lunes, 10 de abril de 2017

Comer ante una pantalla, uno de los hábitos insanos de los niños



Ordenadores, tabletas y, sobre todo, los teléfonos móviles están desplazando poco a poco a la televisión en su popular papel de canguro. Con demasiada frecuencia, los padres dejan a los niños frente a las pantallas para que no molesten y parecemos no advertir los posibles efectos negativos que un tiempo excesivo en ese mundo digital o una falta de control de los contenidos pueden tener en nuestros hijos. “Las nuevas tecnologías no son malas per se; todo depende del uso que se haga de ellas. Los problemas surgen cuando abusamos o las empleamos mal”, señala la psicóloga Silvia Álava al portal Muy Saludable.

“El cerebro se desarrolla de manera crucial durante los primeros años. El niño necesita explorar el mundo a su alrededor e interactuar con los que le rodean para poder desplegar sus habilidades cognitivas, lingüísticas, motoras y sociales-emocionales. Desde luego, aprenderá mejor si se relaciona con las personas y no con dispositivos electrónicos”, explica la autora del libro

“Queremos que crezcan felices”, en el que aborda la actual sobreexposición de niños y adolescentes a ordenadores, tabletas y móviles.

Posibles efectos negativos

El uso excesivo de este tipo de aparatos puede tener consecuencias indeseables sobre la conducta, la salud y el rendimiento escolar de los menores. “La naturaleza sedentaria de la mayoría de las actividades digitales puede provocar un aumento de peso en niños y adolescentes, a lo que se suma que estos pueden encontrar en la comida alta en grasas y azúcares una solución rápida para no despegarse de la pantalla”, cuenta Álava.

Además, pueden sufrir alteraciones del sueño por emplear de forma exagerada los dispositivos electrónicos o por hacerlo antes de irse a dormir. El rendimiento escolar también puede verse afectado cuando el tiempo dedicado al entretenimiento interfiere con la lectura y el estudio. Asimismo, a medida que los menores se comunican cada vez más de forma virtual y menos cara a cara, comienzan a sentirse solos y deprimidos.

“Quienes ven mucha violencia simulada, como por ejemplo en los videojuegos, pueden ser más propensos a desarrollar conductas agresivas y a no mostrar empatía”. También pueden darse consecuencias físicas: dolor en los dedos y muñecas, fatiga ocular en los ojos y dolor de cuello y espalda por la inclinación sobre móviles, tabletas y ordenadores.

Siguiendo las últimas recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP), Álava considera que “antes de que cumplan dos años, los niños no se deben exponer a las pantallas. Después, el consumo puede aumentar a media hora al día, hasta llegar a un máximo de una hora diaria a los cinco años. En la adolescencia, la exposición nunca debe superar las dos horas al día”.

El contenido debe ser de alta calidad y, en el caso de los más pequeños, han de verlo en compañía de sus padres para entender lo que se les está mostrando. Existen programas que sí pueden ser beneficiosos para el desarrollo del niño, de modo que son los progenitores los que deben determinar cuáles y durante cuánto tiempo se visionan.

Los niños deberían dedicar su tiempo a “estar al aire libre, leer, a sus aficiones y a usar su imaginación en el juego libre. En definitiva, han de tener tiempo para ser niños”, subraya Álava.

Zonas y horas libres de pantallas

La psicóloga sugiere, también en consonancia con la AAP, que en cada hogar se asignen horarios libres de contenido mediático, como la hora de comer o mientras los menores están haciendo otras actividades (si están dibujando, jugando, etc., apagar la televisión de fondo).

“No deben estar expuestos a la televisión y a las nuevas tecnologías una hora antes de irse a la cama”, afirma tajante Álava. “Y nada de pantallas dentro de la habitación”, añade.

Los padres deben predicar con el ejemplo. “De nada sirve decirle al niño que no coja el móvil cuando tú no paras de whatsappear”, apunta Álava. Padres a los que la autora de "Queremos que crezcan felices" insta a que no dilaten en el tiempo la adopción de planes para controlar la exposición de sus hijos a las pantallas. Y explica el motivo.

