jueves, 15 de junio de 2017

Abandono a ancianos es una forma de maltrato

Según adultos mayores, entre los hechos más comunes de maltrato que reciben se encuentran el abuso económico y la violencia psicológica y en la mayoría de los casos no son denunciados porque se trata de sus propios familiares. Asímismo, establecieron como un tipo de maltrato el abandono, que según mencionan, es cada vez más recurrente.

Manifestaron que cuando se habla de maltrato hacia los adultos mayores no sólo se hace referencia a situaciones violentas, sino que también uno de los aspectos más frecuentes es el “abandono”, tal como lo refleja el Hogar del Adulto Mayor “María Esther Quevedo”, situado en la calle Indaburu, colindante con la calle Jaen, al norte de la ciudad, en sentido de que en su mayoría los ancianos son abandonados.

Según el relato del personal del Hogar Quevedo, en muchas ocasiones, los propios hijos de los ancianos llevan a sus padres al albergue, como si los hubieran encontrado en la calle en situación de abandono y cuando se inicia la investigación pertinente se establece que se trata del accionar de sus familiares.

ABANDONADOS EN EL HOGAR

Una vez que los ancianos llegan al Hogar Quevedo, prácticamente son abandonados, no reciben visitas de sus familiares, no les llevan regalo alguno ni siquiera para sus propios padres; más, por el contrario, si alguna vez visitan a los abuelitos es para venir a quitarles su renta, argumentando que será depositado al banco.

Al momento, el hogar cuenta con 59 adultos mayores, quienes constantemente reciben capacitaciones sobre sus derechos, las leyes que los protegen, además de cumplir con actividades de recreación, excursiones, actividades deportivas, momentos de esparcimiento, entre otros.

El personal del Hogar Quevedo señaló que el hogar necesita de un mayor presupuesto para poder brindar mayores comodidades a los ancianos. El hecho de que un hogar no tenga una infraestructura adecuada es incurrir en un tipo de maltrato, por no dar las comodidades necesarias.

DATOS

Según datos de septiembre de la gestión pasada, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las tasas de maltrato pueden ser mayores entre los ancianos residentes en instituciones que en los que están en la comunidad, así también se detalla que la población mundial de adultos, mayores de 60 años, se duplicará con creces, de 900 millones en 2015 a unos 2.000 millones en 2050.

CAMPAÑA

Por otra parte, de acuerdo con el Ministerio de Justicia y Transparencia Institucional, a través del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades, se logró importantes avances en el trato preferente, el acceso a la justicia, a la asistencia jurídica preferencial, a los centros de acogida, entre otros actos en favor de las personas adultas mayores.

El Viceministerio de Oportunidades realizará una serie de actos en conmemoración del “Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez”, mediante la sensibilización a servidores públicos de instituciones que brindan servicios a la población adulta mayor y la concientización a través de medios de comunicación masivo.

En el marco de esta celebración, la viceministra de Igualdad de Oportunidades, Estefanía Morales Laura, encabezó ayer un acto en instalaciones de la Cinemateca Boliviana, donde se indujo a adoptar acciones en favor de ese grupo vulnerable de la sociedad; en el mismo acto participaron el secretario ejecutivo de la Pastoral Social Caritas La Paz, Raúl Frías, y personas representativas de la tercera edad.

RESOLUCIÓN

En el marco de la resolución 6/127 del 19 de diciembre de 2011, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que designó cada 15 de junio como el “Día Mundial de Toma de Conciencia de Abusos y Maltrato en la Vejez”.

El Gobierno nacional promulgó el 1 de mayo de 2013 la Ley 369, que es la Ley General de las Personas Adultas Mayores, cuyo objetivo es regular los derechos, garantías y deberes de las personas adultas mayores, así como la institucionalidad para su protección.

¿30 años y con tus padres? Un modus vivendi habitual en Tarija



Tener 30 años de edad y aún vivir en casa de los padres es una realidad por la que atraviesan un considerable número de ciudadanos en Tarija.

Esta situación tiene dos caras: por un lado los efectos de la crisis económica y todos los factores que conlleva; y por el otro, la comodidad y el apego que prefieren tener los hijos al vivir al lado de sus progenitores.
En muchos casos, las y los dependientes no están solos, es decir, ya no son solteros, sino que llevan a su esposa o esposo e hijos a vivir al inmueble de sus padres. Contexto que tiene como resultado más familias en lotes más “pequeños”, ya que los padres otorgan un espacio de la propiedad para que los hijos construyan ahí sus nuevas unidades habitacionales, dejando así sus casas sin patios.
Tras una serie de entrevistas realizadas a diferentes tarijeños y tarijeñas, El País eN constató que la mayoría coincide en que no pudo independizarse por los elevados costos de los alquileres o anticréticos de un cuarto, departamento o casa.

Experiencias
Daniela Rodríguez, quien tiene su esposo e hijo, se independizó a los 18 años de edad, sin embargo, una dura crisis económica y emocional por la que atravesó le obligó a mudarse a vivir a casa de su madre.
“A partir del 2013 (cuando aún vivía sola) ya empezaron a subir los alquileres y quisieron cobrarme más, también se dio que falleció mi papá y como mi mamá se quedó sola, decidimos invertir recursos en un departamento dentro de su casa. La parte del garaje la convertimos en un departamento, para alivianar el alquiler”, sostuvo.
Daniela indicó que para construir su departamento se prestó dinero de su madre y así se evitó pagar elevados intereses a un banco. “Ahora sin pagar el alquiler, el sueldo me alcanza cabal”, añadió.
Por otro lado, Alejandro C. contó la situación de su hermano, quien con más de 30 años de edad, casado con dos hijos, vive con sus padres y ocupa un espacio en la misma casa. Hasta cierto punto es independiente con el pago de la alimentación de su familia, sin embargo no aporta con el pago de los servicios básicos.
De igual manera, Ernesto Prado, de 30 años de edad, expresó que la economía es un factor fundamental a la hora de decidir salir de la casa de los padres o no. Señaló que a pesar de que él cuenta con un trabajo estable y sueldo relativamente “bueno”, aún así no le alcanzaría para vivir de forma independiente, pues tendría que destinar la mitad de su salario para el alquiler y servicios. “Yo ya he vivido solo bajo otras circunstancias y por motivos familiares decidí volver a vivir con mis papás, pero ahora es difícil irme otra ve”, agregó.
Pero al margen de ello, reconoció que el hecho de quedarse en la casa de los progenitores es cuestión de comodidad. “El hecho de vivir solo no sólo implica ser responsable económicamente, sino de todos los pequeños detalles que no valoramos mientras que estamos en casa, como ropa limpia y comida principalmente. Llegar a casa y tener la ropa planchada, comida en la heladera y la cama tendida no pasa cuando vives solo”, sostuvo.
Finalmente, aseveró que “nos acostumbramos tanto a la comodidad de nuestro hogar que a pesar de tener los medios económicos para hacerlo, decidimos no hacerlo simplemente para seguir disfrutando de esas comodidades”.
Roberto Carlos Chuquimia, de 30 años, indicó que vive con sus padres, pero nunca intentó dejar su seno familiar pues los precios de los alquileres y anticréticos son “caros” en el centro de la ciudad. Sumado a ello, los trabajos no son estables y en caso de quedar desempleado no tendría de dónde sacar dinero para pagar su vivienda, servicios y demás gastos.

Agentes: Crisis económica vs. Apego a los padres

El presidente de la Federación Departamental de Juntas Vecinales (Fedjuve) de Tarija, Edwin Rosas, expresó que “la vida está muy difícil”, sobre todo para los jóvenes que salen profesionales porque a pesar de contar con un título eso no les garantiza que encontrarán un trabajo con el cual puedan sustentarse fuera de la casa de sus padres.
“Eso hace que sea muy difícil desligarse del núcleo familiar. Generalmente lo que hacemos las familias es comprar un espacio grande y ahí tratar de ubicarse todos los hijos para hacer cada uno su clan familiar”, dijo.
Indicó que si en la época de auge económico en el departamento fue complejo superar esta problemática, ahora será casi imposible, pues con la crisis hay menos trabajo para la gente.
En su perspectiva, Rosas considera que 6 de cada 10 tarijeños deciden establecer su propia familia dentro de la casa de sus progenitores.

Por otro lado, el psicólogo Vasile Plesa explicó que en el fondo el factor determinante en este contexto es el no querer dejar “la zona de confort”. No obstante, dijo que “se paga muy caro" por ello, pues por los conflictos de pareja, en los que intervienen los padres, todo termina en un divorcio.

“Aunque no pagas dinero por el alquiler, lo pagas con conflictos”, remarcó. Reiteró que lo que prima en estas circunstancias es el miedo a vivir solo, la pereza, el no querer dejar la sobreprotección de los padres, apegos de los hijos a los tutores y viceversa.

En este marco dijo que, a su juicio, la economía no es el factor definitivo, porque si alguien se propone algo, podrá cumplirlo. En este caso, las personas en primera instancia quizá no vivirán de la mejor manera, sin embargo con el tiempo mejorará su situación.

miércoles, 14 de junio de 2017

Una de cada 6 personas mayores sufre abuso


Aproximadamente una de cada seis personas mayores experimenta algún tipo de abuso, ya sea psicológico, físico o financiero, una cifra más elevada de lo estimado previamente y que se prevé aumentará a medida que el mundo envejece cada vez más, indicó este miércoles la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un estudio apoyado por la OMS y publicado en la revista "Lancet Global Health" revela que casi el 16 % de las personas de 60 años o más sufrió abusos psicológicos (11,6 %), financieros (6,8 %), de abandono (4,2 %), físicos (2,6 %) o sexuales (0,9 %), informó la organización con sede en Ginebra.

La investigación se basa en la mejor información disponible de 52 estudios en 28 países de diferentes regiones, entre ellos doce Estados de ingresos bajos y medios.

"El abuso a personas mayores está aumentando (...) Esto tiene graves consecuencias individuales y sociales", señaló en un comunicado la asesora sénior en materia de salud del Departamento de Envejecimiento y Ciclo de Vida de la OMS, Alana Officer.

"Tenemos que hacer mucho más para prevenir y responder a la creciente frecuencia de las diferentes formas de abuso", añadió. La concienciación sobre los abusos a personas mayores, que aún es un tema tabú, según la OMS, ha comenzado a aumentar en el mundo.

La organización recuerda que cualquier tipo de abusos a personas mayores puede tener un impacto sobre su salud y bienestar.

El abuso psicológico es el más generalizado e incluye comportamientos que dañan la autoestima o el bienestar del mayor, como pueden ser avergonzarle, asustarle o aterrorizarle, prohibir que vea a sus amigos y familiares o destruir su propiedad, entre otros.

El abuso financiero incluye la enajenación del dinero de la persona, de su propiedad o de activos, en tanto que el abandono se refiere a la ausencia de ayuda para cubrir sus necesidades básicas como la alimentación, la vivienda, la ropa y el cuidado médico.

Los efectos en la salud de los abusos son dolor, depresión, estrés y ansiedad, entre otros.

"Pese a la frecuencia y las graves consecuencias para la salud, el abuso de personas mayores sigue siendo uno de los tipos de violencia menos investigados en encuestas nacionales y uno de los menos mencionados en planes nacionales de prevención de la violencia", sostuvo Officer.

Se calcula que hasta 2050 el número de personas de 60 años o más se duplicará hasta los 2.000 millones globalmente, de los que la mayoría vivirá en países de ingresos bajos y medio-bajos.

Si la proporción del abuso a personas mayores permanece constante, el número de afectados aumentará rápidamente debido al envejecimiento de la población y alcanzará los 320 millones de víctimas en 2050, sostiene la OMS.

lunes, 12 de junio de 2017

La necesaria educación menstrual

Lo primero que quiero dejar bien claro es que las mujeres de nuestra cultura no hemos recibido educación menstrual. Y no estoy hablando solo de las que a día de hoy son abuelas o bisabuelas y recuerdan con amargura el día en que empezaron a sangrar y no sabían qué les pasaba porque nadie les había explicado lo necesario sobre el ciclo menstrual. También me refiero a las que ahora somos chicas y madres y que tan solo hemos recibido instrucciones sobre cómo utilizar toallas menstruales pero seguimos sin entender algo de lo que vivimos durante los aproximadamente 35 años que dura la etapa fértil.



La menstruación es más que una compresa

La educación menstrual es mucho más que enseñar a colocarse la compresa. Es entender el ciclo menstrual en todas sus dimensiones con el fin de que nos sintamos seguras y empoderadas mientras lo transitamos. Es comprenderlo e interiorizar su naturaleza cíclica. Es aprender a escuchar el ritmo menstrual para bailar como queramos en cada momento.

Concretamente, quiere decir conocer las etapas vitales de las mujeres y sus características: infancia, adolescencia, etapa fértil

(en la que se alternan ciclos menstruales y ciclos reproductivos), menopausia y madurez. También significa entender qué ocurre en cada fase del ciclo a nivel del aparato sexual, el pensamiento, las emociones, la intuición, la sexualidad, el cuerpo, la espiritualidad y las relaciones sociales, y aprender a cooperar con el potencial que tenemos en cada una de ellas.

Es imprescindible saber leer en nuestro cuerpo cuándo ovulamos para poder detectar los dos polos: el de máxima apertura (ovulación) y el de máximo recogimiento (menstruación). Al mismo tiempo, necesitamos tener un conocimiento detallado del proceso de ovulación con tal de saber cuándo y cómo nos podemos quedar embarazadas y cómo podemos evitar, propiciar y detectar el embarazo.

Finalmente, también quiere decir mostrar las diferentes maneras en que se puede gestionar el sangrado: empezando por explicar que las mujeres tenemos la capacidad de controlar la expulsión de la menstruación y decidir dónde hacerlo sin utilizar toallas menstruales ni manchar (lo que se conoce como sangrado libre), y siguiendo por mostrar las diferentes opciones de paños/toallas menstruales que existen: compresas de tela, compresas de un solo uso, copas menstruales y tampones.



El poder de las madres: romper la cadena

La mayoría de las madres sabemos muy poquito sobre estas cuestiones, así que seguimos legando a nuestras hijas lo que en su momento mamamos de nuestras madres: el silencio, el desprecio y la vergüenza hacia el ciclo menstrual, abocándolas a una absurda y dolorosa lucha en contra de su naturaleza cíclica.

Para romper esta cadena de desinformación e infravaloración del propio potencial, hace falta que las mujeres conozcamos nuestro ciclo menstrual y aprendamos a cooperar con él. Una vez que hayamos digerido e interiorizado estos conocimientos, los transmitiremos espontáneamente a nuestras hijas e hijos y a nuestra pareja.



El poder de los padres: valorar y acompañar

Pertenecemos a un momento histórico en el que prevalece la idea de que la menstruación hace que las mujeres tengamos reacciones incontrolables y destructivas que dañan a nuestros seres queridos y minan nuestras relaciones de pareja. Y de hecho, a menudo es así cuando no se entiende el ciclo menstrual ni se sabe cooperar con el potencial que ofrece cada una de sus fases. Sin embargo, una vez que se comprende el ciclo, este se transforma en un gran regalo para la relación de pareja y en vez de destruirla, la fortalece y la hace crecer.

La tarea de los padres es la de aprender a escuchar las necesidades de su pareja en cada fase del ciclo y acompañarlas con amor y respeto. Es aprender a valorar el momento premenstrual en que su compañera pone encima de la mesa todo lo que no funciona en la relación y a no tener miedo a la intensidad emocional e intuitiva de las fases premenstrual y menstrual. Su modelo es el legado que dejarán a sus hijos e hijas.



La mejor edad para la educación menstrual

Las niñas y niños de 0-2 años sienten una gran fascinación por mirar qué expulsa el cuerpo de la madre cuando se sienta en el inodoro: aún no tienen ningún prejuicio hacia la caca, el pipi, el flujo vaginal o la menstruación. Esta curiosidad libre de manías es un preciado tesoro para poder educar un ámbito de la vida que más adelante quedará vetado por el tabú cultural.

El hecho de que las hijas e hijos se familiaricen con la regla y el flujo vaginal facilita que la madre pueda hablar del ciclo menstrual in situ, en el momento en que la vivencia despierta su curiosidad y no desde lo abstracto, de forma desvinculada de la experiencia directa. También permite normalizar el ciclo e integrarlo en la vida de la pequeña o el pequeño. Finalmente, contribuye quizás a algo aún más importante: que las hijas e hijos cataloguen la sexualidad como un tema del que se puede hablar con sus madres.



Preparar a las niñas para la primera regla

Por tanto, la preparación para la primera regla de las hijas empieza en su nacimiento y no a los ocho o diez años, como solemos imaginar, edad en la que llegaríamos terriblemente tarde. Dicho lo anterior, cuando la niña empieza a experimentar los primeros cambios de la pubertad hay que actualizar estos conocimientos y hablar de ello a menudo para que pueda vivir con seguridad y confianza su transformación en mujer cíclica.

El día de la primera regla es importante hacer una celebración del inicio del ciclo menstrual en la que la acompañaremos y le daremos recursos para que se sienta bien en su paso a esta nueva etapa. Puede ser simplemente ir a tomar un chocolate caliente con la madre o hacer una gran fiesta invitando a todas las mujeres que son importantes para ella. Eso sí, hay que organizarlo con ella para que se sienta cómoda e ilusionada.



¿Y los niños?

Los niños también necesitan educación menstrual para saber acompañar y entenderse con todas las mujeres cíclicas que forman y formarán parte de su vida. Necesitan exactamente lo mismo que las niñas pero, evidentemente, sin la celebración de la primera regla. Si en cada fase del ciclo la madre comparte cómo se siente y cómo necesita ser acompañada, a la vez que el padre (o referentes masculinos) sabe escuchar y acompañar sus necesidades, el niño tendrá unos valiosos recursos para tratar con las mujeres.



LOS PELIGROS DE LA IGNORANCIA

De acuerdo a un reportaje del períodico español El País, la adolescencia con todos los cambios físicos y emocionales, es un tiempo tumultuoso en la vida de las niñas aun en las mejores circunstancias y, para muchas, la primera regla es de por sí una experiencia nada fácil. Pero, para demasiadas es algo completamente terrorífico. Una de las chicas con la que la organización WASH United trabajó en una zona rural de la India tuvo su primera regla cuando iba camino de la escuela. Convencida de que tenía cáncer y se iba a morir, se apresuró a regresar a casa, en estado de pánico y desesperada por llegar a tiempo para despedirse de sus padres. No se trata ni mucho menos un caso aislado: en la India, cerca del 50 por ciento de las niñas ignoran por completo lo que les está ocurriendo cuando sangran por primera vez.

Además de evitar a las niñas un comienzo tan traumático de su condición de mujer, la educación acerca de la menstruación es fundamental para ayudarles a gestionar el periodo de forma higiénica, con confianza y dignidad. Para tomar decisiones fundadas sobre cómo gestionar su menstruación, las niñas deben al menos comprender básicamente los procesos físicos que acompañan a la regla, así como conocer los pros y los contras de los distintos productos de higiene menstrual que le ofrece el mercado. Si no, es posible que mujeres y niñas empleen productos insalubres (como trapos viejos, hojas secas, hierba, cenizas, arena o periódicos) que pueden provocar infecciones del tracto reproductivo y otros trastornos de la salud, en especial la infertilidad. Por ejemplo, la mala higiene menstrual es una de las principales razones para la alta prevalencia de infecciones del tracto reproductivo en la India, lo cual contribuye de manera significativa a la morbilidad femenina.

Los pepinillos que se pudren, los embarazos por arte de magia y las vacas que enferman nos pueden parecer ridiculeces, pero para los 800 millones de niñas y mujeres de todo el mundo que viven oprimidas por estos tabúes y estigmas, no tienen ninguna gracia. Es hora de que pongamos manos a la obra y ayudemos a liberar el poder transformador inherente a las mujeres y las niñas con la educación.





“La educación menstrual es entender el ciclo menstrual para sentirnos seguras y empoderadas”

Anna Salvia





“La preparación para la primera regla de las hijas empieza en su nacimiento”

Anna Salvia





“Para romper la cadena las mujeres debemos aprender a cooperar con nuestro ciclo”

Anna Salvia

domingo, 11 de junio de 2017

Urge conocer los amigos virtuales de los hijos


Un grupo de muchachos toma la fotografía de una compañera de colegio y la publica a través de Facebook ofreciéndola como dama de compañía; como ese, hay muchos casos de perfiles falsos entre compañeros, varones y mujeres para desprestigiarse.

El ciberbullying es una realidad que puede darse de dos formas: con nombre y apellido del acosador (porque es plenamente identificado), o con el rostro cubierto (desde el anonimato), utilizando perfiles falsos en las redes sociales. Es ciberbullying cuando alguien recibe mensajes vulgares, amenazas, denigración, por suplantación o cuando se publica información privada.

¿Qué hacer?
No hay una ‘fórmula’ para el abordaje de este tema, por lo que los expertos hacen recomendaciones basadas en experiencias propias y las que conocen de otros países.

Orietta Nogales, capacitadora pedagógica, el escritor Alfredo Rodríguez y el sicopedagogo Víctor Enríquez coinciden en que el abordaje de esta problemática debe ser integral, con todos los actores: agresores, víctimas, los testigos, padres de familia, profesores y la escuela. Esto cuando el agresor está identificado, pero qué hacer cuando el agresor está escudado en un perfil falso.

Aquí los especialistas enfatizan que para prevenir esa situación los padres deben saber qué amigos ‘virtuales’, contactos o grupos tienen sus hijos en las redes sociales igual que en la vida real. Aunque, aclaran, se debe hacer en términos acordados con ellos y no ‘espiarlos’.
También observan que faltan protocolos de intervención de los colegios para abordar este tema adecuadamente.

Desde la casa
Es clave la participación de los progenitores para prevenir el ciberbullying, considerando que los niños y jóvenes tienen un acelerado manejo de la tecnología, aunque aquí aparece el primer escollo, pues muchos padres son ‘analfabetos digitales’.

Aun así los padres deben ponerse al día porque son quienes proveen el aparato tecnológico, por lo tanto, les toca asumir su responsabilidad. “Un niño no puede tener miles de amigos virtuales”, es lo primero que advierte el sicopedagogo Enríquez y propone como alternativa conocer sus contraseñas y explicarles que no es para vigilarlos, sino por seguridad.

Como buen comunicador, Rodríguez aconseja no espiar a los hijos en las redes sociales, sino dialogar sobre sus contactos y grupos sin que sea una supervisión ‘policial’, sino una interacción familiar. Además, se los debe concienciar de que si se sienten agredidos, deben pedir ayuda y no tratar de resolver el problema ellos mismos.


Enríquez también sugiere a los papás, denunciar el hecho ante el colegio y dejar constancia de que están dispuestos a tomar medidas legales, para lo cual hay que guardar la prueba del acoso.

El rol del colegio

No hay protocolos establecidos para abordar este tema y la forma de proceder queda a merced de lo que determine cada colegio. Enríquez cuestiona que el Ministerio de Educación instruya la intervención del centro educativo pero que “eso no alcanza porque hay colegios que deciden expulsar al agresor o tomar otras medidas que no necesariamente son una solución”.

Al no haber una norma precisa para esto, la capacitadora pedagógica Nogales comparte la experiencia de otros países que están aplicando la creación de tribunales de aula, compuestos por docentes y padres previamente capacitados para intervenir, estableciendo un programa de control hacia el agresor con un monitoreo en redes sociales y con seguimiento sobre sus actitudes y comportamiento. “El tribunal se encarga de emitir una disculpa pública a la víctima” y agrega que la editorial Bienaventuranzas promueve un plan integral de capacitación sobre ciberbullyng a padres y maestros, para identificar víctimas y tener pautas para intervenir oportuna y adecuadamente.

Qué hacer como testigo

“Si los testigos de ciberbullying agregan un comentario o comparten una publicación agresiva, pasan a ser cómplices. Ahí ya tenemos una red o comunidad de agresores que están realizando un ‘linchamiento virtual’ de la víctima”, dice Enríquez, que recomienda concienciar a los testigos y promover la empatía.
Por ejemplo en Finlandia hay un programa denominado Kiva desde el cual se trabaja con los testigos en el tema del acoso escolar y ha tenido buenos resultados, pero no se conocen experiencias en redes sociales.
Instituciones

“La Defensoría de la Niñez hace ferias, pero no hay políticas que se trabajen en el aula, en base a competencias”, lamenta Enríquez.
EL DEBER solicitó información a la Defensoría insistentemente, pero no hubo respuesta sobre el tema bullying.

El director departamental de educación, Salomón Morales, dijo que “el año pasado hubo cinco casos de bullying, algunos fueron ciberbullying”, pero no precisó más.

jueves, 8 de junio de 2017

Firmeza y amor frente al berrinche

  Cuando tienes un niño pequeño, los berrinches forman parte de su vida.  Aunque las rabietas son normales durante sus primeros años, se hacen más difíciles de manejar a medida que crecen, y más aún si suceden en público.
Una de las formas simples de frenarlas es no dándole importancia, dice el psicólogo Juan José Vargas. “La pataleta cesará siempre y cuando los padres o cuidadores sean constantes con esa actitud sin caer en la manipulación del niño”.
Ese tipo de conductas de ninguna forma deben ser negociadas con el pequeño. “Por el contrario, deben ser creadas como límites y reglas. Por ejemplo, decirle: ‘Vamos a salir, pero tú no puedes hacer un berrinche’, caso contrario, se puede llegar a un castigo no físico”, explica el especialista.
Otra solución que da Vargas es llevar al menor a un lugar menos público y explicarle que no se puede cumplir sus demandas, y cuando éste se calme recién entrar al lugar, nunca regañarlo enfrente de la gente, pues se lo avergüenza o se lo victimiza, y ningún patrón es saludable.
Para la psicóloga Tatiana Jáuregui, lo mejor ante una rabieta es dejarla sin efecto porque al no prestar la importancia a esa conducta negativa con la que el niño está buscando atención, el escándalo pasa. “Los padres deben hacerle ver que él no va a conseguir su objetivo a través de esa actitud y, conforme el adulto es constante y consecuente en eso, el niño se irá cansando y verá que esa estrategia no tiene efecto”.
Los berrinches no solo se dan por capricho, como creen muchos padres, sino por diferentes factores como los biológicos, emocionales, de aprendizaje, de relación familiar y ambientales, advierte el psicólogo. “Los primeros están vinculados a la formación del cerebro, y una disfunción puede hacer que el menor no controle sus emociones, esto va con la capacidad de aprendizaje, aún corta en esa etapa. Por tanto, en los primeros años hay poca experiencia de cómo manejar un disgusto”.
Si no se contiene al niño y se le enseña a identificar y manejar sus emociones, el berrinche puede llegar al desborde, sin límites ni reglas en un ambiente descontrolado”.
Las pataletas, además de un mal hábito que los niños adquieren en sus primeros años, son parte de su aprendizaje y sociabilización en la relación con los padres, según resalta Jáuregui. Esto se da por “la forma que tiene el niño de comunicarse y de satisfacer sus necesidades básicas, las que son atendidas inmediatamente”.
Posteriormente ya no son necesidades básicas, sino demandas secundarias, como las lúdicas, que tienen que ver con la sociabilización y los gustos. En ese escenario, los padres, que están acostumbrados a atender las primeras demandas, van con la misma inmediatez a satisfacer las peticiones, pero lo que no saben es que el niño se acostumbra a pedir de la misma manera. Entonces, ese llanto inicial que era por una necesidad básica se traduce en gritos, en una solicitud imperativa y en un chillido forzado que desemboca en berrinche”, señala la psicóloga.
Sin duda, las rabietas son comunes en los niños, pero para tu tranquilidad, y la del entorno, hay formas de ponerles un alto. Jáuregui dice que el primer paso es “tomar conciencia de que los menores crecen y que ni tú ni ellos deben quedarse estancados en las etapas. El segundo paso es ser consecuente y constante en las consignas y en las formas de comunicarse con ellos”. Si ignoras el escándalo, hazlo repetidas veces, por ejemplo si dices ‘no’ a algo, siempre di ‘no’ al mismo tema o acción.
Una vez que el berrinche pasa, es recomendable que le hables de las causas y los efectos de su conducta y de lo que puede ocasionar. Explícale, de buena manera, que no tiene necesidad de pataletas y hazle sentir que igual lo amas. El remedio efectivo es un silenciosos abrazo.
Crea una distracción
Cuando veas que el berrinche está a punto de desatarse, trata de distraer a tu hijo mostrándole algo que le guste. Los niños pequeños tienen una corta capacidad de atención, así que es fácil distraerlos.
Barriga llena, corazón contento
No hay nada que haga más que un niño tenga berrinches como el tener hambre o sueño. Los expertos confirman que si come a sus horas y duerme el tiempo que debe, según su edad, es mucho menos susceptible a tener rabietas.
La magia del tiempo fuera
Deja solo a tu hijo por unos minutos en un lugar seguro (que no haya nada con lo que pueda lastimarse) para que se calme por sí mismo. Dile que en cuanto esté listo y tranquilo podrá regresar contigo. Esto le ayudará al autocontrol.
El poder del abrazo
Quizás sea lo último que quieras hacer en el momento en que tu hijo se transforma y grita sin control, pero un abrazo fuerte, firme y sin hablar, lo calmará rápidamente. Los abrazos lo hacen sentir seguro, y esto ayuda a que vuelva la calma.
Nunca cedas ante un berrinche
Es importante que muestres a tu hijo que no logrará nada con berrinches. Si por ejemplo, llora y grita porque no lo dejas comer un dulce, no cambies de opinión y le des el caramelo para que se calle, tampoco cuando se haya calmado.

martes, 6 de junio de 2017

Papás deben darse tiempo para jugar con sus hijos

Cuando los hijos están aburridos, los padres tienen que hacer hasta lo imposible para que no se pierda la magia de los momentos libres. Muchos han tenido que enfrentarse al aburrimiento de los niños. Frases como “ya pasé todos mis juegos”, “estoy fastidiado” o “no tengo nada que hacer” proponen un desafío a los adultos, quienes tienen que ingeniárselas para resolver este grave problema.

Los videojuegos, la televisión y las aplicaciones en los dispositivos móviles no siempre son suficientes para entretener a los más pequeños de la casa. Estas actividades también se convierten en una rutina, sobre todo, si no se involucran con ellos.

Indudablemente, no se debe dejar de atender las obligaciones y los quehaceres del hogar, pero vale la pena apartar las responsabilidades y dedicar tiempo a los niños sin esperar a que demuestren ese vacío.

A veces, no es fácil crear un plan que sirva para distraer a los hijos, en especial, si ya están grandes y los intereses son diferentes. No obstante, se debe considerar los gustos de cada uno, para poder integrarlos a las iniciativas que se lleven a cabo en esta misión.

De acuerdo al portal lamenteesmaravillosa.com, hay siete ideas para divertirse con ellos:



1. Desempolva los juegos de mesa:

Esta dinámica permite que se descubran las destrezas y habilidades mentales que poseen con opciones diferentes. Además, la interacción que implican estas alternativas fortalece el vínculo entre padres, la comunicación y el afecto.



2. Manualidades:

Aprender y jugar son dos factores que van de la mano cuando se realizan trabajos creativos. La realización de manualidades es perfecta para los días lluviosos o muy fríos en los que no se puede salir de la vivienda, para evitar que se resfríen. Busquen papel, colores, témperas, pinturas, plastilina, goma de pegar, crayones, marcadores y cualquier material de reciclaje.



3. En el piso:

Es aconsejable atreverse a pasar un buen rato con los hijos. Es posible realizar un dibujo de la familia. También es recomendable usar sus juguetes preferidos o armar un rompecabezas interesante que sea apto para la edad.



4. Un día de piscina o en el parque:

Todo niño sueña con pasar un día mágico en estos ambientes. Pero, la experiencia debe ser vivida en familia. Es un espacio para enseñarles a nadar o practicar algo distinto en el agua. Si demuestran que quieren un instante para compartir con otros amigos, hay que darles espacio y hacerles sentir su presencia.



5. Disfrazarse o crear looks nuevos:

Es posible crear historias con personajes imaginarios, hacerles una sesión de fotos como recuerdo de la experiencia.



6. Cine en casa:

Una maratón de películas es fantástica para los hijos. El repertorio debe ser planificado de acuerdo a la edad de los niños. Se puede acompañar el momento con palomitas y golosinas.



7. Cocinar con los mini chef:

Se puede buscar recetas fáciles, comprar todos los ingredientes y enseñarles los secretos del mundo culinario. Se debe aprovechar para indicarles los riesgos de la cocina y entrenarlos a manipular ciertos objetos con precisión.

jueves, 1 de junio de 2017

Crea una imagen positiva del padre



Tu relación con tu pareja acabó en malos términos, pero tienen hijos juntos y ahora tú estás sola con ellos. ¿Qué les dices? ¿Cómo hablarles de su papá sin dañarlos? ¿Dices la verdad o mientes? ¿Mantienes su imagen o la desapareces?

Especialistas te dan luces, no sin antes apuntar que la conexión de los niños con su padre es importante para su desarrollo, pese a que esté ausente o sea poco virtuoso. Con esa premisa la recomendación es que no hables mal de él, menos a tus niños.

Tampoco los cargues con tu rabia y frustración porque entienden muchos conceptos y pueden ser dolorosos, en especial a partir de los cuatro años. Ahora, si quieres dejar en claro la ruptura y ausencia frecuente del padre es recomendable hablarles a los siete u ocho años, pero jamás de forma negativa como “ese desgraciado nos ha abandonado”, sino con frases como “él estaba confundido”. No se trata de que quede bien o mal, sino de que el niño no se sienta contrariado y menos culpable. “Es bueno hacerle entender que no tiene culpa de nada”, explica la psicóloga Lizette Gallegos.

Si sientes que el dolor te gana y el odio te invade, detente antes de expresarlo con tus hijos, ese es un tema con tu expareja. El psicólogo y facilitador en constelaciones familiares Patricio Asenjo dice que “cada hijo tiene la mitad de genes de su padre y la otra, de su madre. Entonces, si la madre está enojada con el padre, el niño lo siente y cree que lleva, que tiene algo mal en sí mismo”. Y eso lo quiebra.

Más allá de la realidad de cómo sea ese hombre, lo ideal es crear en los hijos una imagen que los fortalezca y no que los debilite, sugiere el terapeuta. Para ello puedes usar frases como “eres igual de alto que tu padre o guapo”.

Se trata de mirar algo positivo de él, que en su momento te enamoraron y que hoy está en tus retoños.

Gallegos concuerda. “La madre debe tener claro que hubo aspectos gratos y por eso quisieron y se reprodujeron con ese hombre, esos aspectos son los que debe resaltar para formar una imagen positiva”.

La terapeuta holística María de la Luz Kreps coincide e indica que hay responsabilidad en la mujer al elegir a un hombre. Para los especialistas es importante resaltar ante los hijos algo positivo del padre, más allá de los defectos y errores que tiene. Recuerda que ese reconocimiento no es por él ni por ti, es por el bien de tus niños

Imagen

Conocer las virtudes de su progenitor y saber que él también las tiene fomentan una buena autoestima y seguridad en el niño.

Libertad

Cuando el menor sea adulto apreciará que la madre no haya introducido conceptos negativos sobre el padre. Con un criterio formado tendrá la libertad de sacar sus propias conclusiones.

Empatía

Lo importante al hablar sobre su padre es que tomes en cuenta los sentimientos de tus hijos, antes que los tuyos, para que la información que les brindes no los lastime.

Verdad

No se trata de mentir al decirles a tus hijos algo bueno de su padre. La idea es que hables de lo que te enamoró de él, pero no inventes virtudes inexistente porque eso los confunde.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Sólo el 15% de los padres canta, cuenta cuentos y lee con sus hijos

Sólo el 15% de los padres bolivianos canta, cuenta cuentos, lee libros, los lleva de paseo y les hace jugar a sus hijos más pequeños. En tanto, las madres hasta quintuplican ese porcentaje de tiempo dedicado a los infantes, indica una encuesta del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El estudio fue presentado ayer en el segundo conversatorio #niñez360º con el tema "Un buen comienzo, mi derecho a vivir bien”, el cual hizo hincapié en la primera infancia del niño; es decir, desde los cero hasta los cinco años de vida.

Según la muestra representativa sobre desarrollo de primera infancia que se elaboró a través de entrevistas en 12 municipios de Chuquisaca, Potosí y La Paz, se evidenció que el 10% de los padres afirmaron que leyó libros con sus hijos frente al 30% de las madres; además, el 5% de los progenitores afirmaron haber contado cuentos a sus retoños; mientras que el 26% de las madres hicieron esa actividad con sus hijos. (Ver infografía).

La representante de Unicef en Bolivia, Sunah Kim, criticó la dejadez de los padres debido a que la interacción de las madres, padres y cuidadores con los niños en los primeros años de vida debería ser "mucho más intensa de cómo lo es en la práctica de nuestros hogares, a través de la alimentación, muestras de afecto y el juego constante”.

Por esa situación, recomendó a los padres que si quieren que sus hijos sean unos genios, bondadosos, cariñosos y sobre todo felices pongan atención a esta primera etapa de vida.

Para la oficial de Desarrollo de la Primera Infancia Unicef, Elizabeth Birhuett, es muy importante atender a los niños en su primera infancia, porque las investigaciones muestran que en esa etapa se sientan las bases del cerebro, salud, capacidad emocional, es una estrategia de romper el círculo de la pobreza y el de la violencia.

Según el subdirector de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, Javier Curcio, la inversión en la primera infancia es un compromiso de los Estados para garantizar el cumplimiento de los derechos, "pero también para contar con mejores recursos humanos para el Estado”.

Aseguró que según un estudio, Argentina, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Honduras y Perú realizan inversiones entre el 1,6 y el 0,5 del PIB de cada país en esta etapa de la niñez.

De acuerdo con Curcio, en Bolivia existe una inversión, pero no se sabe a cuánto asciende. "Hay carencia de información”, resaltó tras destacar que existen algunos municipios que invierten en esta población, como los centros infantiles, el nivel inicial y otros, pero la atención es sectorializada. "Eso debe centralizarse y realizar una iniciativa a nivel nacional para contribuir a fortalecer en las familias las capacidades de crianza con el respaldo del Estado a través de los servicios”. Además, aseguró que hay "inequidades en la atención a esta población” y que en Salud existen muchos datos informativos.

Existen varias normas a favor de esta población, pero no son implementadas, especialmente en "los niños entre los cero y tres años no están atendidos”, dijo el académico argentino.

Habrá una ley específica para atender a la primera infancia

La Red Parlamentaria por la Niñez y la Adolescencia trabajará en una ley específica para atender a la primera infancia de Bolivia, informó el diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS) Javier Zabaleta.

El legislador explicó que como Estado se tiene la meta de atender a esta población en salud, educación, lactancia materna y otros hasta 2020. En ese proyecto también se busca " lograr que padres asuman sus responsabilidades como cuidadores primarios y realizando la estimulación temprana”.

Resaltó que pese a las normas que se implementaron, como el Código Niño, Niña Adolescente, la Ley Educativa Avelino Siñani- Elizardo Pérez, y otros, éstos "no son suficientes” para alcanzar algunos objetivos para el desarrollo de niños de cero a cinco años.

Por ello, resaltó que es necesario tener un acuerdo intergubernamental para que tanto los gobiernos nacional, departamental y municipal trabajen en una política específica para atender a esta población.

En ese marco, resaltó que ahora la Red Parlamentaria por la Niñez y Adolescencia impulsará "una ley destinada específicamente para la atención de la primera infancia”.

Aseguró que por ello, el lunes la red parlamentaria se reunió con el Ministerio de Justicia para acordar un proceso de análisis, debate y posterior aprobación de una norma que engloba a la primera infancia.

Zabaleta apuntó que será un trabajo complejo, porque buscarán información con los ministerios de Salud y Educación para saber qué políticas implementan para la atención a esta población.

martes, 30 de mayo de 2017

Madres e hijas: ¿amigas o enemigas?

Las peleas entre madre e hija suelen ser habituales sobre todo cuando comienza la adolescencia, pero en algunos casos, esta relación se convierte en un problema mucho más serio y ambas se pasan el día entero discutiendo; la mamá por su parte siente que se está alejando de su hija y ésta, por el contrario, siente que su madre es su enemiga. Esta situación las daña a ambas y por tanto afecta también al resto de la familia. Pero incluso cuando hay una buena conexión, en cierto momento acaban recriminándose mutuamente algunos asuntos.

Entonces ¿por qué esta relación es, a veces, tan complicada? ¿Qué lleva a una madre a discutir día y noche con su hija y viceversa? Para resolver algunas dudas con relación a este tema, M consultó con Daniel MacLean* terapeuta y facilitador en Constelaciones Familiares, que recientemente dio el taller “Sanando la herida materna”, tema que repetirá el 1º de junio en Cochabamba.



1. ¿Por qué algunas mamás e hijas tienen una relación más compleja y difícil que otras?

La pista a que tenemos que seguir es: ¿Qué ves en tu hija? ¿A qué o a quién te recuerda? ¿Qué botones te activa? ¿En qué momento vino? Un ejemplo: la Sra. X, vivió muchas dificultades económicas de niña, su madre la tuvo muy joven y no pudo estudiar, y se lo hizo sentir muchas veces. Ella entonces resentida y dolida con lo que vivió de niña tiene sueños de ser emprendedora y tener plata, lo contrario de su madre, se gradúa con honores, recibe varias ofertas laborales pero, igual que su madre “accidentalmente” se embaraza a los 24. Con esta hija tiene muchos problemas, le remueve su propia historia, dificulta su camino al estrellato. Esta niña, igual que ella misma con su madre, es rebelde, resentida, en fin… Con la segunda hija después de tres años, tiene otra relación, vino en buen momento, en un matrimonio estable. Esta segunda niña le “activa” lo que ella quería ser. La primera, lo que ella quería olvidar y negar.

Estos pueden ser algunos de los motivos que llevan a una relación conflictiva.



2. ¿Cómo y por qué surgen heridas psicológicas entre madre e hija?

Primero que toda madre a su vez es hija. Ella podría venir de una relación también conflictuada y cargada con la propia madre, vivió también frustraciones, quiebres en el amor, la seguridad, y quizá ella misma tuvo que ocupar un lugar de madre para su madre, o fue sutilmente manipulada para ser lo que la mamá no pudo ser. Quizá la hizo sentir culpable de haber venido al mundo, o haber venido en mal momento, de ser vital y movediza, de que se vuelva una competencia por el amor del padre, etc. Esta pregunta siempre implica una mirada a varias generaciones en las que se fueron pasando y repitiendo los patrones negativos de relación, las heridas, los secretos, las frustraciones, los resentimientos.

El dolor, la herida, es parte inevitable de la vida, pero el sufrimiento es una opción. La idea no es evitar la herida, el dolor, el acontecimiento difícil, sino desarrollar la capacidad de sanar, de conversar, de buscar ayuda, de apostar por la vida que realmente deseamos.



3. Pero… ¿Cómo una madre puede evitar pasar estos aspectos negativos o traumas a su hija?

Esta es la pregunta del millón. Demasiada desesperación hay en las madres por tratar de proteger a sus hijos de todo mal, de pasarles cosas, de que se repitan historias. Este nerviosismo, este sutil desespero de que no sufran lo que ellas han vivido, de que no repitan, de que no sean como ellas, de que no esto y no lo otro, al final siempre termina ocasionando no solo que se repita lo temido, sino que sea aún peor. Surge la sobreprotección, la vigilancia, el control.

El primer acto de amor y valentía de una madre es aceptar que los hijos tienen su destino, confiar en que podrán con los desafíos de la vida. Y después ocuparse de ellas mismas, de sanar las propias heridas, recobrar la fuerza, la vitalidad, el amor a la vida. Esto es lo mejor que les pueden pasar a sus hijas.



4. Y hablando de la sobreprotección, la vigilancia y el control ¿Qué daños provoca esto en las hijas?

Las madres que en nombre del amor, de la seguridad, de ser “buena madre” invaden el espacio íntimo de sus hijas, vigilando, controlando sus relaciones, su sexualidad, su alimentación, sus amistades, sus horarios, etc., promueven que las hijas no desarrollen su autonomía, su independencia, su fuerza vital, su capacidad de decisión, de diferenciarse y ser ellas mismas. Estamos hablando de la famosa fusión o simbiosis madre-hija. Las madres vivieron lo mismo con las propias madres. La angustia de separación, la culpa, la fobia a estar solas, son tan intensas que pronto buscan fusionarse con la hija, con la promesa de una nueva vida y todas esas oportunidades que no supieron tomar. En estas relaciones simbióticas la madre trata de vivir y realizarse a través de su hija.

No podría ser más enfático al mencionar que las consecuencias de este enredo son nefastas.



5. Negando el problema

Por lo general es muy difícil que las madres acepten ver su problema. Hay demasiada culpa, demasiada presión social. El pesado y dañino mito de que el amor de la madre es intocable, demasiado sagrado, demasiado puro, demasiado maravilloso. Y cuanto más denso el problema, más difícil que las madres quieran hacer algo al respecto. Las madres de chicas con desórdenes alimenticios o desordenes de personalidad, por ejemplo, casi nunca van a terapia. ¡Es sorprendente!

Justamente necesitan mantener la ilusión de que el problema es de las hijas, esto las refuerza en su rol de sobreprotección, de “misión madre” tienen la excusa para la vigilancia y el control, en resumen, para justificar una relación simbiótica. Si reconocen que ellas son el mayor vector del problema y hacen algo para solucionarlo la simbiosis ya no puede perdurar. Esto desencadena toda esa angustia de separación, culpa, miedo a la soledad. Pero si tienen la ayuda adecuada y sobrepasan esta fase difícil, los dulces frutos de la sanación pronto se hacen sentir y un nuevo mundo se abre. Vale mil veces el esfuerzo.



6. La herencia de los conflictos

“Es como una regla de oro. Todos los temas que no han sido resueltos tienden a repetirse. Los problemas los conflictos, lo no dicho, los secretos, las heridas emocionales que no se quieren ver, sentir, no pueden fluir y desamarrarse por sí solas”, explica.

Y el no querer ver, el rechazo, la negación a lo vivido, el no querer molestarse con recordar o aceptar lo ocurrido es lo que hace que se haga tan pesado y repetitivo. Aquello que niegas se hace más grande y fuerte. Lo que evitas, invitas.



7. Sanar las relaciones

Hemos hablado de cosas duras, y necesarias de ser miradas y platicadas. La intención es justamente abrir el juego para sanar. Y reconocer el problema es el primer y más importante paso.

Contamos hoy en día con todas las herramientas, libros, terapias, grupos de apoyo para empezar el camino de la sanación. En este sentido las Constelaciones Familiares entre otros métodos, son de gran ayuda para trabajar con los patrones repetitivos, para sacar a la luz la trama oculta de las relaciones conflictivas y promover la sanación, la reconciliación con el destino, la vida, con los padres, etc. Este taller “Sanando la herida materna” lo he creado específicamente para abrir un espacio de conversación, de apoyo mutuo para la sanación. Paso a paso tenemos que ir recuperándonos a nosotros mismos. En la medida que lo hagamos, por añadidura, se irá alivianando el bagaje de negatividad que tanto queremos evitar pasar a los hijos. Y les pasaremos más cosas positivas. La experiencia de la maternidad se puede hacer tanto más plena, satisfactoria y constructiva, de una manera real y no de cara al selfie.



8. ¿Consejos? ¿Hay luz al final del túnel?

Hay una enorme y maravillosa luz al final del túnel. Solo que uno tiene que ir hacia ella, no te cae del cielo. Y esto significa hacer un trabajo interno de confrontación con las propias heridas, aspectos negativos e irracionales, con nuestras demandas y caprichos infantiles. Necesitamos para eso un método, una disciplina, una ayuda externa. “Suena a que quiero vender el charque de la terapia pero de verdad estos cambios no ocurren por una decisión de la voluntad consciente, por una resolución de año nuevo. Las relaciones sanas y creativas no son un app que se baja y listo”, concluye MacLean.

Mamás de corazón



La opción de adoptar es sin duda una de las acciones más nobles del ser humano. Otorgar la oportunidad a un niño de gozar del amor incondicional de una madre, aunque ésta no le dio la vida, es un verdadero acto de grandeza. Sin embargo, es también un acto que a cambio da muchas recompensas y alegrías. Es un acto de reciprocidad y de amor mutuo, que nace de la voluntad de una mujer de elegir cuidar y dar amor a un niño que, por distintas circunstancias, no fue criado por su madre biológica.

M quiere hacer un homenaje a esas mujeres, a través de estas madres de corazón, que hoy comparten sus historias con nosotras.

Los nombres de algunos de los testimonios que vienen a continuación se mantienen en reserva por un tema de protección a sus pequeños.


Verónica Vargas

“Dios nos juntó, yo siempre les digo: ´son mi regalito de Dios”

Verónica fue Guía Scout desde pequeña y entre las diferentes actividades que hacía, estaba también la de compartir y jugar con niños del Hogar Salomón Klein.

“Ahí descubrí que habían niños que crecían sin familia y eso me dejó una huella muy profunda que la descubrí años después, cuando Dios me presentó a mis hijas”, cuenta Verónica, que ha adoptado a dos niñas.

“Las niñas y niños que están en los hogares se te apegan buscando cariño, pero al mismo tiempo sienten desconfianza de que te vayas y los dejes. Yo sentí algo muy profundo que me hizo tomar una decisión que cambiaría mi vida para siempre y es el ser mamá, hacer familia con unas pequeñas a las que conocería no desde el vientre ni en su nacimiento, pero que sí son parte de mi vida y yo soy parte de las de ellas desde antes de nacer. Dios nos juntó, yo siempre les digo: ´son mi regalito de Dios´”, cuenta.

En cuanto al proceso, Verónica se informó con una amiga-prima, muy querida, Paula, que le dijo que debía buscar a una abogada para iniciar el “trámite de adopción”, porque las personas que adoptan no van al control prenatal sino al control psicosocial, médico, entrevista con equipos multidisciplinarios, juezas, etc….Me canso de solo acordarme. Pero si es por velar, por el bien superior de los niños, así debe ser”, dice.

Para ella, ver a sus hijas fue mágico, solo quieres abrazarlas y no soltarlas.

“La pena es que son visitas con tiempo limitado, así que es una mezcla de sentimientos: amor, alegría y de repente una se tiene que ir y surgen sentimientos de impotencia por no poder llevarlas con uno y saber que nuevamente dormirán es sus cunas, sin que nadie las cuide con el cariño y atención que necesitan, o les cambie el pañal o les de su mamadera cuando ellas pidan. Así crecen los niños en los hogares, relata, para añadir que es lamentable e irreparable el daño que se les hace a los niños institucionalizados.

“Lo peor es que la autoridades, desde el Alcalde y el Prefecto, no conocen esta realidad, porque me imagino que si la conocieran, tendrían equipos multidisciplinarios con ítem fijo, para encargarse solo de los hogares, niños en condiciones de adoptabilidad y la preparación de Familias Adoptivas”, dice.

Mi primer trámite duró un año y ocho meses y el segundo, tres años y eso que los hice cuando las cosas estaban más organizadas.

Hay una Ley, el código Niña Niño y Adolescente, en el que están los procedimientos para definir la condición legal de los niños, para adopción y otras cosas más. El problema es que no se cumplen los plazos para cada trámite y éste se va alargando y, repito, los niños siguen creciendo sin familia.

Hay mucho cambio de personal en la Defensoría de la NA y el SEDEGES y eso no permite dar continuidad a los procesos. Se capacita al personal y al poco tiempo ya no trabajan.

Verónica forma parte del grupo de Familias Adoptivas y dice que si algo podría pedir a las autoridades, sería que pongan personas con ítem en los equipos interdisciplinarios, así el personal estaría capacitado y comprometido con su trabajo.

Con relación a la adopción, Verónica piensa que la sociedad actual está más abierta, un pasito cada vez.

“En mi familia y en mi grupo de amigos es algo natural, no hay diferencias”, dice.

La adopción, para ella, al igual que todo en la vida, es una decisión y un reto que vale la pena.

LO DIJO:

“La adopción es una forma de construir familia. Mucha gente todavía no la entiende y te observa, cuchichea y te trata de sacar información para comprobar su sospecha, cuando no hay nada que ocultar. Hay muchos mitos en torno a la adopción y a los hijos adoptados. El amor por un hijo es infinito, imagínate si encima tú vas a buscarlo”





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Ana María Covarrubias T.
Hernán Andia

Ana María Covarrubias T.

“La decisión más sabia y hermosa”

Ana María tiene tres hijos biológicos. Cuando enviudó el año 2007 atravesó por momentos muy difíciles.

“Mi marido acababa de fallecer y mi nieta que iba al hospital a hacer voluntariado me convenció para que vaya con ella. No sabía que esa misma tarde conocería al amor de mi vida. Entramos al hospital y vi al pequeño de unos cuantos centímetros con tan solo tres meses y con sueros en su cabecita. Ni bien lo vi, sabía que era mío y de nadie más”, cuenta.

Él (Fernando) estaba internado en el hospital Germán Urquidi, en la camilla 32. Ahí, Ana María encontró al pequeño que conquistó su corazón, así que comenzó a ir todos los días a darle de comer, cambiarle el pañal y hacerlo jugar hasta que se recupere. Fernando tuvo que someterse a varias cirugías ya que tenía distintos problemas”.

Luego de un tiempo, Ana María llevó a Fernando a su casa para que se recupere.

“Cada día era algo con su sonrisa, su hermosa carita y sus lágrimas silenciosas cuando quería algo. Nos conquistó a todos y no pudimos dejarlo ir”, cuenta.

Sin embargo, el proceso de adopción no fue fácil debido a los tantos trámites, papeleos y las trabas que existen, pero fue “la decisión más sabia y hermosa. Es sentir crecer en el corazón el amor de una mamá en vez de en el vientre”.

En cuanto al proceso de adopción, Ana María piensa que debería facilitarse, aunque está consciente de que algunos requisitos a la hora de adoptar se deben tomar en cuenta para proteger a los menores.

LO DIJO:

“… es sentir crecer en el corazón el amor de una mamá en vez de en el vientre”



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“Todo aquello que había pensado una y otra vez ya no era un sueño, todo se había convertido en una hermosa realidad…Ahí estaba mi hijita para ayudarme a caminar por la vida. Era verla nacer físicamente, porque en mi corazón ella había nacido años atrás” Wenddy Paco.
Hernán Andia
Wenddy Paco

“Juntas en el camino de la vida”

“Para mí la adopción no fue considerada una opción, aun sabiendo que por problemas de salud no podría embarazarme, no consideré esta posibilidad. Gracias a una persona muy importante en mi vida, esta opción se abrió en mi corazón y es así que, sin siquiera pensarlo ni imaginar todo lo que implicaba la adopción, el domingo 28 de julio de 2014, me dijo vas a ser mamá”, cuenta Wenddy Paco.

En julio de 2014 inició los trámites legales. Posteriormente y luego de cumplir todos los requisitos, presentó la demanda al Juzgado solicitando la adopción de una niña que comprenda la edad de 0 a 2 años. A un mes de presentada la demanda, la juez asignada a su caso respondió indicando que no había niñas para ser adoptadas. Entonces solicitó una explicación a detalle del por qué la respuesta negativa si en Cochabamba existen diferentes hogares de acogida que están llenos de niños y niñas. Efectivamente, luego de buscar a diferentes autoridades le explicaron que sí había niños y niñas pero que los mismos no podían ser adoptados porque no tenían definida su situación legal, en términos que utilizan; no tenían definida su inexistencia familiar, que no había mucho que hacer y que debía esperar unos meses.

“Es así que tomo ese tiempo como una preparación, como estar embarazada y esperar la llegada de mi bebé. De igual manera, en casa vamos preparando todo para su llegada, elegimos el nombre, decoramos su habitación, compramos su ropita, hablamos sobre cómo sería su vida con la familia, a qué colegio iría…toda una ilusión”, dice. Pero esta espera, que debió ser solo de unos meses, se convirtió en una espera de dos años y medio, durante los cuales no hubo respuesta del juzgado y en los que Wenddy tampoco realizó gestiones sobre su demanda.

“Me desilusioné tanto que decidí guardar todo lo que había preparado para mi hijita y también acallar mi corazón guardando ese sentimiento, pensando: Dios sabe lo que hace y debo aceptar lo que El tenga dispuesto para mí”, confiesa.

En noviembre de 2016 recibió una llamada telefónica en la que le informaron que había una niña lista para ser adoptada.

“Con el corazón en la boca, dudando que esto pueda ser verdad, me apersoné a revisar los documentos. Era una bebé de ocho meses y pese a la presión, tuve que decidir en el momento si la aceptaba o no. Aún asustada y sin todavía creer lo que estaba sucediendo, dije que sí aceptaba, es mi hijita”, relata.

“Al verla, la sentí mi hijita porque todo aquello que había pensado una y otra vez ya no era un sueño, todo se había convertido en una hermosa realidad…Ahí estaba mi hijita para ayudarme a caminar por la vida. Era verla nacer físicamente, porque años atrás ella había nacido en mi corazón”, manifiesta Wenddy.

Antes de poder llevarse a la niña a su hogar, tuvo que cumplir con otros trámites, como visitar el hogar donde estaba y programar las visitas de acercamiento supervisadas por una psicóloga y una trabajadora social (dependientes del Sedeges), que se extendieron más de lo debido.

“Retornaba a casa por las noches con el corazón en la mano porque ya no quería dejarla…ya no éramos dos extrañas, nos convertimos en madre e hija”, asegura.

Para Wenddy, uno de los días más felices de su vida fue cuando la juez autorizó que podía llevarse a su niña a casa.

“Creo que nuestra sociedad no está preparada aún para la adopción, como lo están en otros países. Aquí todavía pensamos que adoptar no es bueno porque al no saber la procedencia de los niños o niñas, se piensa que son niños con problemas no solo de salud sino que pueden tener ciertos trastornos o pensar que muchas cosas se heredan genéticamente y que, a lo largo del tiempo, son niños que solo traerán problemas y sufrimiento a sus padres adoptivos, como si esta no fuera una probabilidad también con los hijos biológicos”, asegura.

Paco aprovecha este espacio para decir a las mujeres que quieren adoptar que no lo piensen más, porque hay un niño o niña que está esperando ser amado, cuidado y protegido, que sin duda alguna también la amará de forma incondicional.

También señala la importancia del rol de las autoridades para agilizar este proceso. Sin embargo, después de empaparse sobre el tema, pudo observar que la demora no está en la realización de los trámites, se debe a que los niños a ser adoptados no cuentan con la documentación de inexistencia familiar que permite que puedan ser adoptados. Hasta que se den estos trámites pueden pasar años. Los niños son los más afectados porque muy pocas personas quieren adoptar niños mayores de dos años.

“Hagamos algo para que los niños que son abandonados tan pequeñitos no pasen años en los hogares sino que puedan asignarles un hogar lo antes posible; mientras más temprano pertenezcan a un hogar, estarán mejor”, finaliza.

LO DIJO:

“Todo aquello que había pensado una y otra vez ya no era un sueño, todo se había convertido en una hermosa realidad…Ahí estaba mi hijita para ayudarme a caminar por la vida. Era verla nacer físicamente, porque en mi corazón ella había nacido años atrás”


Celia Jordán

De la experiencia surgen propuestas

Celia Jordán de Green cuenta que desde que era pequeña le gustaban los niños. Cuando se casó, decidieron tener hijos con su esposo y así lo hicieron. El primero se llama Samuel (22), luego adoptaron a Andrés (19) y finalmente, a Yara (16).

“Amamos a nuestros tres hijos”, dice.

Explica que sus tres hijos se quieren mucho, como todo grupo de hermanos, y que también se pelean pero nunca acerca de la adopción.

“Los hemos criado con valores como el respeto, la comprensión, la tolerancia y hemos ido trabajando estos valores durante toda su crianza”, añade.

Pensando en la honestidad y la verdad, y sobre todo respetando la identidad de sus hijos, hicieron conocer a Andrés y a Yara que eran sus hijos adoptivos.

“Cada vez y según la edad, iban comprendiendo más que son parte de una familia adoptiva que los quiere mucho y que los apoyará cuando quieran conocer a su familia biológica”, dice Celia, quien es fundadora y ha sido por muchos años presidente del grupo de Familias Adoptivas de Cochabamba; ahora radican en Estados Unidos.

“Muchos sentimientos llegan a nosotros la primera vez que nos encontramos con nuestros hijos adoptivos y depende también de cada niño y de la edad que tengan. En nuestro caso, fueron momentos muy emocionantes, llenos de felicidad, miedo, alegría, lágrimas, sorpresa, felicidad y nervios”, confiesa.

Celia asegura que ve a nuestra sociedad con esperanza de querer ser familia adoptiva, pero cree que hay mucho trabajo que hacer.

“Todos debemos realizar acciones conjuntas para informar, sensibilizar y capacitar a personas que quieran tener familia por la vía de la adopción. Por ejemplo, los medios de comunicación pueden ser nuestros aliados informando, dando a conocer requisitos y haciéndose cargos de la publicación gratuita de los edictos, que es un requisito para que un niño inicie su procero de su definición legal”, dice. Por otra parte, señala que las autoridades municipales, departamentales y nacionales deben poner toda su voluntad, todas las acciones y mucho presupuesto para trabajar en la prevención del abandono, en la reintegración familiar y en la adopción.

Celia aprovecha este espacio para mencionar un estudio de Amici dei Bambini que se realizó en Bolivia, del 2013 al 2014. Este reveló que existen 8,369 niños, niñas y adolescentes que residen en centros de acogida sin el derecho de gozar del cariño y cuidado de una familia.

Un aspecto positivo que recalca desde su experiencia es que cada vez las personas se enteran más sobre la adopción por medio de sus encuentros anuales que como Asociación Boliviana de Familias Adoptivas organizan. Este 2017, invita al “8vo Encuentro Nacional de Familias Adoptivas”, que se llevará a cabo el 1 y 2 de julio en la ciudad de Oruro.

Jordán subraya que, si tanto a una persona soltera o una pareja quiere adoptar, primero tiene que amar a los niños.

“Deben saber que criar a un niño es una gran responsabilidad y compromiso. También deben aprender mucho de la crianza adoptiva de niños, tienen que decirle la verdad y deberán haber trabajado sus duelos personales como la infertilidad y otros antes de adoptar. La persona o pareja que quiere adoptar debe estar preparada para muchos retos y tiene que tener mucho amor y paciencia”, resalta.

Acerca del proceso (trámites) de adopción en Bolivia, Celia explica que con el nuevo código se ha aumentado el periodo de acercamiento entre la familia y los niños a ser adoptados, entre otros aspectos.

“Eso crea más agonía tanto a niños como padres y a los amiguitos de los niños que se irán en adopción, quienes se quedan tristes porque siguen esperando una familia. Lo que pediría a las autoridades nacionales es que de una vez prioricen la definición legal de niños, niñas y adolescentes que viven encerrados en los centros de acogida esperando tener una familia, eso les permitiría ser reintegrados a su familia de origen o adoptados”, concluye.



Facebook: Asociación Boliviana de Familias Adoptivas

LO DIJO:

“La persona o pareja que quiere adoptar debe estar preparada para muchos retos y tiene que tener mucho amor y mucha paciencia”.


María (anónimo)

Un verdadero privilegio

María (anónimo) adoptó dos hijos, una mujer y un varón. Actualmente sus hijos ya están en la universidad. Ella accedió a compartir con M su historia como mamá de corazón.

“Creo que supe que quería adoptar desde que tuve conciencia del mundo que nos tocó vivir. Traer al mundo un niño era una gran irresponsabilidad y pensé que ya existían muchos niños que estaban entre nosotros, algunos no deseados, otros que por diversas circunstancias que no me atrevo a juzgar, estaban ya en el mundo sin recibir amor y esperando llegar a algún hogar. Mi historia tiene que ver con Jehová, él puso en mi vida a dos ángeles para que yo y mi compañero ejerzamos como padres y formemos una familia”, dice María.

Cada uno de sus hijos llegó de diferente manera y en tiempos diferentes.

“Cada uno llegó también para enseñarnos algo, pero sobre todo para que aprendamos a amar y no cambiaría por nada este privilegio”, asegura.

Cuando su primera hija llegó, María cuenta que lloró por casi un mes y no podía dormir de la emoción que sentía, pero también estaba abrumada.

“No tuve los meses de preparación que toda madre tiene, porque llegó sin previo aviso, pero igualmente fue hermoso. Para la llegada de nuestro segundo hijo, nos preparamos, fue distinto”, cuenta.

María dice que con el tema de la adopción, las mujeres que quieren hacerlo y no solo para ellas sino para la pareja, deben confiar en que el amor lo puede casi todo, más aun con Jehová a lado.

“Nada es fácil ni siquiera con los propios hijos, pero vale la pena porque completa la razón de la existencia. Lamentablemente en la sociedad en general es poca la gente que acepta o que entiende la adopción, pues puede conllevar ciertos riesgos, a veces muy grandes, y no todos están preparados para asumir lo que pueda venir, pero si están conscientes de ello, definitivamente es un privilegio”, dice María.

En cuanto al proceso de adopción, si bien entiende desde el punto de vista de la institucionalidad que deben estar seguros a qué familia irán los pequeños, también las parejas que van a adoptar pasan por penurias cuando en realidad lo único que quieren es tener cuanto antes a ese hijo en sus vidas.


Sara (anónimo)

Una apertura al amor

Cuando Sara (nombre anónimo) cumplió 43 años se dio cuenta que era hora de realizar su sueño, tener una bebé mujer, porque ya tenía tres hijos varones.

“Soy muy católica entonces no hablé con nadie, ni mi marido. Entraba a mi cuarto, cerraba la puerta y de rodillas dobladas, hablaba con Dios que quería una hijita…y nunca dejaba de agradecer por mis hijos que siempre fueron excelentes chicos”, comenta Sara.

Después de un mes, su vida cambió cuando llegó a ella una bebé con diez días de nacida. Sara recuerda con amor todos los detalles de su primer encuentro.

“Estaba dormidita, bañada con un pijamita floreado color naranja. Me la dieron en mis brazos. Pude sentir la emoción del primero momento en que miras a tu hijo y lo agarras en tus brazos”, resalta.

“El amor no nace de la barriga, nace del corazón. El embarazo es un detalle que, con el tiempo te olvidas, pero mirar a tu hijo por primera vez y poder tenerlo en tus brazos queda para siempre”, confiesa la feliz mamá.

Sara siente que hay un preconcepto en la sociedad respecto de la adopción.

“Me di cuenta que la gente no sabe lo que es el amor realmente verdadero. El amor no tiene color, no tiene raza, no tiene miedo, no tiene mentiras. El amor es amar... amar...amar”, enfatiza.

Persiste en explicar que no hay diferencia entre un hijo biológico y un hijo del corazón. “No me gusta el término hijo adoptado porque la adopción es un proceso de papeles, arreglado…es tu hijo del corazón”, recalca para añadir que es importante no tener miedo y tener fe en Dios y que las personas se abran al amor.

El mensaje que comparte Sara con las mujeres que atravesarán por ello es que busquen personas que pasaron por este proceso, que pregunten, pidan consejos y escuchen las historias.

LO DIJO:

“El amor no nace de la barriga, nace del corazón”

La rebeldía de los dos años




Entre los dos y tres años los niños entran en una etapa de negativismo, de verse competentes y autónomos, capaces de enfrentarse por sí solos a las situaciones. Berrean y protestan más, no hacen caso de lo que decimos con lo cual los padres nos estresamos y nos preguntamos: "¿qué le estará pasando? si era un querubín". No debemos preocuparnos de más, es la rebeldía de los dos años, una conducta normal de afirmación del yo.

Ante estas situaciones procura ser flexible con ellos, entiende las características de esta etapa del desarrollo, pero no por eso debemos dejarlos hacer lo que quieren. Los padres ponemos las pautas educativas.

Ayúdale a cumplir lo que deben hacer, explicándoles porque han de llevarlo a cabo, elogiándoles cuando realizan las acciones encargadas. Procura no interrumpir sus actividades que es cuando más aparecen estos episodios de rebeldía, por ejemplo: si está en la bañera felizmente jugando, en vez de sacarlo, dile: "se está acabando la hora del baño" "¿quieres un ratito más?", seguramente estará de acuerdo con quedarse un rato más. Pasado unos minutos saldrá sintiendo que él ha decidido la hora de salir.

Las rabietas a veces se vuelven angustiosas para el niño. No debes castigarlo ni decirles frases como "eres malo", "si te pones así ya no te quiero", "eres tonto". Hacia los dos años los niños son capaces de pensar y recordar mejor, relacionan mejor lo que hacen con lo que se les dijo que hicieran. Y aunque los padres regulan su conducta, se puede también a ayudarlos a que ellos mismos se regulen.

Estas son algunas de las pautas que les ayudan a superar la etapa de las rabietas:

-Evita el castigo.- Repítele lo que esperas que haga.

-Plantéale distintas posibilidades de acción: "¿quieres plátano o manzana?". -Cuando le mandes a hacer a algo sugiere otra actividad de agrado para el niño (por ejemplo: vamos a recoger los juguetes que después vamos a dar un paseo). -Refuerza siempre las conductas positivas (verbalmente, con un beso, una caricia).

Y lo más importante; debes tener paciencia cuando haga una rabieta no respondas con otra, demuéstrale control y calma

jueves, 25 de mayo de 2017

Mamá, pilar fundamental en la familia

La madre es el pilar esencial en la estructura familiar, porque cumple un rol determinante en el crecimiento evolutivo de las personas que conforman un hogar. Lo que no quiere decir que los padres no son una parte importante en la participación familiar también cumplen un rol esencial, pero en otro campo.

La mujer ha desarrollado ciertas representaciones del mundo diferente a las que tiene el hombre, el cerebro de ella ha desarrollado la inteligencia intuitiva generada por la capacidad que tiene de poder determinar, a través de su sistema de representación visual, el lenguaje corporal y determinar qué es lo que ocurre con las personas.

La maternidad hoy en día ha tenido que adaptarse a ciertos cambios, su rol hasta ahora sigue siendo fundamental porque implica la participación, no sólo en casa, sino en el entorno laboral. Ser madre es un trabajo donde se realizan diferentes multitareas estando de guardia los 365 días del año.

No hay ninguna función en la vida más esencial ni más eterna que la maternidad, aun cuando las mujeres viven en circunstancias diferentes en su hogar (casadas, solteras, viudas o divorciadas). No existe una sola manera perfecta de ser una buena madre, cada situación es única; cada madre tiene desafíos distintos, capacidades y habilidades diversas así mismo hijos diferentes.

Algunas mujeres “pueden ser madres de tiempo completo, otras dividen su vida en períodos para el hogar, la familia y el trabajo”; pero “lo realmente importante es que la madre ame profundamente a sus hijos y a su familia.

Ser madre se aprende día a día y es un aprendizaje maravilloso, una experiencia rica en sentimientos, pero a la vez llena de conflictos y lo real es que no hay manera de ser perfecta, pero sí hay un millón de maneras de ser una buena mamá. Vive los logros de sus hijos y sus fracasos, los siente como propios y es que entre madre e hijo existe una comunicación única.

En el desarrollo psicológico del niño, la madre no sólo es una presencia, es una imagen, una referencia, un modelo, un estímulo para incentivar su interés en diversas áreas de la vida. Los hijos aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice, con lo cual es trascendental que vean coherencia e integridad en la conducta general.

Desde los 7 años de vida de un ser humano se forjan los rasgos más básicos y fundamentales el carácter y la personalidad del individuo. Por lo tanto la manera en que una madre se relaciona con sus hijos determina la conducta de estos, ya que la madre influencia a sus hijos en lo emocional, es la primera persona con la que estamos en contacto en este mundo y la primera a la que amamos.

Las madres juegan un rol importante en la manera cómo se establecen las relaciones: en la elección de la pareja, en la manera en que serán padres, en lo emocional y en los logros en la vida. “Nuestras madres pueden ser nuestra primera experiencia de amor, pero dependiendo de su conducta, puede hacernos más necesitados, ansiosos, irascibles o depresivos, cualidades que impactan en el éxito laboral y en las relaciones sociales”.

Ningún niño debería crecer sin sentir el cariño de su familia en especial de la madre, pero muchas veces su amor sobrepasa ese cariño excesivo que es el de “mimar” o darles todo lo que quieran eso es incorrecto. Demostrar cariño es básico en el rol de madre, pero también el fijar límites, el amor de madre es el combustible que le permite a un ser humano hacer lo imposible.

Se debe estimular a los hijos para que sean independientes, trasmitirles amor, respeto, no depender de nadie. “Una madre no es una persona en la que pueda apoyarse, sino una persona que hace que no necesite apoyarse en nadie”.

Para que una familia sea feliz es ideal que estén madre y padre, porque constituyen un equipo con igualdad de derechos y responsabilidades en relación con la funcionalidad y operatividad del hogar.

No olviden trabajar juntos, incorporarse en las diferentes actividades de las casa, dejar que la madre tenga su propio tiempo y demostrar afecto cada día a cada miembro de su familia, como parejas dar mayor valor a lo que la esposa hace, dedicar tiempo con integridad, siempre ver las diferentes herramientas de comunicación.

En este y todos los meses madres valórense y gratifíquense, amándose como son, alegrándose por todo lo que pudieron aprender del rol hasta el momento (con sus aciertos y errores); porque de eso se trata: de amar el aprendizaje permanente que implica educar a los hijos, aceptando el proceso con responsabilidad y amor, por sobre todas las cosas.

Ser madre y padre a la vez:

√ La maternidad sin el padre es una tarea compleja para la progenitora e implica una carencia significativa en el desarrollo psicológico del hijo.

√ A pesar de que muchas mujeres cumplen está misión la figura paterna es irremplazable.

√ Se puede ser papá y mamá a la vez, pero no se pueden reemplazar los roles.

√ Integrar lo femenino y lo masculino dentro de sí misma será la manera como ejecuta ambos roles, pero no se reemplaza a la persona ausente.

√ Se recomienda decir siempre la verdad y evitar dar una visión negativa del padre ausente y no transmitir al hijo las frustraciones ni el rencor.

√ El niño a lo largo de su vida irá asimilando la imagen real de su padre.

Madre feliz, niño feliz:

√ Los daños que el niño pueda sufrir ante esta realidad depende de cómo haya vivido la madre la resolución de su propio conflicto.

√ La madre que dio vuelta la página y sanó sus propias heridas sin transmitir rencores a su hijo permitirá un desarrollo más positivo.

√ Por el contrario si la madre no ha perdona a esa parte de la historia será una influencia negativamente en su hijo, siendo difícil ejercer este rol.

√ Las mujeres que viven la maternidad sin el padre son clave en el desarrollo psicológico de su hijo.

√ La felicidad de las madres será la dicha de sus hijos así que se debe trabajar para conseguirlos.

Madre soltera, pero no sola


Ya pasaron ocho meses desde que, con una mezcla de miedo y nervios, le dije a mi mamá “Lo voy a tener”. Me abrazó, se puso más nerviosa que yo, se largó a llorar, fuimos al encuentro de mi papa, “Lo va a tener”, le dijo. Se emocionaron. Me abrazaron. Y así comenzó mi embarazo.

¿El papá del bebé? Seis años “juntos”. Cuatro de novia (incluyendo dos de convivencia) y los últimos dos años yendo y viniendo. Escapada romántica veraniega que terminó en embarazo. Desconcierto. Dudas. Miedos. Peleas.

