domingo, 17 de abril de 2016

Tía y sobrino, una buena dupla



Las que tienen el gusto de ser tías saben perfectamente el sentimiento que un sobrino les genera. “Siento un amor profundo por Emma. Es mi luz”, cuenta orgullosa María Reneé, quien para el primer cumpleaños de la niña no dudó en disfrazarse de payaso y animar la fiesta.

Ese cariño inmenso se asemeja al de una madre. Las tías, esas que son geniales, pueden ser buenas amigas y sabias consejeras, además de excelentes aliadas de la madre y el padre —en especial cuando necesitan una buena nana—, pero hay límites y deben respetarlos.

La terapeuta familiar Sherezada Exeni destaca que ellas son una referencia para los niños, inculcan valores y pueden ser mediadoras, pues comparten tiempos importantes con los más pequeños de la casa.

Un factor casi recurrente es que, entre las hermanas de los padres, siempre hay una que resulta la predilecta del niño. “Aunque no parezca, esa tía tiene una importante participación en su vida y en su desarrollo personal”, asegura el psicólogo Juan José Vargas. En ese vínculo se debe considerar la diferencia de edades: si es una tía joven, la relación será más amistosa, casi horizontal, pero si es mayor, tenderá a ser vertical, es decir más estricta.

Si eres una de esas tías querendonas de tu sobrino, recuerda que tus actividades y las charlas con él o ella deben ser acordes a su edad.

La información y hasta las experiencias que compartan tienen que ser las apropiadas según su madurez. Así, en una pijamada con tu sobrina de 16 años, con pizzas y guerra de almohadas de por medio, puedes darle un consejo sobre citas, pero no harás lo mismo con la de nueve.

Tanto mimo y cariño es maravilloso para un pequeño. “Una tía es parte importante en su vida. Mientras más gente lo quiera, será mejor para subdesarrollo emocional, afectivo y psicológico”, explica Exeni.

Pero, hay límites. Y es vital respetar la forma de crianza de los padres. “Las reglas son diferentes en cada hogar, y para una relación armoniosa entre todos se debe cumplir con las normas de educación que ponen los progenitores. Por ejemplo, si la mamá recomienda a la tía no darle caramelos, ella debe cumplir con el pedido”.

Especialistas en familia aconsejan a través del portal ehow.com que se reafirmen las enseñanzas de los papás y no se le dé al chico una guía sobre cómo esquivarlas. Aunque parece divertido, puede generar confusión en el niño y un problema de roles.

Por si acaso, los castigos son tarea de los padres, puntualiza Vargas. “A no ser que como tía estés a cargo del niño por un tiempo largo o quedes en el rol de madre sustituta por la ausencia de la imagen materna”.

Seguro quieres ser una tía fuera de serie, pero no deseas dañar la autoridad de tu hermano o hermana. Entonces, ¿cómo no cruzar esa delgada línea? Siempre habla con los papás de tus sobrinos, cuéntales tus planes, las actividades que planeas y conoce su opinión. Si no están de acuerdo, cambia tu agenda.

No olvides que ellos son los padres y tienen una relación diferente a la tuya, que une responsabilidad y diversión con tu amado sobrino.

Respetuosa

La tía no es la mamá ni el papá, no tiene las mismas responsabilidades ni obligaciones, y por tanto tampoco las atribuciones.

Mediadora

Es natural que asuma un rol protector, que cree lazos afectivos fuertes. Además, puede ser una mediadora entre el niño y sus padres, sin interferir en la forma de crianza.

Disponible

Estimula al pequeño con métodos diferentes a los paternales, aplica una dosis de complicidad y siempre está dispuesta a escucharlo y a darle un buen consejo.

1. Diálogo. Tu sobrino puede conversar contigo temas que no toca con sus padres, cosas de la escuela o los amigos. Tu disponibilidad crea un vínculo de confianza entre ambos.

2. Presencia. Si no puedes estar cerca físicamente, es importante que cultives la relación con llamadas frecuentes. No únicamente en su cumpleaños.

3. Dedicación. A los niños les encanta pasar tiempo de calidad con los adultos de referencia. Por eso, de vez en cuando cuida de ellos y pasen un momento juntos. De paso, le darás un descanso a los padres, quienes te lo agradecerán.

4. Equilibrio. Fomenta que te respeten. Sé una figura flexible, pero también adulta, una persona grande a la cual seguir y admirar.

5. Educación. Sus padres se preocupan por su educación, valores, modales. En tu rol de tía puedes ayudarlos a reforzar esas enseñanzas, aunque los malcríes un poquito.

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