“En el desarrollo del niño, existen lo que se llaman ‘periodos óptimos’, que son claves para que se produzcan determinados aprendizajes o avances. Si debido al abuso de la televisión, los móviles, los ordenadores o las tabletas, el niño no recibe la estimulación adecuada, puede que no adquiera esas destrezas. Y a veces, aunque se tomen medidas y se recuperen de alguna forma, ya nada es lo mismo”.



DIEZ CLAVES PARA MEJORAR

Una de las conclusiones del V Estudio CinfaSalud sobre “Percepción y hábitos de salud de las familias españolas sobre nutrición infantil”, avalado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), ofrece estas recomendaciones para mejorar los hábitos de vida de los niños, especialmente los alimenticios.

(La metodología ha consistido en un cuestionario dirigido a 3.000 españoles con hijos entre 6 y 12 años).

Recupera en casa la dieta mediterránea. Aceite de oliva, pescado, legumbres y cereales (pan, pasta y arroz), lácteos, huevos, frutas, verduras, yogur y frutos secos. El agua será siempre su mejor complemento.

Comer cinco veces al día. Un desayuno completo, almuerzo de media mañana, comida, merienda y cena a una hora temprana. Se asegura que el menor consuma los nutrientes necesarios y se evita el picoteo entre horas.

La pirámide alimentaria como guía. Se trata de un instrumento que recomienda las raciones de los alimentos y su frecuencia. Explícasela a los niños y diseñen juntos menús que cumplan los criterios que marca la pirámide.

Evitar alimentos que engordan y no alimentan. El consumo de fritos, bollería, dulces y snacks debe constituir una excepción, pues contienen excesivos azúcares, grasas saturadas, sal y energía, además de no aportar apenas micronutrientes. Lo mismo sucede con la comida rápida: no la conviertas en un rito semanal.

Comer en familia. Organiza los horarios para poder comer juntos al menos una vez al día y aprovecha ese momento de reunión para comunicarte con ellos. Hay que predicar con el ejemplo en la mesa.

Aparca el móvil y la televisión. La atención de niños y progenitores debe centrarse en la comida y en quienes se sientan a la mesa. Los dispositivos tecnológicos interrumpen o anulan la conversación familiar.

Llévatelos de compras. Pídeles ayuda para elaborar la lista y, una vez en el supermercado, que se hagan cargo de una parte. Enseña a los niños a interpretar las etiquetas y comenta con ellos los valores nutricionales de los productos.

Prepara los alimentos de maneras diversas y pídeles que cocinen contigo. Alternar asados, hervidos, a la plancha, guisados o incluso crudos en gazpachos y ensaladas garantizará que la comida se convierta en uno de los hábitos más estimulantes. Enséñales algunas técnicas culinarias sencillas o divertidas y pídeles que te ayuden a decorar los platos.

Ponles en movimiento. Anima a tus hijos a realizar ejercicio, pero también a reducir el número de horas que pasan frente a la televisión y los videojuegos. Sobre todo, aliéntales a llevar unos hábitos de vida activa, en la que caminen, paseen o suban escaleras de manera cotidiana.

Asegúrate de que duermen más de diez horas. Las sociedades científicas recomiendan que los escolares de entre 6 y 12 años duerman más de diez horas como una herramienta más contra el sobrepeso.

Los beneficios del vínculo entre niños y mascotas

Los beneficios que aporta una mascota a los niños son varios. En general, la compañía de un animal mejora la calidad de vida de todo ser humano, aumenta la longevidad, preserva el equilibrio físico y mental, facilita la recreación, reduce el estrés y disminuye el índice de depresión en general.

Pero en los niños juega un rol aún más importante, porque también contribuye en el desarrollo educativo y social, ya que los obliga a asumir responsabilidades, aumenta su autoestima y, en la mayoría de los casos, mejora la integración de la familia.

Además, los animales fomentan la responsabilidad y el respeto a los demás, desarrollan la capacidad de cuidar de alguien y también provocan sentimientos de competencia y seguridad, dos sentidos a desarrollar en el ciclo de la vida para conseguir un correcto equilibrio emocional del niño.

Podemos adaptar las responsabilidades de los niños en función de su edad. Los más pequeños pueden encargarse a diario que los animales tengan agua limpia, darles su comida, cepillarlos y lavarlos. A medida que sean más mayores pueden ayudar también en sus paseos y asumir otras responsabilidades.

Está demostrado que las personas que en la niñez tuvieron contacto con una mascota encuentran menos dificultades para mantener una relación interpersonal positiva que otras personas. La relación con las mascotas ejerce pues de estabilizador de la experiencia y de la conducta infantil, contribuye a fomentar la alegría y a eliminar la tristeza y las sensaciones de amenaza. Asimismo, en el trato con los animales aprendemos muchas cosas de manera natural y sin constantes explicaciones, pero con una elevada motivación.

Además, para uno de cada dos niños (46%) el animal es percibido como la principal fuente de apoyo emocional después de los padres. Los lazos afectivos con el animal de compañía ayudan a superar la sensación de miedo o tristeza.

El primer estudio de la Fundación Affinity sobre el vínculo animal nos brinda otro dato interesante sobre sus beneficios, y es que el 50% de los niños asocia al perro o gato con un "compañero de actividades y juegos" e incluso ocho de cada diez niños de entre 9 y 12 años prefieren jugar con su mascota antes que con videojuegos.

viernes, 7 de abril de 2017

Cómo ayudar a tu hijo con las tareas escolares



Las tareas escolares tienen beneficios para los niños, siempre y cuando no se conviertan en un instrumento de tortura o castigo, por ello es fundamental que tanto educadores como papás utilicen las estrategias adecuadas. Por tanto, lo ideal es que las tareas asignadas por el profesor sean entendidas ya que en realidad deberían ser un repaso de lo avanzado para que el estudiante refuerce lo aprendido en clases. Asimismo es fundamental que en el hogar se haga una rutina de estudios empática y divertida. Así a medida que crecen entenderán la relación entre esfuerzo, disfrute, dedicación y resultados. Para lograr esto se debe tener en cuenta muchos aspectos. Consultamos con Ximena Bello, con más de 20 años de experiencia en el ámbito educativo y con una Docencia para enseñanza de inglés como segundo idioma para niños y adultos. La especialista que actualmente trabaja en Tic Tac Afterschool, señala 10 puntos importantes que te servirán de guía para ayudar acertadamente a tus hijos.

Las tareas deben ser bien manejadas. Esto es: significativas, con tiempos prudentes de acuerdo a los niveles, cautivadoras y que refuercen lo ya aprendido en clase. Este tipo de tareas son de mucho beneficio para el estudiante. Pensemos siempre en calidad más que cantidad a la hora de planear tareas.

Como todos los hábitos que formamos, estos requieren constancia, tiempo y disciplina. Es aquí donde los padres juegan un papel importantísimo a la hora de formar en sus hijos el hábito de hacer la tarea.

“La mamá que por lo general es la que se encarga de las tareas debe poner una hora fija del día y preparar un lugar tranquilo y agradable donde sus niños puedan cada día sentarse a hacer sus deberes escolares. Se debe ser firme en esto, no se puede esperar que un niño que creció con inconstancia, se convierta en un adolescente disciplinado”, dice Ximena Bello.

Ten en cuenta que los hábitos forman en ellos carácter y esto debe ser el enfoque del padre, pues al hacer los deberes escolares estamos ayudando a nuestros hijos a formar un hábito de estudio que los ayudará el resto de sus vidas.

Es importante que los chicos tengan tiempo para practicar deportes y también tiempo libre. “Si vemos que la tarea no permite a los niños practicar ningún deporte o jugar en libertad, debemos primero asegurarnos si es la tarea demasiado larga o es el niño a quien le está tomando demasiado tiempo en hacerla. En caso de que la tarea asignada es la que sobrepasa el tiempo prudente, recomiendo acercarse al maestro y hablar con él”, explica Bello.

Se empieza desde la primera experiencia de un niño con la tarea. “Los padres juegan un papel importante en esto. Un comentario negativo respecto a la tarea, un padre apurado o cansado o muy controlador pondrá presión negativa y esto ocasionará que los niños rechacen esta responsabilidad desde temprana edad”, explica Ximena Bello.

Sí por el contrario el padre hace de la tarea una experiencia placentera y divertida, las tareas no serán una tortura. Recordemos siempre que los hijos durante sus primeros años aprenden a ver a través de nuestros ojos. Si como papás vemos latarea como una tortura, eso les transmitimos a nuestros hijos, sí la vemos como un tiempo en el que podemos aprender más de lo que nuestros hijos hacen en el colegio y disfrutamos de este tiempo, los niños crecerán disfrutando también.

Las tareas deben ser planeadas para que los estudiantes las hagan solos. El papel que un padre desempeña varía de acuerdo a la edad. En los primeros años es importante pasar esos minutos con tu niño y motivarlo, por tanto te aconsejamos que estés ahí para sus dudas; mientras más crecen debemos trabajar en que sean más independientes, seguir de cerca y supervisarlos.

“Ya en secundaria los padres solo están en caso de que alguna duda surja. Recordemos que no solo se crea un hábito de estudio sino se fomenta la independencia”, dice la experta.

Hablar con los maestros con respeto y confianza. Uno de los pros de las tareas es exactamente este; desarrollar una comunicación de colegio a casa fluida y respetuosa.

Hay varios estudios y mucha controversia al respecto. Si la tarea es la adecuada en tiempo y contenido, ayuda mucho. Si por el contrario es solo para mantenerlos ocupados y nada significativa y encima tediosa y larga, solo ocasiona falta de interés.

“Tenemos niños y padres cansados que ya no juegan, conversan y disfrutan de estar juntos”, dice la experta.

De acuerdo a estudios existe la regla de los 10 minutos. Primero de primaria empiezan con 10 minutos por día. Y se va aumentando el tiempo en jóvenes de secundaria hasta un máximo de 2 horas. En los casos de los estudiantes de secundaria debería haber una organización entre todos los maestros para que ninguno interfiera con la tarea asignada por el otro.

“Recordemos que la tarea es como un medicamento... si tomamos muy poco, no hay ningún resultado, si tomamos demasiado, nos hace daño”, asegura.

Nadie conoce mejor a un niño que su madre. Si tenemos un niño inseguro que necesita ayuda constante o afirmación, nuestro papel no está siendo de ayuda. Si nuestro niño es independiente, seguro y está motivado estamos ayudándolo. Si hacemos nosotras la tarea y corregimos constantemente, borramos, arrancamos hojas, etc., no estamos siendo de ayuda.

“Pensemos siempre en no crear frustración ni expectativas irreales. Todo es cuestión de madurez y nuestro papel es acompañarlos y guiarlos, no resolverles todo”, dice Bello.

El papel del padre es primero, ser padres. Esto es formar un carácter de integridad, de disciplina, de empatía, de honestidad, de compasión en nuestros hijos. Si les enseñamos a resolver los problemas con “copy paste” entonces no esperemos que resuelvan sus conflictos con honestidad e integridad.

Si no se pudo hacer una tarea, lo recomendable, dice la especialista, es acercarse al maestro al día siguiente y con sinceridad explicarle que no entendió la tarea asignada, pedir una explicación y un nuevo plazo para entregarla.

“Entonces estamos enseñando honestidad e inculcando la independencia más una enseñanza practica para resolver un conflicto. No lo resuelvo yo como padre, si no animo a mi hijo a hacerlo con honestidad. Esto más que entregar la tarea a tiempo, será lo que defina el carácter de ese niño”, concluye Bello.



“Si la tarea es la adecuada en tiempo y contenido, ayuda mucho. Si por el contrario es solo para mantenerlos ocupados y nada significativa y encima tediosa y larga, solo ocasiona falta de interés”, dice Ximena Bello del Tic tac Afterschool, con más de 20 años de experiencia en el ámbito educativo y con una Docencia para enseñanza de inglés como segundo idioma para niños y adultos.



RECUERDA

• Incentivar a tu niño a realizar sus tareas sin necesidad de regaños, amenazas o castigos.

• Proporciona un lugar agradable, tranquilo y con buena iluminación.

• Evitar todo tipo de distracciones, tv, vídeos juegos o el ir y venir de personas.

• Deben estar descansados, no tener hambre ni malestar.

• Poner a disposición los materiales necesarios a utilizar, borrador, lápices, creyones, saca punta entre otros.

• Establecer un tiempo fijo cada día para la realización de tareas, debes crearle la rutina.

• En el caso de que tu niño no tenga tareas asignadas algunos de los días, aprovecha ese tiempo para reforzar algún tema, leer un cuento, armar rompecabezas o realizar dibujos.

• No permitas que tu hijo deje las tareas para última hora.

jueves, 6 de abril de 2017

Método japonés contra la pereza infantil

A la mayoría de los niños les resulta difícil cumplir con sus obligaciones, sobre todo cuando se trata de tareas que no les gustan como hacer la cama o recoger su habitación. En estos casos, la pereza se adueña de ellos y a veces hay que insistirles mucho para que cumplan con sus obligaciones. Sin embargo, este escenario tan común en muchos hogares podría tener una solución definitiva si los padres recurren a la regla del minuto, inspirada en el método Kaizen, cuyo origen es japonés.

¿QUÉ ES EL MÉTODO KAIZEN?

Este método, creado por Masaaki Imai, se inspira en la palabra japonesa Kaizen, que deriva de la conjugación de dos vocablos, “kai”, que significa cambio o acción de enmendar, y “zen”, que se traduce como bueno, beneficioso o sabiduría.

Este método, que puede comprenderse también como una filosofía, se centra en la idea de que el motor impulsor de todo logro, ya sea pequeño o grande, es la persistencia, la constancia y el esfuerzo, cualidades que pueden desarrollarse a través de la instauración de un sistema de hábitos saludables. Según sus fundamentos, la única forma de lograr las metas personales es combatiendo la pereza y poniendo manos a la obra ya que solo dando pequeños pasos se llega al final del camino. De hecho, su principio fundamental puede resumirse en una frase: “Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy”.

Si aplicamos la filosofía Kaizen a la educación infantil, obtenemos lo que se conoce como la “regla del minuto”. Básicamente, consiste en ejecutar determinada actividad cada día a la misma hora, pero solo durante un minuto. Al inicio, 60 segundos puede parecer muy poco tiempo, pero lo cierto es que es el tiempo mínimo que se necesita para comenzar a instaurar un hábito sin que la pereza siente casa, sobre todo cuando se trata de niños. De hecho, al repetir a diario la misma actividad durante un minuto, los pequeños se irán acostumbrando y al cabo de pocas semanas ya formarán parte de su rutina cotidiana.

¿POR QUÉ LA REGLA DEL MINUTO ES TAN EFICAZ PARA COMBATIR LA PEREZA INFANTIL?

La clave de la efectividad de esta técnica basada en el método japonés Kaizen radica en la gradualidad y la continuidad. Cuando los niños tienen que dedicarle demasiado tiempo a las tareas que no les gustan, estas se vuelven más tediosas e insoportables. Sin embargo, si saben que tan solo deben dedicarles un minuto se mostrarán menos reticentes ya que, a fin de cuentas, es muy poco tiempo.

De esta forma, poco a poco, se irán adaptando a hacer esas cosas que tanto ‘odiaban’.Además, si les elogias por los resultados cada vez que terminen la tarea, seguramente se sentirán satisfechos consigo mismos, lo cual sumará una dosis adicional de motivación.

Una vez que los pequeños se sientan motivados y hayan convertido esa tarea en un hábito, podrás incrementar el tiempo que le dedican a la misma, primero 2 minutos, luego a 3 y así sucesivamente hasta que puedan completar la actividad.

¿CUÁNDO APLICAR EL MÉTODO KAIZEN EN CASA?

El método japonés Kaizen puede aplicarse en todas las esferas de la vida infantil y no solo para la instauración de las rutinas. De hecho, se puede aplicar en el ámbito académico, para motivar a los niños a esforzarse y lograr mejores calificaciones, o para promover hábitos más saludables como la práctica de ejercicio físico o el hábito de la lectura. La idea es que los niños comprendan que lo más importante es avanzar un poco cada día, aunque se trate de pasos pequeños y los resultados no sean perfectos porque solo en la perseverancia germina el progreso.

Semana Santa en familia Vladimir García

Queda apenas una semana para que comience la Semana Santa. Unas vacaciones que este año están tardando un poco más en llegar, ya que en el pasado 2016, llegaron tres semanas antes. Empezando el jueves 13 de abril hasta el 16, Domingo de Resurrección.

Sin duda, es una fecha que esperan muchas familias que están totalmente sumergidas en la dura rutina diaria. Entonces un viaje nos ofrece la posibilidad de desconectarnos del diario ambiente de la ciudad, y sobre todo, mirar a la vida con otra perspectiva.

Por esta razón, cada día crecen los amantes del turismo que apuestan por aprovechar la Semana Santa apostando por pasar un tiempo de calidad en familia, incluso puede ser sin teléfonos móviles. Principalmente, se viaja con la finalidad de relajarnos, acumular vivencias, e incluso para conocernos mejor a nosotros mismos, y como no, a las personas de nuestro alrededor.

Respecto a opciones para nuestro viaje hay muchísimas: montañas, el lago Titicaca, pueblos con encanto, y por supuesto, multitud de sitios para explorar. Por otro lado, el propio transporte puede ser una aventura en sí misma, ya que podemos elegir entre el casi eficiente avión, nuestro coche de toda la vida, o si deseamos tener una nueva experiencia, una autocaravana. Y es que dicen, que no hay nada como llevarse la casa a todos lados. Una opción para aquellos viajeros que necesiten una mayor libertad y unos horarios más flexibles.

PLANIFICA

Del mismo modo, sería aconsejable organizar nuestro viaje con el mayor tiempo posible y así evitar situaciones estresantes. Igualmente, no estaría de más preguntar a todos los miembros de la familia por sus necesidades y preferencias para este viaje familiar. No sirve de nada llevarnos a toda la familia a un camping y que sólo te guste a ti. Por otra parte, sabemos que es muy difícil que todo el mundo esté de acuerdo, así que finalmente alguien tendrá que ceder, ya que al fin y al cabo, no podemos olvidar que lo realmente importante es pasar un tiempo agradable con nuestros seres queridos.

Por último, si decides viajar en coche no te olvides de ponerlo a punto antes de emprender tu ruta. Lo ideal es visitar el taller de confianza y hacer una revisión completa para saber cómo van los neumáticos, el nivel del aceite, o la suspensión. Si no dispones del tiempo necesario, también puedes probar a descargarte alguna aplicación especializada que te ayude a terminar de darle la seguridad necesaria a tu vehículo en estas merecidas y esperadas vacaciones.

2. PRESUPUESTO

Tener muy claro cuál es tu presupuesto es fundamental para que tu viaje fluya sin problema alguno. Realiza una lista de ingresos y gastos donde especifiques los momentos importantes del viaje con su gasto correspondiente y siempre deja dinero extra para posibles eventualidades.

3. ¿QUÉ LLEVAR?

Es imprescindible que lleves elementos para el cuidado de tus hijos como: productos de higiene, ropa, y medicamentos, pero no sobrecargues tus maletas ya que puede dificultar el desplazamiento en el viaje.

5. ¡A DIVERTIRSE!

Algunas actividades pueden entretener a tus hijos, lleva pasabocas, películas, o inventa juegos para que pasen un rato agradable y el viaje sea más cómodo para ti y tus hijos.

Abuelos que sustituyen a los padres

Por diferentes motivos observamos hoy en día la ausencia del padre, por lo tanto la representación paterna la adquieren los abuelos.

El abuelo a lo largo del tiempo genera experiencias, es el pilar fundamental de la familia, a él acuden lo hijos, nietos ya que siempre está predispuesto a escuchar, apoyar de cualquier forma.

También es cierto que en esta etapa, los abuelos sienten muchos deseos de descansar ya que cumplieron diferentes ciclos en sus vidas, pero en muchos casos asumen la ausencia del padre de sus hijas. Cuando un nieto llega a sus vidas, los abuelos están ansiosos y felices por hacerse cargo de los pequeños. En este sentido muchos de los abuelos pueden tomarlo como una segunda oportunidad fantástica de la vida, de pararse de otra manera frente a la crianza de un niño, corrigiendo los errores que se cometieron cuando tuvieron sus propios hijos y aprendiendo a disfrutar desde su rol de abuelos.

Es importante señalar que si la educación del niño no es manejada de manera adecuada, el abuelo podría quitar la autoridad a la figura materna causando conflictos.

Es esencial el apoyo y orientación en todo el transcurso del desarrollo del niño y es bueno conocer las ventajas y desventajas de esta situación.

VENTAJAS

1) El niño formará recuerdos muy significativos con su abuelo, que tal vez otros niños no lo tendrían.

2) Disfrutará tiempo y calidad con su abuelo, ya que tendrá un poco más de tiempo para compartir con su nieto.

DESVENTAJAS

a) El niño crecerá con dudas, y preguntará sobre su padre biológico.

b) Puede llegar a dudar de sí mismo como persona, creyendo que no fue un niño bueno para tener el amor o tiempo de su padre u otros pensamientos, generando bajo autoestima.

c) En muchas circunstancias los abuelos no tienen autoridad, porque creen que como no tienen a sus padres biológicos necesitan de mucha más comprensión y son suaves dejando pasar algunas rabietas y otras conductas de los niños. Estas actitudes genera confusiones al niño, ya que los roles de abuelo son diferentes a los del padre.

d) Muchos de los abuelos son consentidores por naturaleza, es allí que existen diferencias con la madre.

Abuelo y madre, ambos deben tener en cuenta que no son rivales, los niños no deben confundir o sentir diferencias de quien lo quiere más, ni con quién se portan mejor o comen mejor. Se trata de dar la mejor educación y, sobre todo, el abuelo deberá ser un buen apoyo para la madre.

Los abuelos desean que sus nuetos crezcan lo más saludables posibles desde el punto de vista emocional. Para que sea así, nada mejor que inculcar a los niños que vean a su madre como figura de autoridad, como personas valiosas y respetables que aunque no puedan estar todo el tiempo por sus responsabilidades de trabajo los aman y desean su bienestar.

Promover la comunicación entre madre e hijo siempre, así también es importante que los abuelos digan no a su hija y puedan darse su propio espacio de atender otros compromisos.

Ante todo, es recomendable que las madres hablen con sus hijos, mientras vayan preguntando y creciendo cuenten la verdad de la ausencia de sus padres biológicos, ya que si no lo hacen crecen con muchas inseguridades, que posteriormente desencadena en ciertos conflictos.

El rol del abuelo en ausencia del padre es muy importante, pero no se debe olvidar que la madre es quien debe tomar la responsabilidad de educación, ponerse de acuerdo en todas las reglas, fijar horarios, tareas y limites que se desean fomentar a los niños para facilitar la convivencia y los criterios que se deben aplicar.