Vivir un embarazo soltera es difícil. No hay muchos grupos de apoyo (o yo no los encontré), por lo que me refugié en cuanto curso pude para conectar con mi cuerpo y con el bebé de la mejor forma posible (yoga y natación para embarazadas, escritura, meditación, alfarería.).

A los muchos cambios físicos y emocionales que conlleva un embarazo, en mi caso se sumó un regreso al país después de 6 años de vivir en el exterior, con todo lo que eso implica a nivel social y económico. Volver a “hacerme amiga de mis amigas”, a compartir espacios cotidianos con la familia, cambiar de trabajo. Por suerte tuve un entorno incondicional (familia, amigas y conocidos) que hicieron hasta lo imposible por ayudarme a levantarme y a atravesar los nueve meses lo más entera posible (y a disfrutar, ¿por qué no?).

No voy a mentir. Repito: fue difícil. Tuve semanas en las que hasta levantarme de la cama cada día me costaba un mundo. Momentos en los cuales el llanto y la angustia me invadían por completo. Desconsoladamente. Me acuerdo que un día mi mamá me dijo “te veo con los ojos tristes”. Y por supuesto los iba a tener tristes. No lograba entender lo que había pasado, cómo mi vida había cambiado tan rápido, de una forma maravillosa, pero a la vez dolorosa.

Como imagino le pasa a toda mujer, el embarazo me atravesó por completo, física y mentalmente. Pronto me di cuenta de que “no sabía nada”: ¿cuáles son los cuidados que una tiene que tener durante el embarazo? ¿cómo se puede hacer para ayudar al bebé a crecer lo más sano posible? ¿cuáles son los cambios que experimenta el cuerpo durante esos nueve meses? ¿qué tipo de parto quiero? Y así muchas preguntas más.

Encontré en el embarazo la necesidad y la excusa para explorar un mundo fascinante. Empecé a leer los típicos libros de maternidad, algunos más alternativos e incluso otros que abordaban el tema de manera antropológica. Creo que al vivir un embarazo soltera, la necesidad de buscar espacios de encuentro con otras embarazadas o de leer sobre el tema fue un poco más fuerte que en general (no quería tampoco volverme monotemática con la gente que no estaba en el mismo proceso).

De a poco fui aceptando los cambios en mi vida que se iban haciendo tangibles en mi cuerpo. En el sexto mes me salió la barriga (sí, un poco tarde!). En cuestión de 15 días pasé de una pancita tímida a una panza enorme. Los movimientos del bebé se fueron haciendo más fuertes y frecuentes. Aún dentro de la panza, el bebé empezaba a tener una presencia afuera. Y yo de a poco empecé a sentirme mejor, más fuerte, más entera.

Comprendí la importancia de la decisión que había tomado. Tener un hijo soltera es una decisión fuerte y valiente, que en silencio grita: “Vivir vale la pena”. Empecé a sentirme orgullosa por lo que estaba pasando, y me relajé.

Santi llegó a este mundo la madrugada del 19 de marzo (un día antes de mi cumpleaños numero 31 y el mismo Día del Padre) rodeado de amor, en un parto mucho más rápido de lo que había imaginado (5 horas desde que rompí bolsa hasta que salió!) y mucho más lindo (al parto me acompaño mi mamá / su abuela!). Las primeras semanas con él no fueron fáciles pero -ahora que pasaron- tampoco tan difíciles. De nuevo, el apoyo de familiares y amigos estuvo siempre allí para cuidarnos y mimarnos. Porque ahora somos dos.

Agradezco muchísimo estar rodeada de gente que me hizo dar cuenta de que lo que me estaba pasando es un regalo de la vida. Suena cliché, pero cada día que lo veo a Santi moverse como loco dando pataditas al aire, disfrutando de un baño, o poniendo cara de aburrido cuando está por dormirse me doy cuenta de que es así. De a poco lo voy descubriendo, conociendo, entendiendo sus llantos, sus silencios, sus miradas. Y amándolo más.

Qué tipo de madre soy

Ser mamá se constituye en el desafío más hermoso que la mujer afronta y disfruta en su vida. Sin embargo, en ocasiones se cuestiona si lo está haciendo bien o no, si brinda la mejor educación, enseñanza y cuidados. Toda madre debería hacer una pausa para analizar qué tipo de madre quiere ser para sus hijos.

Al respecto Femenina conversó con la psicóloga Margarett Hurtado, quien explica que varios autores hacen referencia a los tipos de madres que existe y que afirman que hay una amplia gama de posibilidades, pero que por sus características en común son: controladora, posesiva, perfeccionista, cómplice y saludable.

MADRE PERFECCIONISTA:

√ Cae en la trampa de la perfección porque quiere lo mejor para sus hijos.

√ No se da cuenta que en el afán excesivo puede conducirlos al fracaso y a la decepción.

Consejos:

√ Poner atención no tanto en los resultados, sino en el proceso para flexibilizar su mirada.

√ Observar a los hijos cómo son, no como quiere que sean y respetar sus intereses, habilidades y limitaciones.

√ Tomar cada logro como un motivo para celebrar y cada fracaso como una oportunidad de aprender.

MADRE CÓMPLICE:

√ Quiere ser amiga de sus hijos pero no entiende que su posición debe estar por encima de ellos, porque es un modelo a seguir.

Consejos:

√ Debe estar ahí para sus hijos para ayudar, consolar y guiar cuando sea necesario, pero desde el rol de mamá.

√ Debe tomar conciencia de que los hijos necesitan compararse con un modelo distinto a ellos.

MADRE CONTROLADORA:

√ Obsesionada con el control y en ese proceso se agota ella y a los demás.

√Intenta solucionarlo todo y el hijo se siente perdido a la hora de tomar sus propias decisiones.

√ Expresa su amor a través de la sobreprotección.

√ Se nutre del internet para buscar foros en los chats para recibir recomendaciones y autoayuda.

√ Lo correcto es dejar un poco el control y respetar la privacidad del hijo.

√ Darle espacio para su desarrollo y fortalecer los lazos basados en la confianza mutua.

MADRE POSESIVA:

√ Camufla su inseguridad en la falta de capacidad para educar.

√ Lo cuida a tal extremo que muestra ante sus ojos un lugar hostil e inseguro todo lo que le rodea.

√ No le permite tomar iniciativas y el hijo aprende a asociar cualquier acción propia como un sinónimo de estar dejando de querer a su madre.

√ Son hijos totalmente dependientes.

√ Se quejan de que hace años dan todo por sus hijos y no hay cuándo se independicen, siendo ellas las responsables.

MADRE SALUDABLE:

√ Otorga seguridad a su hijo.

√ Al principio está pendiente, pero después a medida que va creciendo su hijo deja que se independice.

√ Cuando llega a sus 7 u 8 años, la madre retoma sus propias actividades y el hijo hace las suyas con un intercambio saludable.

La profesional menciona que en la última década no siempre la madre biológica es la que cuida al hijo, sino que existe el denominado cuidador primario que puede ser una tía, abuela o familiar, esto debido al fenómeno de la migración hacia países como Argentina, Brasil o España en otros.

“En función de la historia de cada persona se va a desarrollar un nuevo tipo de maternidad. Y encontramos madres sustitutas excelentes y buenísimas, mujeres sabias que encaminan al niño por la senda de la independencia sin descuidar el lado afectivo”, enfatiza Margarett.

martes, 23 de mayo de 2017

5 consideraciones a tener con los abuelos

“La intolerancia frente a la vejez es otro de esos males contemporáneos que se instalaron en el mundo de manera gradual y sin saber a qué hora”, señala el portal lamente.esmaravillosa.com. De ser una fuente amorosa de sabiduría, pasaron a convertirse en seres con los que muchos no saben qué hacer. Muchos se enfrentan al rechazo, olvido o desprecio.

El ideal contemporáneo se centra en la juventud como fuente de todo bienestar. Pese a que esto es falso, muchos lo dan por cierto y actúan en consecuencia. La fortaleza física es ahora más o menos un fetiche. Una persona mayor no cabe en esa ecuación y su vulnerabilidad no es algo con lo que se quiera lidiar.

Las personas más frágiles resultan muchas veces relegadas. Así pasa con los niños, las personas mayores y los enfermos, entre otros. Los adultos jóvenes, sanos, fuertes y en pleno uso de sus potencialidades, siempre andan en busca de alguien en quien delegar la atención y los cuidados que son su responsabilidad. Se han ganado al menos cinco consideraciones que se detallan a continuación:



1. No intentar cambiar a una persona mayor porque hacerlo es una falta de respeto. Solo quien se cree mejor que otros pretende transformar a los demás.

Una persona mayor ya “ha toreado en muchas plazas”. Se ha formado sus propios criterios, acertados o no. Ha adquirido sus propios hábitos, gustos y costumbres. Nadie tiene derecho a intentar convencerla que debe pensar o actuar de otra manera. Y, de hecho, es muy probable que por más que se lo intente, no se lo logre. Al aceptarlos, se evita malos ratos innecesarios.

2. No entrar en discusiones. Puede que un padre o abuelo estén convencidos de algo que puede parecer absurdo. Sus creencias religiosas o políticas podrían ser muy diferentes a las suyas. Las personas mayores a veces quieren intentar convencer de que ellos tienen la razón.

No se debe olvidar que una persona mayor ha acopiado un gran bagaje, que no es para nada despreciable. Su forma de pensar no es fruto de la casualidad, sino de vivencias y conocimientos adquiridos. No es bueno enfrascarse en discusiones inútiles. Al contrario, hay que regalarles una escucha afectuosa y respetuosa.

3. Estimularles en sus aficiones o pasatiempos favoritos. Muchas veces las personas mayores se muestran tímidas o temerosas con sus propios intereses o aficiones. En el mundo actual, su palabra no es muy tenida en cuenta, a menos que ocupen puestos de poder. Puede ser la lectura, jardinería o incluso el deporte. Hay que descubrir sus intereses y apoyarlos.

4. Se debe aceptar sus limitaciones físicas y cognitivas sin criticarlas. Dicen que hay una prueba que todos deben hacer es taparse los oídos con algodones, aplicar vaselina sobre los ojos y amarrar dos ladrillos a las piernas. Luego, hay que tratar de vivir así por una hora. De esa manera, se sabría cómo se siente estar en una edad avanzada.

Al pasear con una persona mayor, hay que caminar a su ritmo y no le tiene que pedir más de lo que puede dar. Si no escucha cuando se le habla, debe hablarse más fuerte y claro, en lugar de recriminar. Es importante escuchar sus quejas de salud sin ofuscarse.

5. Pasar por alto sus manías. Algunas personas mayores pueden ser bastante caprichosas y tercas. Incluso pueden ser traviesos o desafiantes. Hay un momento en que vuelven a comportarse como niños. En medio de ese infantilismo tardío, algunos desarrollan comportamientos extravagantes. Detrás de la manera de actuar de una persona mayor hay una razón. Están viviendo cambios muy grandes y se enfrentan a la idea de que van a morir en unos años. Sus obstinaciones y caprichos les ayudan a compensar su sentimiento de vulnerabilidad o su miedo.