martes, 2 de mayo de 2017

Cinco huellas profundas emocionales en los hijos de padres alcohólicos

Los padres alcohólicos dejan huellas en la mente de sus hijos. Siempre deben observarse las especificidades de cada caso, porque los efectos dependen de la severidad de la adicción y de sus manifestaciones, de la edad de los hijos, de la posición de la madre y el resto de la familia y de otros múltiples factores.

Sin embargo, sí existen patrones comu- nes en los hijos de padres alcohólicos y lo que varía es su intensidad. Casi siempre estos chicos crecen en un ambiente en el que predomina el caos. Su forma de ser y de ver el mundo se va permeando por las experiencias con el alcoholismo de sus padres y todo esto deja una marca en su forma de relacionarse con las emociones.

Esas huellas son difíciles de detectar, tanto para los padres alcohólicos, como para sus hijos. Se instalan ocultas en lo profundo de la personalidad y muchas veces se traducen en actitudes aparentemente positivas.

Sin embargo, en el fondo, hay una herida abierta que más tarde o más temprano, debe ser atendida y curada.

Estas son cinco de esas huellas emocionales que quedan en el corazón

de los hijos de padres alcohólicos.

1. Estos menores no saben qué es una conducta normal

Un padre alcohólico es, de todos modos, un padre. Por eso mismo, representa para sus hijos el modelo de lo que significa ser adulto. Pero el alcohólico es impredecible: hoy puede ser un padre muy amoroso y mañana se convierte en un ser extraño, que atemoriza y confunde a su hijo.

En consecuencia, los hijos tienen dificultades para entender qué es una conducta normal, es decir, una conducta no patológica. Por eso mismo tienen un criterio pobre para definir qué pueden permitirse hacer y qué no. Dudan todo el tiempo.

2. No finalizan un proyecto

Los hijos de padres alcohólicos son inestables. Su vida se ha desarrollado en medio de profundas incertidumbres. Por lo tanto, nunca saben qué esperar de la familia, del mundo o de sí mismos. Les cuesta esforzarse para llevar a término sus proyectos: al fin y al cabo ya han empleado mucha de su energía psicológica en tratar de entender y de sobrellevar la incertidumbre extrema que hay sobre sus vidas.

3. Se juzgan sin piedad y tienen dificultades para divertirse

El hijo de un padre alcohólico tiene un sentimiento de culpa difuso y una sensación de incapacidad que no logra definir. La culpa nace de que no sabe hasta qué punto el alcoholismo de su padre es responsabilidad suya. Se pregunta: ¿debería hacer, o haber hecho, algo al respecto?

La sensación de incapacidad nace de esa misma pregunta. En el fondo, quisiera hacer o haber hecho algo para cambiar la situación. Pero nunca ha sabido cómo podría contribuir. Así que esto se convierte en un autorreproche sordo. De igual modo, ven la diversión con un cierto halo de peligro: ¿su padre se divierte o no cuando está bajo una crisis alcohólica?

4. Son leales, aunque no haya

mérito para ello

Los hijos de padres alcohólicos experimentan un sentimiento de lealtad patológico. Han visto a su padre en estado de decadencia y eso les genera dolor, pero también miedo. Muchas veces se les pide o incluso se les exige que no comenten esas situaciones familiares con nadie.

Por eso, muchos de ellos crecen pensando que la lealtad ciega es un valor que deben sostener, sin importar las circunstancias.

Sienten que deben soportar lo que sea cuando están involucrados con

alguien que aman. También creen

que los demás deben hacer lo propio con ellos.

5. Reaccionan exageradamente y de forma impulsiva

Los cambios son una amenaza para los hijos de los padres alcohólicos. Han estado toda su vida en un vaivén constante que nunca saben a dónde les llevará. Por eso, si logran conseguir algo de estabilidad la defenderán obsesivamente. Sienten que con los cambios vendrá el caos que tanto temen.

A su vez, desarrollan poco control sobre sus emociones.