Es importante valorar el esfuerzo y contribución del abuelo que sustituye al padre, admitir que no pueden realizar algunas tareas como antes y manifestarse mutuamente afecto y respeto. Si los niños ven que la madre respeta al abuelo, aprenderá también a respetar a su madre.

miércoles, 5 de abril de 2017

Enséñale a tu niño a manejar sus emociones



La educación escolar del niño es una de las preocupaciones de los padres, pero se olvidan de un aspecto imprescindible: su educación emocional, esa que lo llevará a la inteligencia emocional y al crecimiento integral.

La educación emocional es la formación y el desarrollo de la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones.

Así “acceder y/o generar sentimientos (...), comprender la emoción y regularla”, dice Aracely Alvarado, neuropsicóloga infantil con especialidad en Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), quien impartió un taller de inteligencia emocional para niños de entre 6 y 10 años en Neurogym, en la ciudad de La Paz.

La inteligencia emocional se refiere a un pensador con un corazón que percibe, comprende y maneja relaciones sociales de forma asertiva, agrega Alvarado en una entrevista con mía.

La inteligencia emocional, según el autor del libro con el mismo nombre, Daniel Goleman, “es la capacidad de tomar conciencia de las emociones; por lo tanto, si uno es consciente de ellas también podrá manejarlas y comprender las de los demás”, parafrasea la psicóloga boliviana Eliana Aguilar.

De ahí la importancia de enseñarles a los niños a desarrollarla, a fin de que no solo aprendan cómo relacionarse afectivamente con otras personas, sino a manejar sus emociones, evitando futuros problemas en esta área, dice el psicólogo Juan José Vargas.

Por otra parte, ese conocimiento les permite un sano relacionamiento con su entorno y el desarrollo de su potencial. Además, les ayuda a identificar emociones y medir cómo está la persona frente a lo que le ocurre, cómo lo percibe y cómo establece una respuesta a lo que le sucede. “Conocer las emociones y aprender a gestionarlas marca la diferencia entre reaccionar y responder”, dice el psicólogo.

Ante lo valioso de este conocimiento, surge la pregunta inmediata de cómo enseñarle esto a un niño. Primero, haciendo que desde muy pequeño sea empático con todos los seres vivos, sobre todo con los animales y las plantas, enfatiza Vargas.

Seguidamente, hacerle ver el dolor de los demás y explicarle sobre los derechos ajenos, con conceptos acordes a su edad, mejor si es con ejemplos y experiencias, pero que no lo dañen ni física ni emocionalmente.

Otro paso importante es ayudarle a comprender sus propias emociones, por ejemplo a través de dibujos como caritas felices, tristes o enojadas. Es importante que el niño exprese su pena o enojo sin que los padres le digan ‘no llores’ o ‘no te enojes’. “Estas emociones son pasajeras y deben ser expresadas sin que generen un conflicto. Los padres no deben asustarse frente a estas emociones llamadas negativas, lo recomendable es respetarlas”.

La mejor manera de enseñarle inteligencia emocional, según Alvarado, es a través del reconocimiento de lo que le pasa, así personaliza la emoción y se hace cargo de ella: ‘estoy triste’, ‘me siento contento’, ‘tengo miedo’. “El niño debe aceptar lo que le pasa sin reprimir, rechazar, juzgar o castigarse por ello”.

Actualmente existen muchas técnicas y deben ser elegidas dependiendo de las características de cada menor, apunta la psicóloga. “Hay técnicas de respiración, relajación y mindfulness (concentración de la atención y la conciencia), gracias a la cual sabrán controlar la ansiedad o el estrés”.Adelante. Es mejor que desde ya empieces a enseñarle a tu niño a reconocer y a manejar sus emociones. De adulto te lo agradecerá.

Fuentes: Aracely Alvarado (neuropsicóloga infantil / araalvarado26@gmail.com), Juan José Vargas (psicólogo / jota2psycho@gmail.com), Eliana Aguilar (psicóloga / eliana.aguilar.aguilar@gmail.com)