellos quieren y en el horario que quieran”, asegura Ismael a tiempo de recalcar que es fundamental establecer horarios para la comida, las actividades físicas, las tareas y el descanso.

La actividad física suele estimular el apetito y también el desarrollo; esto de acuerdo a la edad de los niños.



GUÍA DE ALIMENTACIÓN

“Los niños deben tener horarios determinados para ingerir sus alimentos. Lactantes menores, a partir de los seis meses, deben ingerir hasta cinco meriendas diarias (desayuno, almuerzo, cena, una merienda a media mañana y otra a media tarde). Si no terminan sus alimentos en media hora se retira el plato y la regla es no permitirles comer absolutamente nada hasta la siguiente comida que les toque”, explica el pediatra.

El plato debe tener porciones pequeñas pero de cada grupo de alimentos (guiarse por la “Pirámide de Alimentos”) para determinar qué grupo de alimentos debe predominar. Puede encontrar en internet pirámides de alimentos para cada grupo, pero lo ideal es que acudan con un pediatra.

Por otro lado, a la hora de las comidas es importante no pelear con los niños, no amenazarlos, no pretender obligarlos a comer y al mismo tiempo evitar elementos de distracción (no radio, TV, juguetes, revistas, etc., a la hora de comer).

“Asimismo se debe evitar endulzar los alimentos para hacerlos más apetecibles. Evitar cualquier azúcar, incluida la natural en las frutas antes de sus meriendas, para evitar que esto les quite el apetito. Tampoco es aconsejable que se llenen de líquido.

“Es un error pretender compensar la falta de apetito con mayor ingesta de leche; esto le quitará aún más el apetito. También se debe controlar la ingesta de alimentos chatarra y de gaseosas, algo que contribuye mucho a la falta de apetito en niños sanos”, dice el especialista.

Cualquier azúcar extra y la comida chatarra contribuyen de gran manera a la falta de apetito. Los adultos hacemos que nuestros niños desarrollen un rechazo a varios alimentos, sobre todo verduras, porque pretendemos mejorar su apetito endulzando las comidas u ofreciéndoles alimentos que los adultos consideramos ricos.

“El niño debe acostumbrase a consumir todo tipo de alimentos; los adultos no deben transmitirles el rechazo a determinados alimentos (los niños tienden a solidarizarse con los padres – rechazan los alimentos que a los padres no les agradan). Se deben evitar frases como “no me sirvas eso porque no me gusta…”, aconseja Ismael.



¿VITAMINAS Y SUPLEMENTOS?

Al respecto, Ismael asegura que nunca las vitaminas y suplementos alimentarios deben utilizarse para reemplazar aquello que los niños deben recibir en su dieta. La fuente de vitaminas y minerales deben ser primordialmente los alimentos.

En cuanto a los estimulantes del apetito, tampoco deben utilizarse como sustituto de los alimentos.

“No debe darse rutinariamente ya que el exceso de éstos contribuye a hacer más irregular el apetito”, explica.

El médico de confianza es quien determinará si existe una falencia determinada de alguna vitamina o mineral y en ese caso es necesario prescribirla en forma suplementaria.

Para saber si su niño está teniendo alguna repercusión por la falta de apetito es importante que lo lleven regularmente a control con el pediatra de su confianza para que éste corrobore si está creciendo de acuerdo a las percentilas normales para su edad y sexo.

El profesional valorará la necesidad de solicitar exámenes de laboratorio y/o gabinete para verificar si no existe un problema orgánico o una deficiencia determinada de alguna vitamina, concluye el especialista.