En el fondo piensan que todos tenemos patente de corso para darle rienda suelta a cualquier impulso: ¿no es eso lo que vieron tantas veces en su hogar? Por eso mismo les cuesta

mucho trabajo internalizar conductas más centradas y racionales.

En todos los casos, cuando la huella es profunda, los hijos de padres alcohólicos deberían recibir tratamiento psicológico profesional.

En cifras

APOYO

El alcoholismo es una enfermedad. Como cualquier enfermedad, requiere tratamiento. Sin ayuda profesional, una persona alcohólica probablemente seguirá bebiendo y hasta es posible que su alcoholismo empeore con el tiempo.

Medicina

Punto de vista

Las enfermedades como el alcoholismo no son culpa

de nadie. Algunas personas son más susceptibles que otras a beber demasiado.

Los científicos

consideran que el alcoholismo tiene que ver con la genética, así como con los antecedentes familiares y los acontecimientos de la vida.

Al-Anon grupos de familia



Los Grupos de Familia Al-Anon comenzaron a idearse entre los años 1935 y 1941, cuando Alcohólicos Anónimos comenzaba a dar sus primeros pasos.

Los parientes de aquellos alcohólicos en recuperación se dieron cuenta de que para solucionar sus propios problemas, necesitaban aplicar los mismos principios de A.A. y así, estos parientes comenzaron a organizar sus propias reuniones para compartir experiencias comunes.

En Al-Anon, los miembros no orientan ni les dan consejos a otros miembros. En su lugar, comparten sus experiencias e historias personales, e invitan a otros miembros a “quedarse con lo que les agrada y desechar el resto”. Se estima que cada enfermo afecta la vida de al menos cuatro personas, por lo que se considera al alcoholismo como una enfermedad familiar.

No importa cuál sea la relación con la persona alcohólica, o si aún está bebiendo o no, todo individuo que esta afectado por la forma de beber de otra persona puede encontrar en Al-Anon la solución que lo guiará a la serenidad.

Los bolivianos cuentan con grupos de apoyo Al-Anon que están en:

Cochabamba, Chuquisaca, La Paz, Oruro, Potosí, Santa Cruz y Tarija.

En Cochabamba existen varios grupos. Aquí les ofrecemos una lista completa de los lugares donde puedes acudir.

- Despertar a un nuevo amanecer

Dirección: Centro Franciscano - calle Colombia, entre 25 de Mayo y San Martín de Porres (Sala San Antonio)

Días y Horas: Martes - 16:00 a 18:00

- Despertar para cambiar

(Hijos adultos)

Dirección: Parroquia Hospicio

Segundo piso (Sala San Antonio)

Días y Horas: de lunes a viernes

de 19:00 a 21:00

- Vida Nueva

Dirección: Centro San Martín de Porres - calle Colombia entre Ayacucho y Junín #167

Días y Horas: Lunes y Miércoles, de 19:00 a 21:00

- Serenidad

Dirección: Calle 25 de Mayo #243 entre Colombia y Ecuador

Día y Hora: Martes 16:00 a 18:00

- Volviendo a vivir

Dirección: Centro Franciscano - calle Colombia, entre 25 de Mayo y San Martín Nro 243

Días y Horas: Martes - 19:00 a 21:00

- Grupo Alateen Valor para cambiar

Dirección: Parroquia Hospicio

Día y Hora: Jueves- 17:00 a 19:00

- Grupo Alateen Esperanza de Vida

Dirección: Parroquia Hospicio

Día y Horas: Sábado - 16:00 a 18:00

Alateen

Este grupo es parte de los Grupos de Familias Al-Anon, es una hermandad constituida por jóvenes cuya vida es o ha sido afectada por el alcoholismo de un familiar o un amigo íntimo. Se ayudan mutuamente compartiendo experiencias, fortaleza y esperanza.

Se sabe que el alcoholismo es una enfermedad que afecta a la familia desde el punto de vista emocional y, a menudo, físicamente y aunque no pueden cambiar ni controlar a los progenitores,

sí pueden desprenderse emocionalmente de esos

problemas y aún seguir amándoles.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario